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El consejero de Sanidad de Castilla y León promete por segunda vez lo que no cumplió en cuatro años

 La reciente intervención programática del consejero de Sanidad de la Junta de Castilla y León para esta legislatura es analizada por el comentarista que, de forma reiterada, subraya que la misma no tiene nada nuevo con lo anunciado cuatro años atrás y que no se cumplió.

La comparecencia del consejero de Sanidad de Castilla y León, Antonio María Sáez Aguado, no por esperada ha sido menos decepcionante por cuanto no aportó ningún dato que haga suponer que en esta próxima legislatura ni la sanidad como tal, ni los pacientes ni los profesionales van a ver ninguna mejora.

Su primer párrafo ofreciendo diálogo es una entelequia, si tenemos en cuenta que el diálogo que ha protagonizado en estos últimos cuatro años ha sido inexistente, y que su política ha sido un homenaje al oscurantismo y a las políticas de hechos consumados, pese a que hace cuatro años hizo esta misma oferta.

Comenzó anunciando cambios en la estructura que no son sino cambios cosméticos en su conjunto. Por ejemplo, cambiar el nombre de recursos humanos a profesionales para reconocer a éstos su papel no deja de ser algo que no pasará del papel en que se escribe el discurso del consejero. Y los nuevos responsables no tienen otro objetivo que implantar el capricho personal del consejero que sus predecesores, con buen criterio, impidieron.

Sanidad pública

El compromiso con la sanidad pública, universal y gratuita, modelo de éxito vigente en nuestro país hasta el comienzo de la legislatura del Partido Popular, es un engaño

El compromiso con la sanidad pública, universal y gratuita, modelo de éxito vigente en nuestro país hasta el comienzo de la legislatura del Partido Popular, es, así mismo, un engaño hecho por quien se precia de haber conseguido un acuerdo con colegios, sociedades científicas y sindicatos profesionales que, posteriormente, no pierden ocasión de abjurar de su firma por cuanto el consejero aprovechó la misma para justificar las modificaciones y recortes producidos, en nombre de ese “compromiso por la sanidad pública” y de “la sostenibilidad, eficacia y eficiencia del Sistema”.

La sanidad pública ha visto seriamente deteriorada su calidad, debido a los recortes materiales, económicos y humanos, concretados en amortizaciones de plazas, incrementos de copagos y nuevos copagos cuando no exclusiones de la financiación pública de medicamentos, ortesis, prótesis, desplazamientos, … Y es cierto que los ciudadanos siguen valorando  la sanidad pública que tienen, pero porque son conscientes del esfuerzo que los profesionales de la sanidad están llevando a cabo para paliar de alguna manera las actuaciones de los responsables de la sanidad pública de la Comunidad.

Plan de salud

Anunció la presentación del IV Plan de Salud de Castilla y León, que ya formaba parte del programa de su legislatura anterior y por tanto es un incumplimiento del mismo, para pasar posteriormente a una programación de salud pública basada en proyectos que también se anunciaron en 2011 y que, por lo tanto, también forman parte de los incumplimientos de la VIII legislatura. Cierto es que incluye en esta ocasión una novedad como es la vacuna de la varicela, decisión más política que científica, y sorprende por consiguiente que no haya hecho referencia al tratamiento de los enfermos de Hepatitis C, abandonados a su suerte hasta que la proximidad electoral les ha puesto en primera línea, y que en este programa de gobierno deberían figurar por motivos más científicos que políticos.

El nuevo papel de los profesionales es una nueva deformación del lenguaje para referirse a su proyecto particular que son las unidades de gestión clínica

El nuevo papel de los profesionales es una nueva deformación del lenguaje para referirse a su proyecto particular que son las unidades de gestión clínica, las que supusieron el cese del anterior gerente regional de Salud por su falta de implicación y el nombramiento del nuevo, que permitió el funcionamiento de la ilegal unidad de salud mental de Zamora y que, por lo tanto, tiene “visado de calidad” para cumplir con los deseos del consejero en esta materia. No dice la verdad, por supuesto, cuando habla de mayor autonomía de cada profesional a la hora de organizar su propio trabajo. Primero porque no será así, y segundo porque, si con un funcionamiento vertical y centrado en normas que según su criterio no hace eficiente el Sistema, él reconoce que cada uno trabaja según su superior criterio, nada indica que aplicando esa autonomía de gestión ya consagrada el resultado vaya a ser mejor.

Profesionales y pacientes

Al mismo tiempo, los términos en que se refiere a este asunto son una falta de respeto a los profesionales por cuanto les está acusando de falta de compromiso con los pacientes y con la organización, algo desmentido por los propios pacientes con esa valoración que dan a la sanidad pública cada año, y por esos mismos resultados que con tanto énfasis exhibe cada vez que se le pone un micrófono delante, sea para la prensa o para sus intervenciones parlamentarias.

Falta a la verdad cuando sugiere que esos ratios de médicos y enfermeras en Atención Primaria significan una mayor y mejor cobertura, porque vuelve a ocultar que, si existe ese mayor número de médicos y enfermeras, es porque la población de Castilla y León es una población más envejecida y dispersa que la de otras Comunidades. Y su respuesta ha sido recortar recursos que le permiten seguir blandiendo la bandera de los ratios pese a la disminución de calidad asistencial a los usuarios y al sobreesfuerzo de los profesionales para que esa disminución sea lo menos perceptible posible.

Mejoras laborales y desarrollo profesional

Prometió la mejora de las condiciones laborales de los profesionales, pero lo condicionó a las normativas estatales, lo que es lo mismo que no decir nada.

Promete la mejora de las condiciones laborales de los profesionales, pero lo condiciona a las normativas estatales, lo que es lo mismo que no decir nada. Y nada dice de aquellas mejoras que son competencia única de su consejería y no necesitan de normas estatales. Pero, como siempre, le resulta muy cómodo echar la culpa “a Madrid” y a Rodríguez Zapatero… a quien sea, menos reconocer sus incumplimientos. Y es fácil esa mejora porque se basa en devolver lo que se ha hurtado a los profesionales de Sacyl, en dinero y en días de permiso, y empezar por devolver la jornada y evitar que gran parte de los profesionales de Sacyl, que no son 37.000, sino unos cuantos miles menos, tengan que realizar 16 días de trabajo más que sus compañeros por un mero capricho suyo, que ha hecho bandera del maltrato a sus trabajadores.

Y en cuanto al reconocimiento y las expectativas de desarrollo profesional, lo tiene todavía más fácil, porque se trata únicamente de retomar las convocatorias de Carrera Profesional, cuyas condiciones para conseguir alcanzar cada grado son suficientemente estrictas como para garantizar la competencia y calidad quienes las superan, y por lo tanto también la competencia y calidad del Servicio de Salud en el que cumplen su desempeño de manera estable. Pretende ahora nuevos acuerdos con sociedades científicas y colegios profesionales para modificar la Carrera Profesional, tal vez ignorando que los duros requisitos actuales son fruto precisamente de esas sociedades científicas y colegios profesionales.

Pretende ahora nuevos acuerdos con sociedades científicas y colegios profesionales para modificar la Carrera Profesional, tal vez ignorando que los duros requisitos actuales son fruto precisamente de esas sociedades científicas y colegios profesionales.

Sin embargo este consejero pretende que el reconocimiento, las expectativas de desarrollo y la incentivación recaigan sólo en quienes se adhieran a sus caprichosas unidades de gestión clínica, sobre las que tanto empeño injustificado hace sospechar que se traten de su puerta giratoria, preparando su salida privatizada pero pagada con dinero público.

No parece muy lógico destinar fondos para incentivar a quienes se integren en estas unidades, cuando todavía no se ha devuelto a todos los profesionales lo que se les quitó, y cuando se siguen adeudando más de 10 millones de euros a quienes realizan atención continuada. Eso sí sería demostrar respeto y reconocimiento a unos profesionales que viven ahogados por los recortes de sus condiciones laborales y económicas.

Concursos-oposición

Volvió el consejero a faltar a la verdad cuando presumió de sacar más de 1.000 plazas a oposición en este año sin concretar que muchas de ellas vienen pendientes de convocatorias anteriores, y volvió a disfrazar la realidad cuando pretendió hacer creer que las más de 5.000 plazas en concurso eran plazas nuevas y no plazas ya ocupadas por profesionales fijos. Y hablando de concursos, anunció que se restringirá el concurso abierto y permanente a algunas categorías, sin especificar cuáles, cuando el concurso abierto y permanente era en origen para todas las categorías.

Su programa de reconocimiento de los mejores residentes ya ha sido denunciado por CCOO en varias ocasiones, ya que supone contrataciones no sujetas a más criterio que el capricho de quien las realiza, sin ningún tipo de control, fuera de plantilla evidentemente, y sin funciones asistenciales, lo que no supone ningún beneficio ni para esos trabajadores ni para la asistencia a los usuarios. Su pretensión de incrementar este tipo de contrataciones es una muestra más de desprecio hacia las normas que deben regir las actuaciones de un cargo político con una responsabilidad como la suya.

Directivos sanitarios

Profesionalizar la gestión sin conocer la realidad asistencial sólo servirá para crear peor ambiente laboral

Promover la mayor profesionalización de los directivos sanitarios tampoco parece la solución más acertada para mejorar ni la gestión ni la implicación de los profesionales. De todos es sabido que los médicos gestores mantienen actitudes adversas a la gestión, y tal vez lo que se necesite sea que los gestores se acerquen a conocer cuál es la realidad asistencial, de manera que profesionalizar la gestión sin conocer la realidad asistencial sólo servirá para crear peor ambiente laboral al verse obligados los profesionales asistenciales a cumplir con algo que en la mayoría de los casos sólo va a tener resultados de empresa pero no sanitarios ni en salud.

A repetición e incumplimiento suena volver a presentar, como hace cuatro años, planes de progresiva continuidad asistencial entre niveles, plan de mejora de la Atención Primaria, con mayor capacidad resolutiva, dotación de ecógrafos, atención a crónicos, a dependientes, historia clínica compartida, integración de gerencias, compra centralizada, unidades de convalecencia sociosanitaria (otro copago)…  Sí suena a novedad la referencia a la Cartera de Servicios del Centro de Hemoterapia y Hemodonación, que esperamos que signifique que, finalmente y como ha pedido tantas veces CCOO, este Centro sea integrado en la gerencia regional de Salud. Esta integración de una vez por todas compensaría mínimamente la lamentable actuación de la gerencia regional de Salud de no haberlo hecho antes impidiendo la estatutarización de su plantilla y su acceso a la Carrera Profesional.

Discurso reiterativo

También suena a repetitivo y a incumplimiento hablar de infraestructuras y referirse a las obras de los hospitales de Salamanca, Valladolid, Soria, Palencia y Aranda de Duero, o las obras en centros de salud, o la cooperación con los Ayuntamientos, la mejora de la dotación y las medidas de sostenibilidad y eficiencia energética.

Innovación no es un programa informático de control de la jornada que no es capaz de distinguir entre ausencias por vacaciones y permisos y ausencias sin motivos

Lo mismo que hablar de innovación para referirse, como hace cuatro años, a sistemas de información sanitaria, receta electrónica, historia clínica electrónica o lo que llama anillo radiológico. No hay duda de que sería algo importante cuando, en estos momentos, desde la Atención Primaria no se tiene acceso a prácticamente ninguna prueba hecha en el hospital y por supuesto tampoco a la historia del paciente en el hospital, principalmente porque los especialistas siguen utilizando la historia en papel y no una historia electrónica, y ello pese a que hace cuatro años anunció que era la legislatura en la que desaparecería el papel en beneficio del archivo informático.

Innovación no es un programa informático de control de la jornada que no es capaz de distinguir entre ausencias por vacaciones y permisos y ausencias sin motivos, de manera que finalmente los profesionales terminen debiendo horas que hay que terminar reclamando y justificando a mano. No es innovación la cantidad de programas informáticos que son incompatibles entre sí y que generan más inconvenientes que ventajas, aunque es cierto que permiten interpretaciones perjudiciales siempre para los trabajadores.

Finalmente, tampoco sirve de mucho disfrazar los nombres de las cosas y pasar de llamar listas de espera a llamar demora no hará que las listas de espera disminuyan. Anunciar un Plan de Reducción de Demoras significa que no se va a intentar acabar con las listas de espera, sino que se va a hacer un programa para gestionarlas de otra manera, sin que sepamos si finalmente se incluirán las listas B u otro tipo de disfraz de las verdaderas cifras.

Sin indicios de mejora

En conclusión, una comparecencia que parece un copia y pega de la presentación de su programa de gobierno anterior, que no aporta ningún indicio de mejora para los profesionales de Sacyl, ni para los usuarios en general, y en la que pese a su inicial oferta de diálogo finaliza con la crítica a quienes no comparten su posición, a quienes parece minusvalorar porque en vez de tener responsabilidades de gobierno las tienen para controlar los excesos de quien gobierna a sus anchas. Una comparecencia en que se ofrece diálogo pero éste se limita a pedir sumisión sin acuerdos que excedan sus intenciones originales.

Acusar de inmovilismo a los demás, no siendo capaz de superar sus propios caprichos en nombre de la verdadera mejora, no parece la mejor carta de presentación para poder liderar una mejora. Tal vez este consejero, que ha incumplido prácticamente todo su programa de la legislatura anterior, más que pasión por la sanidad lo que tenga sea pasión por sus propios intereses.

Salvador Escribano

2 Comentarios

  1. JOSE LUIS says:

    No parece demasiado convincente que la critica de un programa de trabajo para la legislatura, presentado en las Cortes de Castilla y León por el Consejero de Sanidad, se lleve a cabo por una persona, cuya opinión es, por supuesto, absolutamente respetable, pero no deja de ser una opinión. Las opiniones son siempre subjetivas, y una información dada en una revista electrónica del rigor de Acta Sanitaria, cuya principal tarea es la de informar con objetividad, y lo hace habitualmente, pueda hacerse por alguien que tecnológicamente es abiertamente contrario al gobierno de turno y, sobre todo, si la ideología no permite valorar la realidad del contenido del discurso. Sensu contrario, pasaría lo mismo si al programa de gobierno de cualquier Comunidad Gobernada por la izquierda lo valorara una persona cuya tarjeta de presentación fuera ” Responsable de Comunicación del Partido Popular”. Creo que el uso repetitivo de estribillos, de los que todos los políticos, tanto de derechas como de izquierdas, nos tienen bastante hartos, no ayuda a hacer un discurso programático claro y mucho menos a la objetividad de la valoración del contenido, por quien en manifiestamente opuesto, por ideologia, a sus tesis. Otra cuestión es que, una vez la legislatura en marcha, se critique el incumplimiento de cualquier oferta del programa de gobierno. Comparto con salvador Escribano algunas de sus valoraciones, repetidas en ofertas anteriores, pero con matices que, seguramente por falta de información no comenta, respecto a temas concretos, como el Plan de Salud. Pero lo que no puedo estar de acuerdo, de ningun modo, es que amparado en el reiterativo estribillo del fantasma de la privatización, se vea esta en cualquier actuación, incluso en los proyectos de “gestión clínica”, que pueden gustarle o no, pero no es correcto, a mi juicio, pretendiendo informar, no desinformar, buscar intencionadamente ocultas, ni siquiera aunque luego se hicieran realidad. De la lectura del articulo se deduce que no había nada de positivo en el discurso, o por lo menos Salvador no lo cita. Solo considera positiva la Integración del centro de hemoterapia en la estructura de Sacyl, por las ventajas que “podrían” tener los trabajadores al pasar de laborales a estatutarios, sin valorar lo fundamental, si podria funcionar mejor y servir mejor a los intereses ciudadanos. Triste valoración, aunque comprensible si se hace desde la estrecha amplitud de miras sindical, pero también respetable, aunque no la comparta.
    Como siempre, mi felicitación a acta sanitaria por su trabajo.

  2. JOSE LUIS says:

    Correccion de error: La primera palabra de la séptima linea debía ser “ideologicamente”