El mirador los datos desmontan las descalificaciones interesadas

El consejo pediátrico que mató a miles de bebés sanos

El fracaso manifiesto de la recomendación médica de que los bebés durmieran boca abajo lleva al analista a poner sobre la mesa toda la documentación en que se evidencia científicamente que tal práctica fue negativa, por más que se haya pretendido difundir la idea de que no había pasado nada.

No hay actividad médica sin daño

Queremos creer que la medicina oficial ofrece beneficios sin daños, pero eso es imposible porque las intervenciones médicas tienen siempre efectos adversos.

Lo que se puede y se debe conseguir es que los beneficios de las actividades médicas compensen los daños. Es decir, una medicina moderna obtiene crédito social si logra que sus intervenciones dejen un margen de beneficios muy por encima del margen de daños.

Aprender del pasado a no hacer daño

Sobre todo, conviene aprender del pasado y no pretender borrar los daños provocados sin beneficios. Pero cuando se habla de ello la respuesta suele ser: “eso fue antes…”. Y así, de “antes” en “antes” nos ponemos en la actualidad de nuevo con actividades que causan más daños que beneficios, y que se abandonarán un día transformándose en el “eso fue antes…” de turno.

Es muy frecuente la actividad médica que provoca más daños que beneficios

Es rara la actividad médica cuyos beneficios no sobrepasen en mucho a los daños… Como mínimo, el 40% de lo que hacen los médicos es irracional y provoca más daños que beneficios

No piense, amable lector/a, que es rara la actividad médica cuyos beneficios no sobrepasen en mucho a los daños. ¡Ni mucho menos! Como mínimo, el 40% de lo que hacen los médicos es irracional y provoca más daños que beneficios. Y no son cosas de “antes” sino de ahora mismo:
http://www.nogracias.eu/2016/01/21/revocaciones-medicas-el-fracaso-evitable-de-la-ciencia-biomedica/ https://www.agenciasinc.es/Entrevistas/El-40-de-lo-que-hacemos-los-medicos-es-incorrecto https://www.sciencealert.com/researchers-list-the-10-most-unnecessary-medical-tests-and-treatments-in-the-us

¿Cómo duermen los bebés?

Los bebés duermen como les da la gana, aunque es cierto que cada uno tiene su “tendencia” y los hay que gustan de dormir boca abajo, del lado izquierdo, del derecho, cambiando continuamente, etc. Un recién nacido puede llegar a dormir 18 horas y sólo al cabo de unos dos meses empieza a tener un cierto ritmo y dormir más por la noche. Pero en esto también la variabilidad es la norma. Es decir, cada bebé duerme cuánto y cómo le da la gana.

El consejo de “dormir boca abajo”

El ejemplo de actividad médica sin ningún beneficio es el consejo de los pediatras de que los bebés durmieran “boca abajo”. Fue un consejo universal y unánime de los pediatras en los años setenta y ochenta del pasado siglo (¡dos décadas!) pero su inicio puede rastrearse a 1943 (¡casi medio siglo!). Nunca tuvo fundamento, y los datos científicos lo desaconsejaban justo desde 1944:

“In 1944, Abramson had proposed in a descriptive study that sleeping prone could be a risk factor in SIDS (sudden infant death syndrome), and this hypothesis was later supported by 2 case–control studies in 1965 and 1970. In an ecologic study published in 1985 that compared the incidence of SIDS in Hong Kong and Europe, sleeping prone was regarded as the crucial difference. In 13 case–control studies of SIDS between 1958 and 1987 in which sleeping position was noted, showed a significant association between sleeping prone and SIDS”
[En 1944 Abramson propuso en un estudio descriptivo que el dormir boca abajo podría ser un factor de riesgo para la muerte súbita del bebé, y esta hipótesis se confirmó más tarde con dos estudios casos-controles en 1965 y 1970. En un estudio ecológico comparando muertes súbitas en Hong Kong y Europa, publicado en 1985, el dormir boca abajo fue lo crucial. Hay 13 estudios casos-controles de muertes súbitas en bebé, entre 1958 y 1987 que demuestran una asociación significativa entre dormir boca abajo y dicha causa de muerte]
https://ajph.aphapublications.org/doi/pdf/10.2105/AJPH.90.4.527 https://academic.oup.com/ije/article/34/4/874/692905

Se hacía con buena intención para bebés sanos, sin ninguna ciencia y con la arrogancia propia de “expertos”, para evitar la muerte súbita, pero en realidad conllevaba el aumento de las muertes súbitas de bebés.

El impacto del “dormir boca abajo”

“Dormir boca abajo” fue un consejo mortífero de los pediatras que multiplicó por 12 la frecuencia de la muerte súbita de bebés, de una por 3.000 a una por 250 bebés nacidos vivos en el Reino Unido, por ejemplo https://www.theguardian.com/society/2016/aug/26/back-to-sleep-sudden-infant-death-syndrome-cot-death-peter-fleming

En Holanda la recomendación pediátrica de poner a los bebés a dormir boca abajo multiplicó casi por 25 la incidencia de la muerte súbita en los bebés, pues pasó de 5 a 120 por 100.000 y año https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(06)67969-5/fulltext

En España no hay datos firmes, y en todo caso “eso fue antes” dicen los pediatras, como si ahora practicaran en general una medicina científica cuando tratan, por ejemplo, la bronquiolitis en urgencias, ordenan una amigdalectomía “por ronquidos”, recetan la vacuna del rotavirus contra las indicaciones del Ministerio de Sanidad, aconsejan la retracción del prepucio “para evitar la fimosis”, realizan las “revisiones del niño sano”, apoyan los cereales de Nestlé, recomiendan galletas Dinosaurus, prescriben la vacuna de la meningitis B saltándose la Ley y la ciencia, etc.

Homicidios impunes

Es homicidio el matar a un humano. Es homicidio involuntario cuando no se pretende dicha muerte. Lo de los pediatras fue homicidio involuntario, pero homicidio al cabo. El colmo es que en aquellos años se veía la muerte súbita del bebé, en muchos casos, como un probable infanticidio con alto rechazo social, por ejemplo, de la Iglesia Católica https://ajph.aphapublications.org/doi/abs/10.2105/AJPH.90.4.527

Lo del “dormir boca abajo” fue una epidemia de homicidios, basados en la mejor intención y en la ignorancia, siempre sin ningún fundamento científico. Provocó al menos 10.000 muertes súbitas en bebés sanos británicos y 50.000 en Australia, EEUU, Europa y Nueva Zelanda https://academic.oup.com/ije/article/34/4/874/692905

Como casi siempre, cuando el daño ya escandaliza y se abandona la correspondiente recomendación preventiva, se olvida la pauta recomendada y casi se niega su previa existencia. Nadie es culpable y nadie es juzgado. La prevención no sólo es atrevida y arrogante sino que protege con un velo de impunidad, pues se justifica ya que todo se hace “por el bien del paciente” http://www.infodoctor.org/rafabravo/Sacket363.html  http://equipocesca.org/los-danos-provocados-por-la-prevencion-y-las-actividades-preventivas/

Peter Fleming

Peter Fleming

En el Reino Unido se “coció” la respuesta científica de la mano de un investigador, Peter Fleming. Sus métodos fueron los propios de un médico criado en una familia obrera y por ello sensible al sufrimiento de las familias con muerte súbita de bebé, vistas en muchos casos no como descuidadas sino infanticidas. Se acercó a su dolor y escuchó sus historias y por ello incluyó la postura para dormir entre las variables del estudio de la muerte súbita en que contó con las familias, sus médicos generales y las enfermeras visitadoras. Cuando presentó los resultados por primera vez (marzo 1989) nadie pudo creerle.

Era increíble que algo tan inocente fuera tan mortífero,que algo tan simple fuera tan importante. Publicó los resultados y al poco se publicaron más de Nueva Zelanda. El espaldarazo final lo dio en 1991 la muerte súbita de un bebé de una importante presentadora británica de televisión quien se interesó por sus causas y logró que en el Reino Unido (y luego en el mundo entero) se iniciara una fuerte campaña para recomendar lo contrario, dormir boca arriba https://www.theguardian.com/society/2016/aug/26/back-to-sleep-sudden-infant-death-syndrome-cot-death-peter-fleming

La República Democrática de Alemania (comunista)

El impacto homicida del “dormir boca abajo” ha sido estudiado en muchos países, como Holanda, Nueva Zelanda, Reino Unido, Suecia y otros https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(06)67969-5/fulltext https://www.hqsc.govt.nz/assets/CYMRC/NEMR/SIDS-prevention-Mitchell-Blair-NZMJ-2012.pdf  https://adc.bmj.com/content/84/1/24 https://academic.oup.com/ije/article/34/4/874/692905

Quizá, dado el rechazo social, la consideración de infanticidio y el peso de la Iglesia Católica, en España los datos son probablemente falsos, por certificados de defunción “erróneos” y falta de autopsias pues en el pico de la epidemia, en 1989, constaba una incidencia de muertes súbitas postnatales de 0,23 por 1000 (quinta causa de muerte), cuando en Europa llegaba al 2 por 1000 (primera causa de muerte en este grupo de edad) http://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/libro_blanco_muerte_subita_3ed_1382443642.pdf

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Alemania quedó dividida en dos, siendo comunista la del Este, la República Democrática de Alemania.

“En la Alemania del Este (Alemania Democrática, comunista) no hubo la epidemia que duró décadas de muertes súbita del bebé por causa médica. No es que se dudara allí de la eficacia de la recomendación, sino que existía un férreo control estadístico de todos los problemas de salud en las guarderías. Bajo el comunismo trabajaban todas las mujeres alemanas y las guarderías eran la respuesta estatal para facilitar al tiempo la reproducción y el trabajo. Como en Cuba, el logro de buenos indicadores de salud era cuestión de Estado, y de ahí el rigor de la monitorización de la salud de los niños en las guarderías. Siguiendo la moda occidental, se impuso en 1971 el dormir boca abajo a los bebés en todas las guarderías de la Alemania del Este. En la primera semana hubo una epidemia de muertes súbitas, con siete bebés fallecidos. Dada la asociación temporal, fue fácil establecer la relación causa-efecto, y se eliminó la orden de dormir boca abajo con el mismo rigor comunista con que se había impuesto. Se acabaron las muertes súbitas de causa médica en la Alemania del Este, veinte años antes que en los países capitalistas”. Tras la reunificación de las dos Alemanias, la Alemania del Este vio incrementarse la muerte súbita en línea con lo que sucedía en la Alemania del Oeste (República Federal de Alemania) http://equipocesca.org/los-danos-provocados-por-la-prevencion-y-las-actividades-preventivas/ https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2065993/

Síntesis

Las actividades médicas tienen siempre efectos adversos pero son convenientes cuando, en general, aportan más beneficios que daños a pacientes y poblaciones.

Es ejemplo de daño sin beneficio el impacto homicida del consejo de dormir boca abajo dado durante décadas por pediatras en contra de las pruebas científicas.

El colmo de la arrogancia es que ni se haya perdido perdón ni se haya reparado el daño, y que en el debate sobre el problema se llegue al insulto y la amenaza a quien pregunta “¿Quién pidió perdón, quién reparó el daño?” https://www.redaccionmedica.com/virico/noticias/dura-polemica-pediatria-no-ha-pedido-perdon-por-matar-a-miles-de-ninos-5275

Piense, amable lector/a, que este ejemplo implica sólo la arrogancia del “experto”, sin intereses comerciales de industrias varias (farmacéuticas, tecnológicas, alimentarias, de gestión, etc). ¿Se imagina con la intervención de dichos intereses?

NOTA

Por supuesto, la amplia mayoría de pediatras practica una medicina sensata y su trabajo es encomiable. Otra cosa son los “expertos” pediatras y las sociedades “científicas” pediátricas que incentivan prácticas como las comentadas, en el pasado y en el presente.

Juan Gérvas

Médico general jubilado, Equipo CESCA (Madrid, España). jjgervas@gmail.com; mpf1945@gmail.com; www.equipocesca.org; @JuanGrvas

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