Política y Sociedad

El Instituto Roche celebra su décimo aniversario analizando los avances en medicina e innovación

Diez años dan una buena perspectiva para analizar los avances acaecidos en la medicina personalizada y cómo esta ha transformado la relación médico paciente, haciéndola más humana; la innovación, el envejecimiento de la población, sin olvidar la incidencia de la crisis en el sistema, han sido analizados con ocasión de décimo aniversario del Instituto Roche, en un seminario celebrado en Sevilla.

Federico Plaza, director de Govermment Affairs, Roche Farma

Federico Plaza, director de Govermment Affairs, Roche Farma

El director de Govermment Affairs de Roche Farma, Federico Plaza , abordó las consecuencias del envejecimiento como un problema por resolver si queremos seguir teniendo un buen sistema de salud. El otro reto lo situó en la innovación y la sostenibilidad no solo desde un punto de vista económico sino contemplado también como algo que nos va a permitir vivir más y mejor y que ya está produciendo grandes cambios sociales. Así que invitó a pensar en iniciativas no cortoplacistas- como atribuyó a muchos políticos- pensando en las generaciones que vienen detrás.

Razonó que la investigación y el desarrollo clínico de los nuevos medicamentos es larga y costosa, lo que para Plaza supone altos niveles de riesgo empresarial para las compañías comprometidas con esa inversión en I+D.

Los avatares por los que pasan productos farmacéuticos

Entre los avatares por los que pasa el descubrimiento de nuevas vertientes terapéuticas para abordar distintas enfermedades, a partir de la innovación, Plaza destacó que la investigación no cesa con la autorización de comercialización que otorga la autoridad reguladora; razón por la que más allá de la llegada de los medicamentos al mercado contempló la necesidad de “profundizar en el grado de conocimiento y la experiencia con el producto”.Por ello insistió en seguir ampliando la información en términos cada vez “más minuciosos y exhaustivos sobre el uso de los fármacos en la práctica clínica, tanto en lo que corresponde a su efectividad como a su perfil de seguridad”.

Como un reto adicional de las compañías investigadoras expuso el caso “cada vez más frecuente del encuentro de nuevas indicaciones de moléculas que ya han sido comercializadas”; lo que adujo que supone un esfuerzo adicional para ampliar el potencial terapéutico de fármacos ya existentes “puesto que significa incorporar opciones clínicas a grupos de pacientes en ocasiones muy reducidos, aunque con una patología relevante”.

A por el cambio en la concesión de las patentes

Plaza contempló como un desafío el que el régimen de exclusividad que otorgan las patentes esté basado en el producto en sí y no en el descubrimiento de cada indicación. Por lo que aseveró que es cada vez es más frecuente que la llegada de nuevas indicaciones se produzcan cuando los derechos de propiedad industrial que protegen a una molécula están cercanos a su vencimiento; razón por la que tildó de fundamental incentivar la I+D de nuevas indicaciones. Y, por el contrario, no penalizar de forma sistemática e indiscriminada su introducción a través de recortes de precios que afectan a todas las indicaciones del producto.

La globalización como fórmula para innovar respetando la equidad
José Martínez Olmos, portavoz socialista Comisión Sanidad Congreso Diputados

José Martínez Olmos, portavoz socialista Comisión Sanidad Congreso Diputados

El punto de vista médico y político lo puso José Martínez Olmos, portavoz socialista de la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados, que vio una oportunidad en la colaboración de los distintos sistemas sanitarios europeos para llevar a cabo la innovación respetando la equidad. La accesibilidad inmediata a la información la considera fundamental y ve motivos para el optimismo en la globalización que permite que muchas de las indicaciones lleguen a todo el mundo más rápidamente que en décadas anteriores. Y esto, aventuró, “puede minimizar los problemas sobre todo en el ámbito europeo”.

No obstante aseguró que profesionales y pacientes perciben en la actualidad problemas en el SNS como es el acceso a determinadas terapias innovadoras a una parte de la población, refiriéndose concretamente a los hepatólogos y los precios de las terapias de la hepatitis C, aunque lo hizo extensivo a otros medicamentos.

En el debate que siguió a su intervención salió el caso de Sofosbuvir, a 125.000 euros tratamiento; lo que significa, según las cuentas de Martínez Olmos, que solo va a tener accesibilidad para unos 5.000 pacientes. Y se preguntó: “¿Error del ministerio al aprobar este tipo fármacos?”. Y explicó que la cosa va a depender de si las comunidades pueden pagar o no.

La necesidad de cambiar el sistema de financiación

Habló de “momento crítico” en cuanto a la financiación, recordando que el ministerio de Sanidad acumula un déficit de 20.000 millones de euros e insistió en que ni siquiera con sus drásticas medidas de ahorro han podido restituir el desequilibrio a todos los niveles.

Se mostró crítico con el acuerdo alcanzado por la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos, sobre la modificación de determinadas condiciones financieras de las operaciones de endeudamiento, suscritas con cargo al Fondo de Liquidez Autonómico (FLA), teniendo en cuenta la delicada situación financiera y presupuestaria de algunas de las CCAA, adheridas a este mecanismo de financiación.

Un modelo federal con un fondo de cohesión del 5 por ciento

Todo lo cual le dio pie, a Martínez Olmos, para asegurar que se está llegando tarde a la innovación y que cada vez es más difícil llegar a ella, sobre todo para algunos centros. Otro cambio urgente expuesto estuvo referido a la diferenciación en el uso compasivo de las terapias y la necesidad de cambiar los protocolos. Abogó por un modelo de financiación finalista y dijo de pasada algo importante, puesto que es definirse por el estado federalista del que habla últimamente su partido, el PSOE, y que consiste en instaurar el modelo de estados federales con un fondo de cohesión de un 5 por ciento del presupuesto.

Martínez Olmos vio en la falta de explicaciones por parte del Gobierno la imposibilidad de tomar decisiones. Detectó una falta de liderazgo “puesto que no tenemos a un interlocutor para poder hablar de estas cosas” y centró el desafío en trabajar todos juntos, incluidas las farmacéuticas, para conseguir que el fármaco llegue a los pacientes, independientemente del ministro o consejero de turno. O sea, introducir estabilidad en el sistema.

Reclamó un cambio de modelo y una nueva reorganización. Basó la modificación del sistema en función de la tecnología, haciéndose preguntas como ¿hacia dónde vamos? (en el elemento organizativo). Y planteó la incorporación tecnología aprovechando las oportunidades que ofrece la UE, “puesto que no mismo hablar de precios para toda Europa que para un país”.

Modificación de precios de los tratamientos en función de resultados

Martínez Olmos, se decanta por una política de precios de los medicamentos en función de la eficacia. O sea, implantar una política de precios vinculados a los resultados y por tanto la posibilidad de su modificación. Otorga gran importancia a la necesidad de aunar registro de pacientes para poder medir resultados en salud; lo que estimó que genera confianza social, una confianza que reiteró “ahora no la hay”.

Por último, en contra de lo dicho por el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, de que los presupuestos de 2015 vienen a consolidar el crecimiento, Martínez Olmos le dio la vuelta asegurando que “estos presupuestos vienen a consolidar los recortes”.

No a la autocomplacencia

Al portavoz de Sanidad socialista en el Congreso de los Diputados parece que le empieza a caer gorda esas frase autocomplaciente y muy repetida referida a que “gozamos del en mejor sistema sanitario del mundo”. Y recordó que es fácil perder el prestigio; por lo que ese tipo de afirmaciones “no valen para siempre”.

Jaime del Barrio, moderador de la segunda jornada, puso el toque humano e ilusionante al referirse a como se ha vivido en el Instituto estos diez años de continuos avances en medicina personalizada, y pasó a moderar la mesa que analizaría la práctica y modificación de una medicina basada en las peculiaridades de cada enfermo, una materia a la que han estado muy vinculados desde tan al principio que casi sonaba como una utopía, según vino a decir.

Alfonso Castro, director del Área del Corazón del complejo hospitalario de A Coruña y miembro del Consejo Asesor del Instituto Roche, se centró en los avances de carácter hereditario en las enfermedades cardiovasculares- concretamente de las cardiopatías familiares-. Y muy especialmente en la introducción de la genómica como núcleo de la ciencia.

Hizo referencia a la Compañía Health in code, en cuyos comienzos estuvo vinculado, y que desde Galicia se ha convertido experta y líder en el diagnóstico molecular de cardiopatías.

El descubrimiento de la parte oculta que nos hace enfermar
Ponentes de la la mesa sobre medicina personalizada

Ponentes de la la mesa sobre medicina personalizada

El doctor Castro resaltó especialmente el cambio en la forma de hacer medicina, puesto “que ahora se descubre la parte oculta que nos hace enfermar”. Y la importancia de la prevención puesto “que ahora se estudia la predisposición a la enfermedad”. Otra cualidad que enfatizó de la genómica es las nuevas vías que permiten la reclasificación de las enfermedades; así como la importancia de trabajar en equipos con especialistas en distintas materias, como es el caso de los informáticos.

La jefa del Servicio de Hematología y Oncología del Hospital Clínico Universitario de Valencia y miembro del Patronato del Instituo Roche, Ana Lluch, se centró en la evolución del cáncer a partir del 2000- 2005 y de ahí hasta la actualidad, destacando que no han parado de producirse buenas noticias.

Grandes cambios

La clave de los éxitos la situó en la individualización de los pacientes, basado en la virología celular que “ha venido a condicionar el pronóstico y el tratamiento”. Consideró que la terapéutica diana ha estado muy bien desarrollada en los últimos años, versus la quimioterapia que calificó como “bomba atómica mataba todo lo que crecía con terribles efectos secundarios”. El problema lo situó en la falta de selección para poder sacar conclusiones.

Tras valorar como fundamental el desarrollo del genoma para conocer y secuenciar tumores y abrir nuevas vías responsables de la malignidad, aseguró que todo ello ha devenido en un cambio de modelo industrial. Entre ellos apuntó hacia la medicina traslacional y al uso de la tecnología; unas innovaciones que “han logrado poder disponer de marcadores predictivos, de hacer un perfil molecular de cada enfermedad y el sustrato de la genética de cada paciente”.Así que emitió con mucho convencimiento  que “hoy queremos medición predictiva, orientada a riesgo y con terapias dirigidas a la heterogeneidad”.

El desfase de la organización hospitalaria

El problema que detecta la doctora Lluch en estos momentos consiste en el desfase para poder incorporar estos avances en las organizaciones hospitalarias. Así que reclamó que “necesitamos unidades que funcionen en nuestros hospitales”; si bien advirtió que todos los centros no pueden tener todo: informáticos, matemáticos, bioéticos, biólogos moleculares… a añadió que además no tendría sentido.

“Unión” fue una de las más importantes recetas que impartió la doctora Lluch, un ejemplo de eficacia y humanidad, según la paciente oncológica, Felisa Cordero, quien tras explicar su complicado caso, agradeció tanto los avances médicos como la humanidad con que es tratada en su hospital y que están permitiéndole una supervivencia basada en calidad de vida, la amistad y la confianza pese a la gravedad de su enfermedad.