Hospitales Para tratamiento de la enfermedad renal crónica

El Hospital Nuestra Señora de Candelaria realizó casi 8.000 diálisis peritoneales domiciliarias en 2018

— Santa Cruz de Tenerife 26 Jul, 2019 - 2:13 pm

El Servicio de Nefrología del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria en Tenerife ha informado acerca de la diálisis peritoneal domiciliaria, una opción terapéutica en el tratamiento de la enfermedad renal crónica (ERC) que permite una mayor autonomía de los personas que la sufren, y de la cual este centro llevó a cabo casi 8.000 sesiones en 40 pacientes durante 2018.

La diálisis es un tipo de proceso mecánico externo que sustituye la función de los riñones cuando éstos no pueden realizarla por sí solos, lo que incluye la filtración de toxinas en la sangre y el exceso de líquido que no se elimina a través de la orina. Para este tratamiento el paciente debe servirse de un dispositivo externo que se conecta a través de un catéter. Éste limpia la sangre de impurezas a través de la diálisis, según recoge el Gobierno de Canarias.

«Se trata de una terapia que ocupa varias horas diarias y que  constituye la principal opción terapéutica hasta que se realice un trasplante renal. Este proceso se lleva a cabo en los centros hospitalarios y también en el domicilio del paciente si cumple los criterios médicos establecidos», amplía el Gobierno canario. El Hospital Nuestra Señora de Candelaria cuenta con la Unidad de Enfermedad Renal Crónica para informar a los pacientes con esta patología durante el proceso, y con la misma Unidad de Diálisis Peritoneal.

Ventajas de la terapia

La diálisis peritoneal domiciliaria tiene como objetivo la mejora de la calidad de vida en los pacientes con ERC permitiendo realizar la terapia desde su casa, e incluso por las noches. Según el jefe del Servicio de Nefrología del centro, el doctor Manuel Macía, «lo ideal» sería que al menos el 30 por ciento de estos pacientes se beneficiara de este tipo de alternativa.

Sin embargo, este mismo especialista apunta que numerosos  pacientes deciden no optar a este tratamiento en sus casas por desconocimiento, miedo o inseguridad a la hora de manejar los dispositivos, «una situación que se revierte con información».

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