Tecnología e Investigación En el que participan cerca de 20 especialistas de todo el mundo

El CNIC coordina un documento de consenso para el uso de resonancia magnética tras un infarto

— Madrid 9 Jul, 2019 - 10:45 am

El Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) ha coordinado el primer documento de consenso internacional sobre recomendaciones para la realización de resonancia magnética en ensayos clínicos o investigación experimental en infarto de miocardio.

Entre sus conclusiones, dicho informe recoge que el tamaño del infarto absoluto, es decir, el porcentaje de ventrículo izquierdo que queda dañado de forma irreversible, debe ser el objetivo principal a valorar en los estudios que evalúen el efecto de nuevos tratamientos en este contexto. Además, se recomienda que la prueba de resonancia magnética debería realizarse entre el día tres y siete tras el infarto.

Según los datos consultados por el CNIC, en los últimos años hubo un incremento exponencial del uso de la resonancia magnética post-infarto para predecir el pronóstico de los pacientes, conocer mejor los cambios que ocurren en el tejido cardiaco y evaluar el beneficio de las terapias administradas a estos pacientes.

El desarrollo tecnológico enorme de esta técnica generó multitud de nuevas opciones basadas en resonancia magnética para estudiar estos aspectos. Este documento, liderado por el director del Departamento de Investigación Clínica del CNIC y cardiólogo del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid, el doctor Borja Ibáñez, y el director general del CNIC, el doctor Valentín Fuster, nació de la necesidad de guiar a la comunidad cardiovascular para la aplicación de los mejores protocolos, las mejores técnicas y las situaciones más adecuadas para realizar una resonancia magnética tras un infarto.

Efecto de nuevas terapias

Sobre la resonancia magnética, Valentín Fuster explica que se trata de «una de las mejores pruebas para estudiar el corazón tras un infarto. Permite analizar su anatomía, función y composición del tejido de una forma muy precisa sin necesidad de utilizar radiación. Es la prueba ideal para evaluar el efecto de nuevas terapias en el infarto agudo de corazón». Sin embargo, concreta que «no existían recomendaciones sobre las medidas a realizar en los estudios de resonancia magnética y el momento de hacerlas para evaluar el efecto de estas terapias».

Por su parte, Borja Ibáñez señala que «este tipo de documentos de consenso sirven de guía para que se homogeneicen las pautas de uso de esta herramienta tan potente. En la actualidad, hay multitud de ensayos clínicos que utilizan esta técnica para evaluar el resultado principal, pero es muy complicado comparar unos estudios y otros debido a que se utilizan protocolos muy diferentes». Según el primer firmante de este trabajo, «debido a que el infarto afecta a millones de personas en el mundo cada año, y es un campo muy activo de investigación, las implicaciones de este documento de consenso son enormes».

El informe en cuestión es el resultado de una conferencia internacional, que contó con el apoyo de la compañía Philips, celebrada en el CNIC y que reunió a un grupo multidisciplinar de 16 especialistas internacionales en este campo de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania, Suecia, Holanda, Grecia, Suiza, Singapur y España, entre los que se encuentra el doctor David García-Dorado, quien es miembro del Centro de Investigación Biomédica en Red Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV).

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