Tecnología e Investigación Según investigadores del CNIC

El corazón reacciona en dos fases muy diferenciadas tras un infarto

— Madrid 17 Nov, 2014 - 1:46 pm

Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares, CNIC, han logrado demostrar que el corazón reacciona en dos fases muy diferenciadas tras un infarto, lo que podría llevar a cambiar el tratamiento según los días que hayan pasado desde el evento; el trabajo derrumba un dogma clásico según el cual, una vez sufrido uno de estos episodios, existía una reparación progresiva del miocardio.

Imágenes de resonancia magnética de un mismo sujeto en diferentes momentos de la primera semana post-infarto.

Imágenes de resonancia magnética de un mismo sujeto en diferentes momentos de la primera semana post-infarto.

Hasta este trabajo, cuyos resultados se publican en el Journal of American College of Cardiology (JACC) y se presentan de forma simultánea en el congreso de la Asociación Americana del Corazón (AHA) en Chicago, se daba por hecho que inmediatamente tras un infarto se producía una reacción edematosa -incremento del contenido de agua y células inflamatorias- en el tejido infartado, y que ésta permanecía estable durante al menos una semana, con una posterior desaparición progresiva (ver imágenes adjuntas de de resonancia magnética).

El equipo de investigadores del CNIC, liderado por los cardiólogos Borja Ibáñez y Valentín Fuster, emplearon la tecnología de imagen más avanzada presente en el centro, para demostrar que este dogma clásico es incorrecto y el corazón reacciona con dos reacciones edematosas muy bien diferenciadas y separadas en el tiempo. Este trabajo tiene implicaciones clínicas inmediatas que afectan no sólo a ensayos clínicos en marcha, sino a futuros estudios que puedan enfocarse en la modulación y posible tratamiento de estas dos reacciones independientes.

Reacción exagerada aguda

Este proyecto es el resultado de una línea de investigación que comenzó hace más de ocho años en el Hospital Monte Sinaí de Nueva York. Durante la realización de un proyecto experimental de imagen en 2007 en la institución norteamericana, el equipo investigador implementó unas nuevas secuencias de resonancia magnética para visualizar el edema post-infarto.

Inicialmente observaron que esta reacción inflamatoria era detectada de manera muy diferente en función del día post-infarto en el que se realizaba el estudio. Según comenta el Dr. Ibáñez, investigador principal del estudio, “entonces atribuimos estas diferencias a problemas técnicos de la implementación de estas secuencias nuevas de resonancia magnética, ya que el dogma establecido de la reacción del corazón tras un infarto dictaba que ésta debía ser estable durante al menos 10 días”. Esta observación inicial estuvo siempre rondando en la cabeza de los investigadores y tras establecer su laboratorio en el CNIC, decidieron hacer una evaluación exhaustiva de este fenómeno, dejando a un lado los sesgos de los paradigmas establecidos.

El hallazgo principal del estudio reside en que en un modelo experimental muy similar al humano, el tejido miocárdico tiene una reacción muy exagerada aguda, caracterizada por el desarrollo inmediato de una reacción edematosa que hace que el tejido infartado duplique su volumen en pocos minutos.

Daño por reperfusión

El Dr. Fernández-Jiménez, primer autor del trabajo, subraya a su vez que “observar de manera directa en vivo cómo el miocardio infartado duplica su tamaño y tiene una reacción edematosa tan importante, hace comprender de manera visual el conocido daño por reperfusión”.

Lo que sorprendió a los investigadores es que esta reacción inflamatoria tan aguda desaparecía en menos de 24 horas, momento en el que ni la resonancia magnética ni la anatomía patológica eran capaces de visualizar restos de esta reacción tan brusca y exagerada. De manera más sorprendente aún, cuatro días después del infarto, el tejido cardiaco sufre una nueva reacción edematosa/inflamatoria que vuelve a hacerse máxima una semana después del evento.

La intensidad de esta reacción edematosa al séptimo día es tan intensa como en el momento agudo, y por ello, si no se hubiesen realizado estudios de imagen en diferentes puntos durante esta primera semana, se hubiesen perdido este patrón bimodal y se habría continuado creyendo que el dogma clásico es el correcto, comenta Fernández-Jiménez, quien compagina su actividad científica en CNIC con tareas clínicas en el Hospital Clínico San Carlos.

Evaluación más directa

El Dr. Ibáñez, líder de la investigación en CNIC y cardiólogo también del Hospital Clínico San Carlos, comenta que el descubrimiento de dos reacciones diferenciadas y posiblemente de diferente origen abre la puerta a nuevos tratamientos: “Se deberían aplicar terapias orientadas a bloquear selectivamente una u otra reacción edematosa/inflamatoria en momentos diferentes tras el infarto, algo contrario a lo que se realiza hoy en día, cuando los pacientes son tratados de manera similar durante todo el periodo post-infarto”, en línea con el desarrollo de medicina personalizada. La posibilidad de ver con resonancia magnética la respuesta a esta posible modulación de estas reacciones sería un hito que ayudaría a una evaluación mucho más directa de los efectos de las terapias.

En las imágenes que se adjuntan de resonancia magnética del mismo sujeto en diferentes momentos de la primera semana post-infarto, las flechas señalan la reacción edematosa del ventrículo izquierdo (VI). Las imágenes de la fila inferior son las mismas que las de la fila superior, pero con otra secuencia de resonancia magnética que cuantifica la cantidad de agua en el tejido. Nótese una primera onda de reacción edematosa aguda (dos horas tras el infarto), que desaparece por completo a las 24 horas. Se observa también cómo una segunda onda de reacción edematosa/inflamatoria aparece varios días tras el infarto y es máxima a día 7.