Punto de vista perspectiva política desde la situación presente

El próximo gobierno será de coalición

Con motivo del inicio del curso político, nuestro analista ofrece una visión de situación con perspectiva de futuro, especialmente a la vista de la agitación que se vive en el presente.

El inicio del curso político se muestra tan convulso como lo fueron los meses de mayo, junio y julio anteriores. La caída de Cifuentes, la moción de censura que derribó a Rajoy y las cintas del singular comisario Villarejo (que colocaron en una situación comprometida a Juan Carlos I), constituyeron la minuta de los platos principales del incipiente verano.

Tras el descanso vacacional, la lupa del Tribunal Supremo analiza el máster del líder de la oposición, la ministra de sanidad ha tenido que hacer precipitadamente las maletas al haberse descubierto un plagio en su trabajo fin de máster y el presidente Sánchez, tras la primera sesión de control al gobierno, se ve desbordado por la sombra de falta de honestidad en la elaboración de su tesis doctoral.

Aquelarre de venganzas

Aunque pueda parecer que el país atraviesa un período de regeneración ética entre sus élites políticas, también puede interpretarse como un aquelarre de venganzas y ajustes de cuentas

Aunque pueda parecer que el país atraviesa un período de regeneración ética entre sus élites políticas, también puede interpretarse como un aquelarre de venganzas y ajustes de cuentas entre adversarios políticos en unos casos y enemigos irreconciliables dentro del mismo partido en otros. ¿Es el momento de fijar estándares de comportamiento ético en los asuntos públicos, o son días dorados para agencias de detectives y dossiers letales sobre cualquier tropelía de un político?

Los próximos doce meses serán un tobogán permanente de elecciones. El Gobierno conoce el calendario y busca mantener una política de gestos que le permita encajar la convocatoria de elecciones generales de la forma más ventajosa posible.

Tras la ruptura del pacto parlamentario entre Ciudadanos y el PSOE en Andalucía, llegará la disolución de la Cámara andaluza y la consiguiente convocatoria de elecciones en aquel territorio. Se esperan antes de final de año. Nadie duda de la victoria del Partido Socialista, pero habrá que ver si forma gobierno con Ciudadanos o con Podemos-IU.

Festival electoral

En mayo será el gran festival electoral: habrá europeas, municipales y autonómicas en la mayoría del territorio. Si el gobierno aguantase hasta entonces, podría soñar con la convocatoria de generales para septiembre u octubre de 2019. Pero el desgaste en solo 15 días de septiembre se muestra tan vitriólico que aquel horizonte se torna inalcanzable. La alternativa será encontrar hueco después de las andaluzas y antes de la convocatoria de mayo.

Febrero parece colocarse en la diana. Los partidos colocarán sus aparatos en “modo elecciones” para un período largo. Tendremos encuestas día sí y día no.

El Gobierno, conforme se acerquen las convocatorias electorales, sufrirá aún más su debilidad parlamentaria

El Gobierno, conforme se acerquen las convocatorias electorales, sufrirá aún más su debilidad parlamentaria. Con Ciudadanos están hundidos todos los puentes; los vascos y catalanes difícilmente le aprobarán las subidas de impuestos; Podemos (su único asidero) le retirará su apoyo cuando “huela” ventaja electoral. Es posible que tras el desgaste por la tesis de Sánchez, se dé inicio a la agonía política de un gobierno de solo 100 días.

Parlamento incierto

¿Qué Parlamento puede surgir de unas nuevas elecciones generales? Si excluimos los diputados nacionalistas y los del grupo mixto, los partidos de ámbito nacional se reparten en torno a 320 escaños. Las fuerzas estarán muy igualadas, pues las mayorías absolutas se quedaron en el baúl de los recuerdos.

Es posible un resultado con un grupo mayoritario que no rebase los 110 y el menor alcance los 60. Resultará imprescindible un gobierno de coalición, con ministros de dos partidos por primera vez en la democracia. A pesar del desgaste con que pueda llegar Pedro Sánchez, hay que recordar que desde Suárez todos los presidentes que se han presentado a unas nuevas elecciones, la primera vez, han repetido en el asiento del Congreso como presidentes del gobierno.

Dos sorpresas pueden darse en este esbozo del curso político que iniciamos. Vox, como fuerza parlamentaria, puede debutar en la Carrera de San Jerónimo, lo que crearía nuevos problemas al PP, que se vería obligado a iniciar un baile de Twist, con un ojo puesto a su izquierda (Ciudadanos) y otro a su derecha (Vox). Desde la desaparición de Fuerza Nueva del Congreso, el PP no ha tenido que mirar a su derecha. La segunda sorpresa puede ser una nueva convocatoria electoral en Cataluña; su compleja dinámica la hace imprevisible.

Tomás Merina Ortega

Médico, sociólogo y politólogo. @TomasMerina