Política y Sociedad 7ª Revisión Anual GEICAM de Avances en Cáncer de Mama

El futuro de la investigación en cáncer de mama está en agrupar subtipos de pacientes muy definidos

Pedro Sánchez Rovira, Josefa Madrid, Nieves Ascunce, J. Enrique Alés, Charles Perou y Carlos Caldas

Pedro Sánchez Rovira, Josefa Madrid, Nieves Ascunce, J. Enrique Alés, Charles Perou y Carlos Caldas

El Grupo Español de Investigación de Cáncer de Mama (GEICAM) ha celebrado su 7ª Revisión Anual de Avances en Cáncer de Mama (RAGMA 2014), con la intervención de más de 300 expertos en diagnóstico y tratamiento, tanto nacionales como internacionales.

Una de las cuestiones puestas sobre la mesa fue que el cáncer de mama lo componen muchas enfermedades y que por tanto el futuro de la investigación está en agrupar subtipos de pacientes muy definidos. Otro de los temas planteados, que la abundancia de pruebas indiscriminadas, como es el caso del cribado o de la mamografía, pueden derivar en efectos adversos. Y por último, la necesidad de políticas que incentiven el aumento de recursos para proseguir con la investigación. El coordinador del grupo de tratamientos preventivos y epidemiología de GEICAM, José Enrique Alés, comentó que este tipo de encuentros tiene como principal objetivo la puesta al día en avances y en poner en conocimiento qué hay de nuevo en todos los aspectos de la patología.

Una constelación de enfermedades

Algo en lo que insistieron los seis ponentes que presentaron esta edición es que el cáncer de mama son muchas enfermedades, “una constelación de enfermedades”, como la describiría Carlos Caldas, del Experimental Cancer Medicine Centre de Cambridge; de ahí, indicó, la importancia de definir el mayor número posible de subtipos moleculares y utilizar la información como herramienta de práctica clínica.

Sánchez Rovira, miembro del comité organizador de este 7º encuentro, indicó que, aunque cada año se diagnostican alrededor de 26.000 nuevos casos de cáncer de mama, gracias a la investigación disminuye la mortalidad. Situó a GEICAM como líder mundial, gracias a los más de 100 estudios llevados cabo y a las 44.000 mujeres que han participado en ellos. Habló de escasez de recursos y de encontrar soluciones para mantener la excelencia alcanzada hasta ahora en la investigación y en el resultado de los tratamientos. Se refirió a la colaboración de la industria farmacéutica que, aunque eficaz en muchos estudios, puntualizó que se daba la circunstancia de que algunos de estos trabajos no les interesa, por lo que reclamó fórmulas que incentiven la colaboración, como la ley del mecenazgo (contribución desinteresada de particulares o de grupos para poder proseguir con la investigación).

Peor el remedio que la enfermedad

La coordinadora del Programa de cribado de cáncer de mama en Navarra, Nieves Ascunce, habló del controvertido cribado que recomendó y que sólo debe efectuarse en mujeres de alto riesgo o de forma discriminada e individualizada para evitar los efectos adversos de las pruebas. Explicó que en las investigaciones actuales se están llevando a cabo diferentes estrategias de cribado en función de las características individuales, riesgo familiar o densidad mamaria. En cuanto a las mamografías, advirtió que pueden tener como efecto adverso “los falsos positivos”, con el consiguiente” sobretratamiento”, a veces innecesario.

Expuso que, gracias al Programa de Detección Precoz del Cáncer de Mama, en el que la comunidad autónoma navarra fue pionera, las pacientes han pasado de un 75 por ciento de supervivencia en los años 90 a más del 87 por ciento en el 2001, a los cinco años de haber sido diagnosticadas. Una de las primeras cosas que afirmó la doctora Ascunce es que el contar con antecedentes familiares en este tipo de enfermedad está sobrevalorado, ya que esta causa solo viene determinad en el 5 por ciento de los casos.

Charles Perou, experto en genética y patología en la Universidad de Carolina del Norte,  se centró en la importancia de establecer subtipos moleculares de cáncer de mama al objeto de lograr una mayor eficacia. De hecho, evaluó que, en la selección de pacientes que puedan beneficiarse de los nuevos fármacos así como en la identificación de nuevos biomarcadores, puede estar el futuro de la investigación. De hecho, afirmó que la investigación del cáncer de mama se está convirtiendo “en el estudio de los diferentes subtipos con grupos de pacientes cada vez más homogéneos y plenamente identificados”. Como objetivos prioritarios de su investigación mencionó la definición de las causas genéticas y epigenéticas de los subtipos de tumor y “emparejar tipos de tumor con el tratamiento que ataca sus raíces”.

La generalizada escasez de recursos

El científico norteamericano identificó como un problema, también en EEUU, el precio de los nuevos medicamentos y la escasez generalizada de recursos, con lo que comentó la importancia de emplearlos de la mejor forma posible  aplicando el tratamiento indicado. Alentó a las mujeres a participar en los ensayos clínicos y a los gobiernos a aportar fondos, dada la evidencia científica de que la mortalidad en este tipo de cáncer baja un 2 por ciento cada año, “gracias al gran esfuerzo continuado de la investigación”.

Carlos Caldas, un portugués afincado en el Reino Unido y que se expresó en inglés en todo momento, abundó en la importancia de la precisión en el diagnóstico dada las diferencias entre cánceres de mama, que fijó en 10 subtipos tumorales. Clasificar a los pacientes para poder seguir la mutación de los genes fue una de las premisas fundamentales en la que insistió, al igual que los colegas que le habían antecedido en la presentación. Realizó un gráfico símil entre las células cancerígenas con los sistemas de aceleración y frenado de un coche. Una de las advertencias realizadas es la de que el paciente metastásico no tiene cura; que lo único que se puede hacer en estos casos es alargar la vida. Por ello, se pidió tener en cuenta el sufrimiento de las pacientes con metástasis cuando oyen que el cáncer de mama se cura.

Las sospechas de los pacientes

La representante de las pacientes, Josefa Madrid,  de la Federación Española de Cáncer de Mama (FECMA), enferma de cáncer de mama, que ha perdido una hija como causa de la enfermedad, argumentó “que nadie con valor científico ha puesto en duda el valor de las mamografías y la importancia de la detección precoz del cáncer de mama”. Y pidió la realización de pruebas bajo la autoridad, supervisión y responsabilidad de la sanidad pública. Considerando a los profesionales como sus aliados, aseguró que ellos les han enseñado que el diagnóstico precoz puede evitar tratamientos más duros como la quimioterapia, en algunos casos, u otro tipo de tratamientos más agresivos.

Así que mostró su reticencia hacia los que critican las mamografías y llamó a emplear las energías y los presupuestos en investigar y en estudiar los efectos de los nuevos fármacos. Rechazó, como tantos otros grupos de pacientes, las desigualdades sanitarias, defendiendo la equidad como línea estratégica que ha de seguir el SNS con su cartera de servicios básicos.

Anteriormente la doctora Ascunce anunciaba que próximamente iba a ser publicada una Orden para homogeneizar diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama dentro de la cartera básica del SNS, al igual que en el caso del cáncer de colon.