Punto de vista la tecnología resofus logra reducir el temblor en un 80% de los pacientes

El uso de ultrasonidos focalizados reduce el temblor asociado a la enfermedad de Parkinson

La talamotomía por ultrasonidos focalizados para tratar el temblor puede suponer un menor riesgo potencial de hemorragia cerebral o de infección que la talamotomía por radiofrecuencia o la estimulación cerebral profunda

Son varias las enfermedades neurológicas que están ligadas al temblor y que afectan en gran medida a la calidad de vida de los pacientes. Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), sólo la enfermedad de Parkinson afecta a unas 150.000 personas en España, y cada año se diagnostican 10.000 nuevos casos. Además se estima que el número de pacientes se duplicará en 20 años y se triplicará en 2050 debido al progresivo envejecimiento de la población.

Alcance de la enfermedad

Actualmente la tecnología más innovadora para eliminar el temblor es la ResoFus (UltraSonidos Focalizados guiados mediante Resonancia Magnética)

Aunque la mayoría de casos de Parkinson se diagnostica en pacientes entre 60 y 70 años, unos 1.500 casos se detectan en pacientes que no superan los 45 años. A nivel mundial, esta enfermedad afecta a más de 6,3 millones de personas, según la European Parkinson Disease Association. Es decir, una de cada mil personas en todo el mundo padece de párkinson. Según la Federación Española de Parkinson, ésta es la segunda enfermedad neurodegenerativa más común en las personas mayores y España es el sexto país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con mayor número de muertes por enfermedad de Parkinson.

El 52% de las personas afectadas tarda una media de 1 a 5 años desde que aparece el primer síntoma hasta ser diagnosticada y un 19% espera más de 5 años a recibir el diagnóstico definitivo, según la SEN. Uno de los síntomas cardinales de la enfermedad de Parkinson es el temblor. No todos los pacientes que sufren temblor padecen enfermedad de Parkinson. Existen otras enfermedades que cursan con temblor, como el temblor esencial familiar, o como en secuelas de determinadas lesiones cerebrales. En buena parte de los pacientes, los medicamentos no controlan el temblor de manera suficiente.

Discapacidad funcional

A medida que la enfermedad progresa, las personas con temblor experimentan diversos grados de discapacidad funcional y, como consecuencia, pueden tener dificultades para realizar tareas cotidianas que requieren habilidades de motricidad fina. Sostener o manipular objetos pequeños puede ser difícil. Tareas tan básicas como la alimentación o la higiene personal pueden llegar a resultar casi imposibles para el paciente.

La técnica ResoFUS puede suponer un menor riesgo potencial de hemorragia cerebral o de infección que la talamotomía por radiofrecuencia o la estimulación cerebral profunda

De ahí la importancia de que la ciencia y las tecnologías de diagnóstico por imagen unan sus fuerzas para ayudar a mejorar la calidad de vida de los pacientes. Actualmente la más innovadora para eliminar el temblor es la tecnología ResoFus (UltraSonidos Focalizados guiados mediante Resonancia Magnética). Como su nombre indica, combina imágenes en tiempo real de resonancia magnética con ultrasonidos de alta intensidad. Los ultrasonidos cruzan la piel y el cráneo del paciente sin necesidad de incisión cutánea ni de apertura craneal. Enfocados en un punto muy preciso del cerebro, los ultrasonidos generan un aumento de temperatura en un volumen de pocos milímetros, e interrumpen de manera selectiva el circuito cerebral que conduce temblor. Esta tecnología logra reducir el temblor un 80% en la mayoría de los pacientes, lo que permite mejorar en gran medida su calidad de vida.

Efecto inmediato

El procedimiento se lleva a cabo bajo anestesia local en un equipo de resonancia magnética. El uso combinado de ultrasonidos y resonancia magnética ofrece una ventaja única en cuanto a la precisión del tratamiento, ya que permite al especialista “visualizar” el interior del cerebro del paciente y así ver exactamente dónde se genera el aumento de temperatura en tiempo real. El efecto es inmediato, lo que permite al equipo médico interrogar y explorar al paciente para evitar efectos adversos permanentes. El resultado es un nivel de seguridad muy elevado, evitando la lesión indebida a estructuras cerebrales cercanas que no estén relacionadas con el temblor. En cuanto que no precisa apertura quirúrgica ni introducción de electrodos dentro del cerebro, la técnica ResoFUS puede suponer un menor riesgo potencial de hemorragia cerebral o de infección que la talamotomía por radiofrecuencia o la estimulación cerebral profunda.

Además, los pacientes no sólo no tienen que “pasar” por quirófano, sino que se recuperan rápidamente y normalmente pueden ser dados de alta al día siguiente del tratamiento.

Otro valor añadido es que, al ser una técnica no invasiva, ResoFus puede ser una opción adecuada para pacientes con temblor incapacitante en los que una intervención quirúrgica cerebral abierta no sea una opción debido a su edad avanzada o su estado de general de salud.

Jordi Rumià

Neurocirujano de ResoFus Alomar y experto en neurocirugía funcional y estereotáctica en Centro Médico Alomar

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