Política y Sociedad Ante la Ley de Eutanasia y mediante una nueva guía

El Consejo General de los Médicos explica por qué los cuidados paliativos no son eutanasia

El Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) explica con una nueva guía para médicos y estudiantes y residentes de medicina por qué los cuidados paliativos no son eutanasia.

La Guía de Sedación Paliativa 2021, obra del CGCOM, su observatorio de atención médica al final de la vida y la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL), trae a primera plana la necesidad permanente de adecuar la medicina científica en expansión sin distanciarse un ápice de la dignidad de las personas, como ocurre en este caso a través de la medicina paliativa, cuando se ejerce de manera correcta.

Tomás Cobo

Utilidad y ética

El presidente del CGCOM, el doctor Tomás Cobo Castro, enmarcó la ‘Guía de Sedación Paliativa 2021‘ en el conjunto de actividades y desarrollo de herramientas útiles que realiza la institución para facilitar la buena praxis médica y para la correcta aplicación de la sedación paliativa. Al ser un texto que orienta y dota a los estudiantes, médicos en formación y en activo, de los conocimientos, técnicas y pautas que evitan que los pacientes sufran de manera innecesaria al final de su existencia.

En palabras del presidente, la guía se presenta en un momento clave y crucial para proporcionar y generar herramientas que sean verdaderamente útiles en la práctica asistencial; doblemente necesario, insistió, por ser a la vez un pequeño manual pero enorme su utilidad porque instruye sobre el uso preciso de los fármacos opiáceos y sus efectos clínicamente buscados.

Tomás Cobo

Contra la polisemia

Frente a la polisemia que parece enturbiar el debate político, Cobo consideró necesario fijar conceptos como cuidados paliativos, sedación terminal, eutanasia y encarnizamiento terapéutico, entre otros. Del último de los cuales también aseguró que nunca es un acto médico.

Con la guía en la mano, el presidente de los médicos españoles aseguró que se trata de un documento dirigido a todos los médicos, al margen de la especialidad que tengan y tanto para el medio hospitalario como comunitario. En ese sentido, incluye protocolos y estipula el manejo de determinados medicamentos empleados en la sedación paliativa del mayor valor por su carácter teórico y principalmente práctico.

El doctor Cobo transmitió también el deseo de que la guía llegue a todos los compañeros, a través de la red colegial y las infraestructuras de comunicación del CGCOM.

Registros y comisiones

Preguntado sobre la funcionalidad de los registros de objeción de conciencia en la práctica médica, Cobo estimó que son un instrumento actualmente legal en España y que, además, cuenta con el aval del Tribunal Constitucional.

No obstante, consideró también que el hecho de que sean centralizados y su falta de flexibilidad los convierten en poco operativos porque, consideró, no se puede entender la objeción de conciencia como algo inalterable en el tiempo y cada nuevo paciente es alguien único que precisa siempre un enfoque individualizado.

Respecto a las comisiones autonómicas de eutanasia, el presidente Cobo estimó que surgen a distinto ritmo porque existe en España un sistema sanitario que diverge hacia 17 focos de toma de decisiones.

Finalmente, también expresó el hartazgo que experimenta su institución por el mucho tiempo que lleva reclamando un adecuado soporte legal y medios de financiación suficientes para extender los cuidados paliativos a toda la población que los requiera. Razón que le llevó a lamentar que la Ley de Eutanasia, recientemente aprobada en el Congreso de los Diputados, haya orillado precisamente la cuestión de este tipo de cuidados al final de la vida.

Marcos Gómez Sancho

Una fina línea divisoria

El coordinador de la guía y profesional con décadas de experiencia en cuidados paliativos, el doctor Marcos Gómez Sancho, siguió la orientación del presidente para aquilatar conceptos y empezó por explicar que la sedación paliativa es un tratamiento médico que se define por reducir de manera clínicamente buscada el descenso de la consciencia en el paciente, previo consentimiento, con la administración de los fármacos indicados para ello y a las dosis que hacen posible evitar el sufrimiento cuando resulta insostenible y cuando se debe a uno o más síntomas refractarios.

Sobre los síntomas refractarios afirmó que no es que sean difíciles, sino que simplemente no responden a los tratamientos de la medicina existente. Se trata, por tanto, de síntomas que convierten al paciente en un ser sufriente.

Aclarados esos dos términos, Gómez Sancho dejó claro que, aunque es fina la raya que separa la sedación paliativa de la eutanasia, su distancia es tan grande como la que separa un acto médico de otro que no lo es. Momento en que dejó marcadas unas diferencias sustanciales.

No se busca acortar la vida

Distinguió el ponente sedación paliativa del acto eutanásico, porque la primera busca aliviar el sufrimiento de la persona de desenlace inevitable, mientras que el segundo busca poner fin a su vida de la forma más rápida posible.

Esta diferencia irreconciliable explica que una y otra acción requieran fármacos distintos. Al usarse benzodiacepinas en la sedación, con protagonismo de Midazolam, aunque también se emplean neurolépticos sedativos, como la clorpromazina iv o la levomepromazina sc, y anticonvulsivantes como fenobarbital im o sc en casos de delirio hiperactivo, sin excluir en ocasiones los barbitúricos. Fármacos estos últimos que son los únicos que se utilizan en la eutanasia.

También distanció una acción de la otra en términos de procedimiento, ya que en la sedación paliativa se usan las dosis mínimas, que en el otro caso son directamente letales. Momento en que también dijo que los resultados son distintos, al oponer una persona sedada, apacible y digna frente a otra simplemente muerta.

Este ponente también describió con nitidez que la sedación paliativa no acorta la vida del paciente, que no suele ir más allá de horas o tal vez pocos días. Mientras que la eutanasia actúa de manera rotunda en apenas cinco minutos.

En defensa igualmente de la sedación paliativa también añadió que no expone al médico a daño moral porque es una acción que no supone lesión para la conciencia.  De forma que hoy ya existe respaldo de todas las instituciones y entidades científicas y académicas respecto a que es un acto médico legítimo, legal y necesario.

Morir sin dolor

Gómez Sancho exhortó a que nadie muera con dolor o síntomas estresantes. Aunque tuvo que asumir que esta reclamación, que ya cumple tres décadas, no ha sido nunca escuchada por ninguno de los partidos que han estado en el Gobierno de la nación, al margen de su bandería.

Por eso, de cara a evitar el sufrimiento intenso debido a uno o más síntomas estresantes, defendió una guía de bolsillo que faculta al médico para saber cuándo actuar, cómo y cuándo en términos de sedación paliativa. Mediante pasos a seguir y nuevos epígrafes como su uso en Pediatría o cuando existe en el adulto sufrimiento existencial refractario. Además de ser el último servicio que puede prestar un médico a su paciente cuando el final de su vida es inaplazable.

Un último trance en el que nadie debe sufrir, puso como ejemplo, la atroz disnea que supone un hambre salvaje de aire que respirar cuando apenas quedan seis o siete alvéolos funcionantes.

Para la mitad de la población

El coordinador de la obra calculó que entre el 50 y el 60 por ciento de la población española precisará cuidados paliativos al final de su vida. Con datos tan alarmantes como que cada año mueren cerca de 75.000 personas sin acceso a cuidados paliativos. Generalmente personas con procesos oncológicos avanzados y terminales, además de pacientes añosos con enfermedades degenerativas que conducen a la discapacidad total, además de múltiples sufrimientos.

De ahí que insistiera en esa ley que ya tarda 30 años en llegar, y que parece que no va a llegar nunca, debe ser una prioridad nacional.

Respecto a la eutanasia, Gómez Sancho sentenció que su ley empieza la casa por el tejado ya que, aunque dirige inicialmente a los cuidados paliativos no conduce a ningún lado porque estos no están a disposición de todos los ciudadanos.

Naufragio de la Dependencia

Vio agravada esta situación por el hecho de que la Ley de la Dependencia fracasa año a año porque no puede ofrecer las 71.000 camas de centros sociosanitarios que se necesitan. Se trata, por tanto y a su juicio, de papel mojado en el que se inscribe la siniestra lista de 160 muertes al día en espera de ayuda.

Sobre este último punto, trajo a la memoria el caso de un ciudadano que asistió al suicidio de su mujer en 2019. Una persona que estuvo diez años a la espera infructuosa de una de esas camas que no existen para todos en España.

Por todo ello, Gómez Sancho agradeció a la OMC tener en mente llevar la nueva guía a todos los colegios de médicos, estudiantes del grado y residentes de todas las especialidades como un recurso imprescindible. Dado que todo médico se enfrenta a un paciente en estado terminal en algún momento de su carrera asistencial. Y reiteró, finalmente, que la sedación paliativa debe ser vista como una buena práctica médica que, bien administrada, no implica, condiciona o conduce a la invocación de la objeción de conciencia.

José María Rodríguez Vicente

Para todos y todas

El secretario general del CGCOM, el doctor José María Rodríguez Vicente, celebró con el presidente y el coordinador poder alumbrar esta tercera edición de la guía, como canal de conocimiento para todos aquellos que visten o vayan a vestir la bata de médico.

Los responsables de la guía adelantaron que se dispondrá de cerca de 40.000 ejemplares de la guía, a parte de su correspondiente versión digital para que los facultativos puedan llevarla en sus dispositivos móviles.

1 Comentario

  1. Eulogio says:

    Buen artículo. Por otro lado, incontestables argumentos de Gómez Sancho