Hospitales El Prof. Fernando Civeira, ponente de la sesión de febrero

El Aula Montpellier aborda el futuro de la prevención cardiovascular

— Zaragoza 4 Mar, 2014 - 3:25 pm

De izda. a dcha., José Bueno, Alfredo Pérez Lambán, Fernando Civeira, Francisco Sancho y Manuel Bueno.

De izda. a dcha., José Bueno, Alfredo Pérez Lambán, Fernando Civeira, Francisco Sancho y Manuel Bueno.

El Prof. Fernando Civeira Murillo, catedrático de Patología y Clínica Médica en la U. de Zaragoza, con su ponencia “Nos debemos poner las pilas como sociedad”, fue el experto invitado por el Aula Montpellier en su edición de febrero, que estuvo dedicada a la prevención cardiovascular. El Prof. Civeira es un estudioso de la relación entre lípidos y factores de riesgo.

En la mesa de presentación del acto estuvieron presentes, junto al director de Clínica Montpellier, Alfredo Pérez Lambán, y el moderador y miembro del Aula Montpellier, José Bueno, el director general de Salud Pública del Gobierno de Aragón, Francisco Sancho, y Manuel Bueno, presidente Real Academia Medicina de Zaragoza.

En este sentido, ha señalado el reto que supone, en el ámbito universitario, que el 75% de los estudiantes no practique ningún deporte: “el gasto en educación supondrá un ahorro en sanidad”, ha señalado Francisco Sancho.

En la buena dirección

A lo largo de su ponencia, Fernando Civeira ha transmitido un mensaje optimista en cuanto a la prevención cardiovascular: “estamos caminando bien en esta dirección”, ha señalado. Sin embargo, ha reconocido que el 30% de los fallecimientos se producen por esta causa, que un 15% se produce antes de los 80 años y que un 30% de la población tendrá un evento cardiovascular grave.

El ponente ha reiterado que es necesario el esfuerzo, por parte de la sociedad, por controlar los factores de riesgo, por el control de los lípidos. “Nos debemos poner las pilas como sociedad”. Para ello, recalcó, hay que “abarcar a muchos más estratos de la sociedad, porque hay que evitar el desarrollo de la enfermedad”.

En su opinión, los pilares de la prevención son tres: la reducción del sobrepeso y la obesidad, la reducción del consumo de tabaco y la reducción del colesterol. En definitiva, se trata de evitar la enfermedad cardiovascular en fases iniciales. Para ello, las principales estrategias pasan por “mantener un peso equilibrado” y “usar fármacos para reducir el colesterol” como las estatinas, ya que «disminuyendo las cifras de colesterol, la enfermedad cardiovascular sería menos frecuente».

Una estrategia poblacional

El catedrático y profesor de la U. de Zaragoza ha incidido en que el futuro de la prevención cardiovascular pasa también por implementar «una estrategia poblacional similar a la que se viene realizando con el tabaco, pero con el peso y la actividad física». Es decir, primar a las personas que mantienen una alimentación sana y equilibrada y que están activas físicamente, y penalizar socialmente al que no se encuentra en esas condiciones. En opinión del ponente en el Aula Montpellier, “hay que actuar de forma diferente con la obesidad”.

Según Fernando Civeira, se trataría de llevar a cabo «una estrategia social en la que intervengan muchos agentes, no solamente los médicos», ya que esta enfermedad supone «un problema de primera magnitud» de cara al futuro. Ello pasa porque en la sociedad cale el mensaje de que “mantener la salud es cuestión de autorresponsabilidad”.

Premiar al que se cuida

Y para ello, Civeira propone que “hay que empezar a tomar medidas que premien a los que se cuidan o estimular determinados comportamientos”. “El ciudadano, ha señalado, no puede dejar en manos del sistema sanitario y de la sociedad en su conjunto sus problemas. En el caso de las enfermedades evitables, el principal responsable de la salud es el individuo», ha subrayado. Otra posibilidad sería bonificar las tasas de la sanidad a aquellos pacientes que se cuiden, al igual que sucede ahora con los seguros de conducción.

Para el catedrático, «en estos momentos se dispone del conocimiento suficiente para prevenir la enfermedad, y esta información fiable debe trasladarse a la población para que se conciencie».  El objetivo, ha concluido, coincide con la función de los médicos, que no es otra que la de “conseguir que la gente muera joven… lo más tarde posible”.

 

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