Apunte del día Editorial

El espectáculo (lamentable) del Colegio de Médicos de Madrid

Carlos Nicolás

La presidenta del Colegio de Médicos de Madrid (Icomem), Sonia López Arribas, ante la imposibilidad de convertir en un cortijo particular la institución que preside, ha decidido llevarla a un callejón sin salida, para lo que cuenta con el apoyo de un grupo de colegiados que se considera legitimado para deslegitimarlo todo. De otro modo no pueden entenderse espectáculos como el vivido en la última Asamblea de Compromisarios, celebrada este lunes, 22 de diciembre, en que volvieron a rechazarse los presupuestos para el próximo ejercicio.

La presidenta, Sonia López Arribas, ha decidido llevar el Colegio de Médicos de Madrid a un callejón sin salida

Todo indica que López Arribas llegó a la presidencia del Icomem con la intención de sacar adelante un negocio personal y el de sus amigos y la cosa, gracias a la intervención del resto de su Junta Directiva, no ha sido posible. De ahí que haya optado por convertir la institución colegial en una especie de circo en el que, como pudo visualizarse tanto en la última asamblea como en la anterior, ella ejerce de jefe de pista. En su torno, un grupo de vociferantes. Y como artistas invitados, el prestidigitador Miguel García Alarilla, bajo cuyo mandato al frente del Icomem y por arte de birlibirloque se cambiaron de banco las cuentas de la institución; a su lado, el transformista Carlos Amaya, conocido por sus apariciones y desapariciones de los sindicatos médicos y, en su día, a sueldo generoso como asesor de la presidenta López Arribas; y, por último, el mago de la chistera, Miguel Sánchez Chillón, en cuyo sombrero parece guardar las cuentas que quiere pedir a los demás. En fin, todo un espectáculo lamentable.

Poco más puede decirse de una presidenta, Sonia López Arribas, que ha conseguido transformar la imagen de un colegio que debe velar por la ética en otra totalmente distinta, en donde el arribismo de los suyos no tiene límites, como se puso de manifiesto en la contratación de Antonio Mora como director general del Icomem con un salario de 150.000 euros al año. O cuando pretendió hacerse con los servicios de un asesor de información con pago en B, dando la impresión de que el Icomem tiene algo que ocultar en cuestión de dineros.

El desprestigio de la presidenta comienza a recaer sobre una institución que debería ser modélica

Eso sí, la presidenta pretende salvarse del desprestigio a que ha conducido a la institución a fuerza rechazar cualquier planteamiento del resto de la Junta Directiva a base de poner votos particulares o, simplemente, a dejar constancia, en lo que por obligación debe firmar, a subrayar que se hace sin su acuerdo.

Lo peor es que el desprestigio de la presidenta comienza a recaer sobre una institución que debería ser modélica y que, por su culpa, se ha convertido en una especie de ‘casa de tócame roque’, situación de la que pretenden sacar provecho quienes han encontrado un camino propicio para hacerse con el negocio que dicen que existe en el colegio. Es lo que parecía que quería haber hecho la presidenta, pero se lo ha impedido la actitud decidida del resto de la Junta Directiva.

En fin, que Sonia López Arribas sólo engaña (en otras ocasiones nos hemos referido a algunas de sus mentiras) a quienes pretenden sacar provecho del engaño.

 

Carlos Nicolás

Director Editorial de Acta Sanitaria

1 Comentario

  1. JL Álvarez says:

    Como compromisario, sólo puedo decirle Sr Nicolás: Ole, ole y ole, no tiene usted pelos en la lengua, me alegra saber que quedan aún periodistas con valor para contar la verdad.
    Feliz Navidad y muchas gracias por narrar con tan buen tino lo que todos vemos.

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