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El nuevo gobierno y la educación

Iniciada una nueva etapa política, con la formación de Gobierno, el autor presta especial atención a lo que, desde su punto de vista, sería el punto fundamental de actuación: la reforma educativa, a fin de acompasar en este campo los logros conseguidos en otros.

Después de 10 meses hay nuevo gobierno. Se ha cumplido la ley empírica de repetición del presidente, al menos en dos legislaturas. Ocurrió siempre, en la democracia: con Suárez, González, Aznar y Zapatero (excepto el accidentado periodo de Calvo Sotelo). Eso sí, para la formación del nuevo gobierno ha sido preciso un lujo de carambola a tres bandas, con junta gestora y destitución del secretario general del segundo partido del parlamento español. Todo ha sido un largo soneto, con el estrambote de la entrevista de Évole a Pedro Sánchez, como suicidio político (y público) de este último, mientras acusaba a César Alierta de ser, cual profesor Moriarty, el origen y causa de sus desgracias políticas.

Abundan los comentarios sobre la duración del nuevo gobierno. Yo creo que no será especialmente breve. En una época de recuperación económica, el Partido Popular (PP) no tiene especial interés en nuevos comicios. Por otra parte, si Rajoy no se vuelve a presentar como candidato, hará falta un congreso que elija al nuevo aspirante y su consolidación. Al menos dos años.

La mirada desde la oposición

En dos años ni PP ni PSOE tendrán interés en provocar una caída de gobierno y/o promover nuevas elecciones

En la otra bancada, el Partido Socialista (PSOE) tampoco tiene prisas en una convocatoria electoral. Precisa tiempo para aclarar su situación en Cataluña, elegir nuevo líder y preparar un mensaje político que enfrentar a Podemos. Ser percibidos por el electorado como alternativa real de gobierno, con un programa que vaya más allá de las acusaciones de corrupción y profundice en reformas reales y posibles.

Así pues, yo creo que en dos años ni PP ni PSOE tendrán interés en provocar una caída de gobierno y/o promover nuevas elecciones.

Temas a consensuar

Tres son los temas más urgentes para consensuar en la legislatura: el cumplimiento del déficit público pactado con Europa, el seguimiento y reconducción del desafío catalán y la reforma del las pensiones. El cuarto tema prioritario, que debería discurrir en paralelo con los citados anteriormente, es la reforma de la educación. Ciudadanos siempre ha mostrado interés en el tema.

Toda sociedad moderna y meritocrática, que aspire a luchar de forma eficaz contra las desigualdades de renta, tiene en la educación el ascensor social más potente y de mayores efectos en el medio y largo plazo. La educación debe tener una consideración elevada. Todos los ciudadanos nos enriquecemos con ella.

España es un país con limitados recursos naturales, por lo que debemos hacer un esfuerzo de inversión en el capital humano; es necesario un plan a largo plazo, una o dos generaciones, asumido de forma general por la sociedad y con el apoyo generalizado de los partidos políticos.

Nuestro plan para mejorar la enseñanza debe ser prioritario y urgente

La transformación del talento en cualificación implica un periodo de formación, durante el cual se deben hacer sacrificios. Para que se obtenga la mayor eficacia en esta transformación, los dotados de mayor talento deben percibir incentivos adecuados al esfuerzo; serán los vinculados al bienestar, autoestima y expansión del ego. Así la educación se convierte en un ladrillo básico de la estructura y de la cohesión social.

Plan prioritario

Según el Informe de Competitividad Global, del Foro Económico Mundial para 144 países, España se encuentra entre la posiciones 80 y 100 para la calidad del sistema educativo en conjunto, en matemáticas o en ciencia. En infraestructuras estamos en posiciones entre el octavo y el decimocuarto lugar. En posición general tenemos el número 36 de los países más competitivos del planeta. Luego, nuestro plan para mejorar la enseñanza debe ser prioritario y urgente.

No soy especialista en el tema; mi experiencia es pasiva, como alumno y como padre de alumnos, por lo que sólo quiero apuntar una línea de reforma.

Como en el deporte, habría que crear unos centros educativos de excelencia donde fueran a estudiar los alumnos más dotados y los profesores con mayor motivación

España ha mejorado en el deporte de forma extraordinaria de comienzos de los años 90 a la actualidad. Dicha transformación ha estado vinculada a los centros de formación específicos para aquellos deportistas que demostraban tener más talento natural (Centros de Alto Rendimiento, Masía, etc). El esfuerzo por dar formación específica a las élites ha resultado beneficioso para ellas. El efecto espectacular de los triunfos de los deportistas ha facilitado el desarrollo del deporte en todas las esferas y divisiones. El tener deportistas de élite ha facilitado más y mejor deporte a todos los niveles.

No hay motivo para hacer algo equivalente en la educación. Como en el deporte, habría que crear unos centros educativos de excelencia donde fueran a estudiar los alumnos más dotados y los profesores con mayor motivación. Es necesario para aumentar la calidad de nuestro capital humano incrementarlo en su vértice, igual que se hizo con las medallas de Barcelona 92.

Los centros de excelencia servirían como referencia, como ejemplo a imitar por otros centros educativos. La gestión de los centros de excelencia deberán transmitir los valores de ambición, esfuerzo y humildad. Nadie debe quedar fuera de los centros de excelencia por motivos económicos; serían centros exclusivos pero no excluyentes. El profesorado debería tener su carrera profesional más vinculada a los resultados que al mero paso del tiempo.

Nuevas tecnologías

La incorporación de las nuevas tecnologías es otro aspecto relevante, de forma especial en la formación superior. Las universidades deben valorar cómo aumentar la calidad de la enseñanza, con reducción de su coste, mediante clases de primeras figuras seguidas por internet. Cada vez más, las universidades tendrán en sus sistemas informáticos un valor de diferenciación y de calidad.

España sólo ha tenido dos premios Nobel de Ciencias, Cajal y Severo Ochoa (aunque este último hizo su trabajos en Estados Unidos) hace ya más de 50 años. En Boston (Harvard, MIT, etc) trabajan un centenar de premios Nobel vivos. Sólo hay una universidad española entre las 200 mejores del mundo según la lista de Shanghai. Hay que detener el paradigma de la igualación por abajo del sistema educativo español. La reforma de la educación es una necesidad que no podemos hurtar a las nuevas generaciones.

PD: Elaborado con ideas de Harold R. Kerbo (Estratificación social y desigualdad) y César Molinas (Qué hacer con España)

Tomás Merina Ortega

Médico, sociólogo y politólogo. @TomasMerina

2 Comentarios

  1. D. Tomas me ha encantado tu articulo. Bien el resumen politico pero perfecto el enfoque educacional.
    Un abrazo
    Jeuss

  2. Manuel Martín says:

    La idea es buena, muy buena pero, en mi opinión, irrealizable. La visión general que hay sobre el deporte y la educación es absolutamente diferente. En cuanto aparecieran centros educativos de excelencia, que alguno hay, se levantarían miles de voces protestando contra ellos por crear desigualdad. Por otro lado, al estar la educación totalmente bajo el paraguas de cada comunidad, sin un tronco común, y eso se ve muy claro en los colegios, se enseña lo “mio” y se desdeña lo de los demás. La Universidad publica es, casi me atrevería a decir, en una amplia mayoría lamentable en cuanto a los programas y la implicación del claustro, no hay motivación al alumnado. Siento ser tan negativo, pero experiencias recientes me llevan a ello.