Punto de vista reflexiones con motivo del día nacional del niño con cáncer

El niño frente al dragón del cáncer

El 21 de diciembre es el Día Nacional del Niño con Cáncer, una fecha con la que se quiere dar visibilidad a la dura realidad que sufren en España un número considerable de pacientes y cuidadores, y en el que muchos investigadores y clínicos estamos volcados.

El objetivo general no es sólo el de conseguir que la tasa de supervivencia de estos pequeños enfermos llegue al 100% de los casos (en estos momentos se sobrepasa el 75% a cinco años, según la Sociedad Española de Hemato-Oncología Pediátrica), sino también el de hacerles la vida más fácil.

En España se diagnostican cada año, aproximadamente, unos 900 casos nuevos de cáncer en menores de 15 años, la mayoría por leucemia. El segundo lugar, por frecuencia dentro de todas las neoplasias infantiles, lo ocupan los tumores del sistema nervioso central (SNC). Son los tumores sólidos más frecuentes en esta franja de edad.

Dentro de este grupo, los gliomas son los que aparecen con mayor asiduidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) los clasifica de I a IV según su agresividad, siendo el glioblastoma el de mayor grado. Sin embargo, su comportamiento biológico, el pronóstico y la respuesta al tratamiento varían en función del paciente y de su edad.

Diagnóstico y pronóstico

Los recientes avances en el conocimiento de la biología molecular de los gliomas han contribuido a mejorar su diagnóstico y su pronóstico

Los recientes avances en el conocimiento de la biología molecular de los gliomas han contribuido a mejorar su diagnóstico y su pronóstico, a predecir la respuesta a las terapias y a desarrollar nuevas estrategias específicas de tratamiento, basadas en la llamada medicina personalizada. Uno de esos avances son los test genómicos del ADN del tumor, como el estudio OncoDEEP desarrollado por OncoDNA.

Herramientas como ésta permiten detectar las mutaciones características que ayudan al oncólogo a mejorar el manejo terapéutico en cada paciente de manera individualizada. Por ejemplo, consigue detectar las mutaciones en los genes IDH1 e IDH2, que están asociadas con un mejor pronóstico, una mayor supervivencia global libre de progresión y una mejor respuesta a la quimioterapia.

Especialistas en teranóstica

En definitiva, le dan al especialista una mayor información sobre el cáncer de cada uno de sus pacientes, útil para poder dispensar el tratamiento más eficaz en función del caso. Algo que, además, puede evitar al enfermo las dosis de toxicidad de un medicamento que le ayudará poco o nada a rescindir su dolencia, afectando además a su calidad de vida. Y, en consecuencia, a la de todos sus cuidadores. (Nunca nos olvidemos de ellos y de la carga física y psicológica que soportan, también ellos merecen su propio homenaje).

Como especialistas en la teranóstica (terapia y diagnóstico) del cáncer, encontrarnos con este tipo de casos nos sensibiliza especialmente y nos empuja a buscar nuevas soluciones enfocadas al paciente pediátrico, a veces tan olvidado. Ese debe ser uno de nuestros propósitos para el año nuevo que está a punto de comenzar. Porque no hay nada más gratificante que convertirse en una pieza fundamental para salvar la vida de un niño, para darle a todos esos pequeños pacientes de cáncer una espada y un escudo que les ayuden a vencer al dragón, que no ha de comérselos. Y mejores recursos para que se encuentren mejor mientras la enfermedad pasa.

Adriana Terrádez Lavergner

Directora OncoDNA para España, Portugal

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