Política y Sociedad Entrevista con el director de Medicusmundi internacional, carlos mediano

El mundo destina diez veces más dinero a armas que a ayuda al desarrollo

Acta Sanitaria ha hablado, en el marco del II Congreso de Cooperación Internacional de la Organización Médica Colegial (OMC), con el director de Medicusmundi Internacional, Carlos Mediano, sobre aspectos como la situación actual de la cooperación internacional, Objetivos de Desarrollo Sostenible, acceso a medicamentos, enfermedades desatendidas y médicos cooperantes, entre otros; temas en su mayoría destacados en el informe 2016 ‘La salud en la cooperación al desarrollo y la acción humanitaria’, de la organización que dirige y de Médicos del Mundo. Mediano hace especial énfasis en la incoherencia política actual y recuerda que «por una parte hacemos cooperación, se está dando en ayuda oficial al desarrollo un dinero, pero a armas cada año el mundo destina diez veces más».

Acta Sanitaria (AS).- El informe de Medicusmundi y Médicos del Mundo hace referencia a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). No se consiguió todo lo esperado con los ODM, pero ¿hay satisfacción con lo que se logró?

Carlos Mediano (CM).- Es una sensación agridulce, porque se han alcanzado unas metas muy importantes, como es, por ejemplo, disminuir la mortalidad materno-infantil a la mitad. Eso es algo muy importante, pero a lo que se quería llegar no se alcanzó y, para mí, la reflexión que tenemos que hacer es ¿por qué? Yo creo que hay dos grandes causas por las que no se alcanzó: una, porque el compromiso político no fue seguido de un compromiso económico o presupuestario suficiente como para alcanzar o conseguir las cosas y, la otra, es la forma de trabajar. Hemos intentado generar un modelo muy curioso, en el cual lo que hacíamos era luchar contra enfermedades específicas, sin pensar en el conjunto, como si eso estuviera separado de todo el resto. Entonces, ha habido mucho dinero para ciertas enfermedades y por eso hemos conseguido muchos avances en principio, aunque tampoco todos los suficientes, en temas de malaria, de VIH-Sida, bastante menos de tuberculosis. Pero eso no ha conseguido de verdad acabar con la inequidad del mundo, porque el mayor problema que hay en este momento es que la inequidad en salud no sólo no ha disminuido sino que ha aumentado, entre los más pobres y los más ricos.

«El mayor problema que hay en este momento es que la inequidad en salud no sólo no ha disminuido sino que ha aumentado»

Entonces, claro, es una sensación agridulce, hemos conseguido unos avances, pero no hemos conseguido ni todo lo que teníamos que hacer ni todo lo que podíamos llegar a conseguir. A mí me preocupa mucho que cuando haya consensos políticos, que hay consensos políticos sobre qué hacer, sólo hay consenso en qué pero nunca en cómo, en cómo hacer las cosas. Muchas veces en medicina hablamos de basarnos en la evidencia y las políticas también tendrían que estar basadas en la evidencia, y así ver qué modelo sanitario es el mejor para ser más eficiente, eficaz y equitativo, eso tendría que ser algo fundamental para poder avanzar y, sin embargo, esas cosas no se plantean.

AS.- En este contexto que plantea, ¿hay esperanzas con los ODS?

Mediano 4CM.- Siempre hay esperanzas, pero pasa lo mismo; se ha llegado a un acuerdo, hay un objetivo de desarrollo sostenible que es específico de salud, pero es una especie de fondo de saco. Han mezclado normas internacionales con lucha contra enfermedades, con estrategias sanitarias. Hay cosas muy positivas como, por ejemplo, la manera que tenían los objetivos de desarrollo del milenio de pensar en la salud era compartimentar la salud y sólo se quería trabajar, no en la mujer, sino en la madre, en la infancia, y en sida, malaria y tuberculosis. La idea que había en el 2000 es que como esto provocaba una carga de enfermedad muy importante, si conseguíamos controlar esto controlábamos, o disminuíamos mucho, la carga mundial de la salud. Pero claro, si tú eras una persona, me da igual si hombre o mujer, de 60 años, estabas por fuera de las políticas internacionales. Las enfermedades no transmisibles, que provocan el 58 por ciento de las muertes prematuras del mundo, no se contemplaban, eso estaba invisible para las políticas internacionales de salud. Esto, los Objetivos de Desarrollo Sostenible lo han cambiado. Habla de enfermedades infecciosas, de enfermedades crónicas, no sólo ya de sida, malaria y tuberculosis, sino también del resto. Hay 1.700 millones de personas que en 2014 tenían que haber recibido atención para enfermedades tropicales desatendidas. Eso, en principio, es como una especie de fondo de saco, pero han metido demasiadas cosas y no sé muy bien cómo se va a poder trabajar.

«Nosotros lo que proponemos es que se contemple el efecto en salud en todas las políticas que se hagan»

Dentro de todo lo que se pone, lo que más claro parece que está, porque lo defiende la Organización Mundial de la Salud, es conseguir la cobertura sanitaria universal. Pero fíjate, hablamos de lucha contra la mortalidad por enfermedades infecciosas y también de cobertura sanitaria universal, pues claro, si tienes esa cobertura tendrás lo otro. Por otra parte, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en teoría, son 17 objetivos que tienen que estar interrelacionados entre ellos. Cada uno tiene que pensar en cómo se ve afectado por los demás y cómo afecta a los demás, pero tampoco se ha dicho cómo se va a hacer en salud. Nosotros lo que proponemos es que se contemple el efecto en salud en todas las políticas que se hagan, es la manera de interrelacionar estas cosas, pero eso no se ha dicho, entonces no sabemos muy bien cómo se va a hacer. Con respecto a la cobertura sanitaria universal es aumentar el número de personas cubiertas, mejorar más servicios para la población y disminuir el pago individual y aumentar el pago mancomunado, pero tampoco decimos cómo. Entonces en un país de renta media, podemos hacer un seguro privado que aumentará servicios para la clase media, aumentará la cantidad de personas cubiertas de esa clase media y además disminuirá el pago individual y el pago mancomunado de ese seguro privado, pero ¿qué pasará con los más pobres? Ese es el tipo de cosas que faltan por definir.

AS.- ¿El Real Decreto-ley 16 de 2012, hablando de cobertura sanitaria universal, y el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo en España, que se quería suprimir y se restringió en menores, por decirlo de alguna manera, sin contar con los recientes anuncios del nuevo presidente de Estado Unidos de quitar el apoyo a las organizaciones que trabajan en este aspecto y de desmontar el ObamaCare, no podrían estar significando, más bien, que lo que estamos viviendo es un retroceso en los países desarrollados en cuanto a estos objetivos?.

CM.- Precisamente, otra de las características de los Objetivos de Desarrollo Sostenible es que no solamente los tienen que cumplir los países empobrecidos, sino también los demás. Entonces, España, Estados Unidos, van a tener que responder sobre qué avances están haciendo en todos estos ámbitos; en el tema de género, en el tema de cobertura sanitaria universal y, claro, el problema que tenemos con estos compromisos internacionales es que yo creo que la gente se ha acostumbrado a no cumplir. ¿Qué pasa si un país no lo cumple? Aparte del problema estético de quedar mal en la comunidad internacional; no pasa nada. El problema es que es un compromiso por el que tenemos que presionar, porque creemos que moralmente es necesario, pero realmente no hemos cumplido los Objetivos del Milenio y a nadie le ha pasado nada.

«Algo que sí es cierto, que es un debe de todos los que trabajamos en cooperación, es que no hemos sabido explicar por qué el derecho a la salud es tan importante que lo defendamos en todo el mundo»

Entonces, tendremos que apelar primero a la responsabilidad de todos, también de la clase política, pero también lo que tenemos que entender es que la sociedad es la que tiene realmente la responsabilidad de que la clase politíca haga lo que ellos decidan. No es una cuestión de decir es que la clase política ha hecho esto o ha hecho lo otro, creo que somos todos los que tenemos que poner algo de nuestra parte para que todas estas cosas se cumplan. Es cierto, el Real Decreto fue un recorte o un retroceso en el tema de la cobertura en España, pues tenemos que defenderla. Y algo que sí es cierto, que es un debe de todos los que trabajamos en cooperación, es que no hemos sabido explicar por qué el derecho a la salud es tan importante que lo defendamos en todo el mundo.

AS.- Sobre ese aspecto, una de las cosas que destaca el informe es cómo se empezó a hablar del ébola, del zika, cuando ya se vio que se estaba acercando, cuando empezó a afectarnos a nosotros. Si le queremos buscar algo bueno a estas crisis sanitarias recientes, así sea partiendo desde un punto de vista egoísta aunque esa no debería ser la idea, ¿podemos decir que se ha logrado concienciar un poco a la gente de que, por ejemplo, un acceso universal a la sanidad nos beneficia a todos?

«Las enfermedades no tienen pasaporte, así que, por mucho muro que pongamos y muchas cosas que hagamos, las enfermedades van a seguir viajando y van a seguir traspasando las fronteras»

CM.- Debería hacerlo, porque está claro que las enfermedades no tienen pasaporte, así que, por mucho muro que pongamos y muchas cosas que hagamos, las enfermedades van a seguir viajando y van a seguir traspasando las fronteras. Eso está claro. Entonces, es muy curioso que tengamos problemas de enfermedades globales y nuestras soluciones sean soluciones individuales, de cada país. Es posible que empecemos a concienciar, pero queda mucho camino. Ahora se habla de la resiliencia de los sistemas de salud, o sea la resistencia a los problemas, porque uno de los grandes problemas del ébola, que no se ha hablado, es que han muerto más de 11.000 personas por el ébola, pero ¿cuántas han muerto por todas las demás enfermedades que no han podido alcanzar el sistema sanitario porque estaba colapsado? Nadie ha hecho un estudio sobre esto y seguramente sean muchas más de 11.000.

Comparecencia de MedicusMundi y Médicos del Mundo Aragón, al objeto de presentar el Informe "la Salud en la Cooperación al Desarrollo y la Ayuda Humanitaria 2013".Sí que es cierto que empieza a hablarse de que hay que fortalecer los sistemas de salud, que es lo que estamos diciendo nosotros desde hace 25 años y desde que empezó el informe, hace 15 años. Decimos que hay dos prioridades en salud y no se han cumplido, que son el refuerzo del sistemas sanitarios y trabajar Atención Primaria de salud. Tienen que ser prioridades, no lo único que se tiene que trabajar pero tienen que estar en el foco de todas las políticas internacionales sanitarias. Y ahora se está viendo que si hubiéramos tenido ese sistema sanitario fuerte en estos países, posiblemente se hubiera controlado mucho mejor todo.

«La humanidad se tiene que decidir sobre si quiere un mundo cooperativo o un mundo en conflicto»

Luego, tenemos otra cosa que no podemos olvidar que es la coherencia de políticas. Por una parte hacemos cooperación, se está dando en ayuda oficial al desarrollo un dinero, pero a armas cada año el mundo destina diez veces más. Entonces, la humanidad se tiene que decidir sobre si quiere un mundo cooperativo o un mundo en conflicto. Porque luego, cuando te dicen que no hay dinero, tú vez las cifras y dices: vaya, parece que no hay dinero porque se ha decidido que este es el trozo de pastel que le toca a la sanidad. No tenemos un derecho a la salud cada persona porque sí, lo tenemos porque es universal, porque es de todos; o defendemos el de todos o el nuestro algún día también será afectado. Aquí empieza la gente a pensar, pero, por ejemplo, lo piensa solamente con las enfermedades que le pueden afectar y no es sólo eso, sería un poco problemático que pensáramos que sólo las enfermedades infecciosas son un problema global, porque, claro, como si tú tienes una hipertensión a mi tú no me la vas a pasar, qué más me da, vamos a dejar la hipertensión fuera de lo que es esa defensa internacional de la salud. Nosotros pensamos que puede ser un paso, pero, desde luego, insuficiente.

AS.- Sobre este punto de las enfermedades crónicas y no transmisibles y teniendo en cuenta el envejecimiento de la población, especialmente de la europea, ¿se están preparando los países del continente para hacer frente a lo que ello puede significar? ¿Estas enfermedades son un problema especialmente para Europa?

CM.- La mayor parte de las enfermedades no transmisibles se empiezan a dar ya en otros países que no son los desarrollados, las enfermedades no transmisibles están afectando muchísimo más de lo que pensamos a los países no desarrollados. ¿Qué pasa? Que son invisibles. Vamos a hablar, por ejemplo, de la salud mental. Hay 800.000 suicidios al año; se está muriendo más gente de suicidios que de malaria. ¿Por qué? Bueno, no se plantea. Accidentes de tráfico, un millón y pico, prácticamente se mueren más personas de accidentes de tráfico que de VIH-Sida.

«Hay 800.000 suicidios al año; se está muriendo más gente de suicidios que de malaria»

No es sólo Europa, sino que realmente el mundo entero tiene que abordar las enfermedades no transmisibles, pero de manera holística; pensar en un sistema. Luego, cuando estamos hablando de enfermedades no transmisibles, que tienen mucho que ver con el envejecimiento, también tenemos que ver que el sistema sanitario debe ir unido y acompañado de un sistema de protección social, porque los problemas se entrecruzan, entre lo que es la parte social y la parte sanitaria. El 75 por ciento de las muertes por enfermedades no transmisibles son por diabetes, cáncer, enfermedades respiratorias crónicas y enfermedades cardiovasculares, así que, otra vez, sabemos qué está pasando y sabemos lo que tendríamos que hacer; ahora lo que tenemos que hacer es decidir si lo queremos hacer.

AS.- Otro de los temas que aborda el informe es la falta de acceso a medicamentos. ¿Quién tiene la responsabilidad al respecto?

Mediano 3CM.- Bueno, esa es otra de las incoherencias que comentaba a nivel internacional. Hay un estudio que presentamos en el informe, el ‘Promoting innovation and access to health technologies’, elaborado por el Panel de Alto Nivel sobre innovación y acceso a tecnologías de la salud que creó Naciones Unidas. Aunque es verdad que la industria farmacéutica ha solucionado muchos problemas de muchas personas, no ha conseguido, realmente, solventar toda la problemática de salud. Estamos empezando ahora, otra vez, a pensar en generar nuevos antibióticos, pero llevamos 25-30 años sin generar uno nuevo. Ahora están empezando a salir nuevos, y puede que haya un cambio en ese sentido, pero también tendremos que pensar cuál es la responsabilidad de cada uno con el tema de acceso a medicamentos. Las empresas farmacéuticas son empresas privadas y hay que tener un lucro, pero ¿por qué estudian tan poco los Estados?, ¿por qué dedican tan poco a I+D?. Cuando hablamos del precio del medicamento, ¿hay transparencia para saber cuánto de ese precio es para publicidad, comercialización, I+D?

AS.- En recientes encuentros, justamente, Farmaindustria ha expresado su satisfacción con los avances realizados por la industria farmacéutica en materia de transparencia. ¿Estos avances no han sido suficientes?

CM.-Falta bastante como para poder decir que la transparencia es suficiente, no lo es. Al final, hay otra responsabilidad que tampoco decimos y es que los países empobrecidos tampoco gastan todo lo que tiene que gastar. Esto es un problema de todos, no es un problema sólo de los países ricos, es un problema de todos, de los Estados, de las industrias, de las personas, de todos. Pero yo sinceramente creo que, hoy por hoy, necesitaríamos muchísima más transparencia en saber en qué se está gastando el dinero la industria, para de verdad decidir si esa I+D se está destinado a lo que debe ser. Tampoco puede ser que la industria se destruya, pero, vamos a ver, ¿por qué hay análisis que dicen que gran parte se destina en comercialización y distribución?. El informe señala que el mencionado panel de Naciones Unidas «establece algunas recomendaciones para cambiar un sistema de I+D farmacéutico que no ha respondido a las necesidades mundiales de salud».

«Necesitaríamos muchísima más transparencia en saber en qué se está gastando el dinero la industria»

Sobre el tema de las patentes, por ejemplo, sabemos que muchas empresas farmacéuticas cambian un poquito la fórmula de su medicamento y entonces así su patente se mantiene más tiempo. Bueno, ese tipo de cosas nosotros no consideramos que sean las mejores. El informe propone que se exija a los fabricantes y distribuidores de tecnología de salud, incluidos de los medicamentos, total transparencia en todo el proceso de fijación de precios: cifra de coste de investigación y desarrollo, cifra de producción, comercialización y distribución del medicamento, incluyendo marketing y si han recibido alguna subvención pública.

AS.- Refiriéndonos un poco a los protagonistas del Congreso, ¿cuál es el perfil del médico cooperante?

CM.Mediano 2 Ahora el perfil del médico cooperante yo creo que está variando un poco. Cuando yo empecé, hace 30 años, éramos médicos asistencialistas, que íbamos a hacer una asistencia sanitaria. Mi primer proyecto fue un hospital en la selva de Camerún y yo tenía que operar, hacer de todo, ahora yo creo que ha cambiado bastante a un nivel de salud pública, de coordinación de acciones. También se ha profesionalizado, pero sobretodo es ese cambio de tendencia hacia la salud pública. Sigue habiendo necesidad de médicos asistenciales en algunas zonas, pero sobre todo lo que necesitas es capacidad de formación, para que luego la gente siga lo que tú estas haciendo cuando tú te vayas, y conocimientos de salud pública, para entrelazar todas esas necesidades que te decía que son sanidad y otras partes de la salud. Pero es bastante diverso, depende de las necesidades específicas de cada proyecto, eso también es verdad.

AS.- Un médico español que se dedique a la cooperación ahora, ¿suele dedicarse a ello muchos años o sólo un tiempo?

CM.- En general, lo que yo conozco es que la mayor parte se dedica sólo un tiempo, pero hay algunos que los conozco desde hace 30 años y siguen en cooperación, van cambiando, posiblemente en un momento dado dejan las ONG y van a otros estamentos, pero el perfil es individual, ya te digo, depende de cada uno. Es cierto que cuando yo empecé la gente se echaba las manos a la cabeza, te decían: ¿no vas a hacer una especialidad y te vas a hacer cooperación?. Yo estuve dos años formándome en hospitales antes de irme, en todas las disciplinas, porque al final tenía que ir haciendo de todo, y me formé con Medicusmundi allí en Zaragoza. Dentro de toda esa formación tuve una diplomatura en Medicina Tropical, en fin, cosas en las cuales te tienes que formar cuando trabajas aquí. Ahora la gente ya esta mas preparada, especializada.

Ser médico cooperante «no es acabar medicina y decir yo me voy, no es solamente una aventura»

Lo que sí que es cierto es que hay algo para lo que los cooperantes se tiene que preparar y es a que te tienes que adaptar a tu contexto, no tu contexto a ti. Y eso a veces es fácil y a veces no tanto pero tienes que hacerlo y, otra cosa, en occidente queremos correr mucho, siempre queremos hacer muchas cosas y los tiempos también son diferentes. Pero eso es entender el contexto en el que estás y adaptarte a él. La voluntariedad está ya implícita en el trabajo que haces, tú te vas a un sitio donde vas a tener, si tienes, una cama, vas a estar lejos de tu familia y de tu contexto e, incluso, de los partidos de fútbol, pero no vale sólo la voluntariedad. Medicusmundi era de las pocas organizaciones que te formaba dos años antes de irte, porque tenías que formarte antes de irte. No es acabar medicina y decir yo me voy, no es solamente una aventura. Yo, cuando fui allí, ya me sabía hasta el nombre del jefe de la tribu, me sabía cuántas mujeres tenía y aún, con todo el shock, fue tremendo. Tienes que saber a dónde vas, tienes que saber en lo que te vas a meter y tienes que saber tus propias limitaciones, porque ha habido gente y yo he conocido gente, porque yo estuve en Somalia cuando era duro en la frontera, que no soportaba esa tensión y ese estrés.

AS.- ¿Qué aprende un médico cooperante que no aprendan los demás?

CM.- Pues seguramente a vivir, a disfrutar de lo que tienes.

AS.- Y, para terminar, ¿qué le diría a un médico que está pensando en irse de cooperante?

CM.- Que adelante, que se forme, que a mi me dijeron que estaba loco y ahora soy presidente de Medicusmundi Internacional.

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