Punto de vista los médicos no deben ser meros técnicos o burócratas

El fin de la Medicina que conocemos

Por su interés, recogemos la reflexión publicada recientemente por el doctor Salvador Casado en su blog.

La sociedad necesita médicos con visión humanista que no sean meros técnicos o burócratas. Pero, ¿qué pasaría si los sistemas sanitarios donde esos médicos desarrollan su labor no se lo permitiese?

Los sistemas sanitarios europeos actuales están basados en la filosofía de los servicios públicos emanados del estado de bienestar de las sociedades industriales. En consecuencia, su estructura es también de base industrial. Grandes hospitales que funcionan como cadenas de servicios diagnósticos y terapéuticos y centros de salud de menor tamaño diseñados para absorber grandes volúmenes de problemas de salud menores. La salud y la enfermedad se han convertido en unidades monetizables aptas para los mercados de consumo globales. El fin de la sanidad es proveer servicio primando lo cuantitativo frente a lo cualitativo, dado que los indicadores económicos que se utilizan para organizar los objetivos son del primer tipo.

La salud y la enfermedad se han convertido en unidades monetizables aptas para los mercados de consumo globales

Una consecuencia de este diseño es que, a mayor presión asistencial, peor tratados se sienten tanto los profesionales como los pacientes, al no contemplar el sistema medidas correctoras de las sobrecargas al que todo sistema está sometido. No es infrecuente que, en un porcentaje significativo de las jornadas laborales de un profesional sanitario, este tenga que atender a un número excesivo de pacientes. En estas condiciones es muy difícil no caer en una medicina defensiva que, al carecer de tiempo suficiente para apoyarse en una comunicación de calidad con el paciente y una exploración física detallada, lo haga en pruebas diagnósticas excesivas (sobrediagnóstico) y en tratamientos excesivos (sobretratamiento).

Medicina de mínimos

Es frecuente encontrar profesionales sanitarios que se sienten incapaces de desarrollar la práctica para la que están entrenados y se vean abocados a ofrecer una medicina de mínimos que no suele dejar satisfecho al paciente al no disponer de un tiempo mínimo ni una reflexión suficiente.

¿Hay alternativas? Alguno puede aducir que la medicina privada puede ser una;  pero si la miramos de cerca también está sometida a presiones y limitaciones de tiempo que no ponen fácil el desarrollo de una medicina humana.

Por otro lado, la presión de la tecnología hace que la formación continuada de los profesionales y el desempeño profesional se complejicen con sistemas informáticos de historia clínica y medios diagnósticos y terapéuticos que incrementan progresivamente su dificultad de uso.

El fin de la medicina con rostro humano lleva tiempo anunciado y aun no hemos sido capaces de implementar los cambios necesarios para revertirlo que, pese a ser conocidos, nadie se ha arriesgado a impulsar.

Tener profesionales sanitarios de referencia sumidos en la queja y en la desazón no es recomendable para nadie. Es un hecho que cada vez esta enfermedad está más extendida sin que se mueva ficha para solucionarlo. Las leyes del mercado empujan para evolucionar hacia sistemas dicotómicos con una asistencia de calidad para las élites y una beneficencia básica para el resto. Si la sociedad civil no toma consciencia y obliga al estatus político a hacer los necesarios ajustes, esto será inevitable.

Amplio espectro de proveedores

Tener profesionales sanitarios de referencia sumidos en la queja y en la desazón no es recomendable para nadie

El auge de la biometría, los asistentes médicos personales, la realidad virtual sanitaria y los robots y algoritmos sanitarios con base en inteligencia artificial van a ampliar el espectro de proveedores de servicios de salud hasta un nivel que no podemos imaginar. La contrapartida será que estos nuevos canales y servicios carecerán de rostro humano. Una medicina deshumanizada no puede ser plenamente satisfactoria. ¿Podemos aventurar que esta medicina centrada en la tecnología se convierta en la nueva beneficencia mientras que las élites conservarán el acceso a los profesionales? Es una posibilidad que al mercado le place.

El futuro dependerá del diálogo que se establezca entre actores (ciudadanos, profesionales, gestores y políticos) para organizar las prioridades y la hoja de ruta que nos dirija hacia objetivos de base social o económica según se elija. Cada actor tiene difíciles retos por delante: los ciudadanos, responsabilizarse en el autocuidado y en la gestión de sus hábitos de vida; los profesionales, en su participación social fuera de la consulta y en el desarrollo de sensibilidad y habilidad humanista; los gestores, en el desarrollo de una nueva forma de liderazgo y motivación; y los políticos, en una decidida defensa del bien común.

Panorama de cambio

Me consta que los profesionales sanitarios ansían ejercer su labor de ayuda de manera correcta y que los pacientes desean ser atendidos con excelencia técnica y humana. Para que ambos puntos de vista se encuentren se requiere una estructura que lo permita. Los sistemas sanitarios públicos financiados por impuestos siguen siendo una alternativa interesante. Pero, si no evolucionan, terminarán convertidos en esqueléticos dinosaurios a punto de desaparecer en un mundo arrasado por cataclismos económicos permanentes. Tal vez sea el momento de dar paso a una miriada de pequeñas criaturas autogestionadas con mayor maniobrabilidad y capacidad de adaptación. Para ello será imprescindible el impulso político que lo permita basado en una voluntad popular debidamente informada. ¿Estaremos a la altura?

Bibliografía seleccionada:

1. SKRABANEK, Petr. La muerte de la medicina con rostro humano. Ediciones Díaz de Santos, 1999.
2. MCCARTNEY, Margaret. The patient paradox. Pinter & Martin Publishers, 2013.
3. PÉREZ FERNÁNDEZ, Mercedes, GÉRVAS, Juan. Sano y salvo:(y libre de intervenciones médicas innecesarias). Los libros del lince, 2013.
4. ILLICH, Ivan. Némesis médica. La expropiación de la salud. Barcelona: Barral Editores, 1975, p. 35-84.
5. https://www.doctorcasado.es/search/label/Conciencia
6. https://www.doctorcasado.es/search/label/humanismo

Salvador Casado Buendía

Médico de Familia. Centro de Salud Villalba pueblo, Madrid

1 Comentario

  1. Rafael Pacheco Guevara says:

    Siendo tan evidente… ¿Como es posible que ninguno de nuestros políticos sea capaz de darse por enterado?
    ¿Cuales son sus ocultos intereses?
    1) no perder sus puestos
    2) no resultar incómodos, diciendo lo que no se quiere oír?
    3)La peor de las opciones: no se enteran de la realidad.

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