Punto de vista

El abismo de Primaria

Cuando se cumplen 43 años de la Declaración de Alma Ata, en la que se reconoció el papel fundamental de la Atención Primaria, en la web del sindicato médico de AMYTS se recoge este trabajo que, más que análisis de situación, que lo es, conforma un lamento por la situación irreversible de la Atención Primaria en Madrid.
En Septiembre de 1978, hoy ya hace 43 años de ello, en una remota ciudad de la ex república soviética de Kazajistán que conocemos como Alma Ata, 138 países y 67 organismos internacionales reflexionaron durante varios días sobre la situación de desigualdad e inequidad en la Salud en el mundo, adoptando la que fue la mayor decisión política internacional de aquellos tiempos y que se conoce como Declaración de Alma Ata, que enfatizaba sobe la enorme importancia de la Atención Primaria como la única y mejor estrategia posible para alcanzar los mayores niveles de salud para toda la población mundial bajo el lema “Salud para todos en el año 2000”.

Esta declaración que constaba de 10 puntos definía el derecho de toda la ciudadanía para alcanzar y mantener la salud entendida como el pleno bienestar físico, psíquico y social frente al concepto antiguo y simplista de “ ausencia de enfermedad” para lo cual era necesario implicar a todos los sectores políticos y económicos de la sociedad.

Conceptos como Equidad, Universalidad, Accesibilidad, Longitudinalidad, Promoción de la Salud y Prevención de la Enfermedad, Atención Comunitaria, forman desde entonces parte del ADN de todas y todos aquellos profesionales que a lo largo de estas cuatro décadas hemos orientado nuestro anhelo, vocación , esfuerzo personal y profesional, a este primer nivel de atención sanitaria, convencidos siempre, que es aquí, en Atención Primaria, donde se pueden conseguir los mayores y mejores logros en salud para la población, de una forma más efectiva, eficiente y perdurable en el tiempo.

Porque no solo somos los “gatekeeper” o “puerta de entrada al sistema”, somos el eje fundamental sobre el que debería pilotar dicho sistema sanitario, si del bienestar físico, psíquico y social de nuestra sociedad estamos hablando, como ya entonces creyeron.

Momento delicado

Actualmente estamos sufriendo la mayor agresión posible a la Atención Primaria, muy especialmente en Madrid

Sin embargo, cuarenta y tres años más tarde y tras varios intentos previos por debilitar este objetivo común, y del que en otras tantas ocasiones nos hemos levantado para continuar “tirando del grupo hacia la cima”, nos encontramos ahora en 2021 en el momento más delicado para la supervivencia de nuestro modelo de entender la salud en el sentido más amplio.

Actualmente estamos sufriendo la mayor agresión posible a la Atención Primaria, muy especialmente en Madrid, donde pese a presumir de ser la locomotora económica de nuestro país, la realidad clara y meridiana de los datos lo desmiente. Madrid solo dedica a sanidad el 3,6% de su PIB, a la cola del resto de las CCA y en penúltimo lugar en gasto por habitante y año en sanidad, y de esta cantidad, menos del 11% para Atención Primaria, frente a la media, insisto, la media del 14% a nivel nacional, muy lejos del 25% que recomiendan organismos nada sospechosos como la OMS (organización mundial de la salud) para garantizar una atención socio sanitaria de calidad a la población.

Ni profesionales ni inversión

Además en Madrid estamos a la cola del resto de las CCAA en número de médicos de familia, pediatras y enfermeras (0,7 MF y pediatras por cada 1000 habitantes, por debajo de la media 0,8 y solo por delante de Ceuta, Melilla y Baleares), lo que hace que el ratio de pacientes asignados por profesional sea mayor que en el resto de las CCAA situándonos una vez más a la cola del resto del país.

Si a esto añadimos una menor retribución económica que nuestras compañeras y compañeros de otras CCAA, no es de extrañar que ejercer nuestra profesión en la Atención Primaria de Madrid haya dejado de ser atractiva para las nuevas promociones de médicos de familia y pediatras, que año tras año al finalizar su periodo de formación (tan sólo 11 de 224 médicos de familia y 5 de 76 pediatras han elegido quedarse en atención primaria en Madrid en la última promoción), deciden emigrar a otros países, y más chocante aún, a otras CCAA e incluso a otros niveles de atención ( urgencias hospitalarias, contratos de refuerzos, sector privado…) donde el nivel de sobrecarga asistencial y el reconocimiento profesional y personal que reciben de sus responsables es mejor, aunque ello les suponga sacrificar su vocación profesional inicial que les llevó a formarse como médicos de familia y pediatras de atención primaria.

Y qué decir de aquellos compañeros que han rechazado prorrogar su vida laboral, pese a encontrarse en muchos casos físicamente bien, acogiéndose a su merecida y ganada jubilación, por la sobrecarga asistencial y el maltrato institucional al que estamos sometidos, cerca de 1.500 jubilaciones en los próximos 3 años.

Sin datos esperanzadores

Los datos que se conocen de los presupuestos para el 2022 en Madrid no son muy esperanzadores puesto que debidamente analizados, reducen en 138 millones lo gastado realmente en Atención Primaria en 2019

Todo ello agrava aún más la situación que vivimos y sufrimos en nuestro día a día, ocasionado por la ineptitud para gestionar, sin propuestas alternativas, viables e innovadoras, el déficit cercano a mil médicos de familia y pediatras (757 plazas de MF y 206 pediatras según estimaciones actuales), frente a la oferta irrisoria, cuando no triste, oficial de 264 plazas de médicos de familia y 84 de pediatras que se crearían en el próximo trienio como figura en el actual “Plan de mejora de la calidad para la Atención Primaria de la Comunidad de Madrid”, y que influirá aún más negativamente sobre una plantilla ya infradotada para poder realizar su profesión con dignidad y calidad.

Además los datos que se conocen de los presupuestos para el 2022 no son muy esperanzadores puesto que debidamente analizados, reducen en 138 millones lo gastado realmente en Atención Primaria en 2019, (último año previo a la pandemia del Covid19) lo que agravará aún más la calidad de la atención a nuestra población, pues como ya se ha escrito, se trata de un “torpedo dirigido contra la línea de flotación de la esencia misma de la Atención Primaria: la longitudinalidad y la equidad en la atención”.

Cómo no frustrarme en mi quehacer diario como médico de familia si todo lo previo me genera una sensación de rabia, tristeza e injusticia ante un futuro cercano incierto por no poder desempeñar bien mi trabajo como deseo y con la calidad que mis pacientes se merecen, pero al mismo tiempo, esta rabia me impulsa cada mañana, como a tantos miles de profesionales de atención primaria, a levantarme con el ánimo de ayudar, solucionar y si nos es posible acompañar a mis pacientes en los problemas de salud que me plantean cuando acuden a mí, a nosotros, como lo hemos hecho siempre y continuaremos haciéndolo pese a todo. Y nos levantaremos cada mañana con la decisión, la fuerza y la ilusión de seguir luchando por mejorar las condiciones de la Atención Primaria porque se lo debemos a ellos, a los que acuden diariamente a los centros de salud y a nosotros mismos.

Por eso, desde este kilómetro cero, permitidme estos versos de nuestro gran poeta Antonio Machado “Madrid, Madrid, qué bien tu nombre suena/ rompeolas de todas las Españas!/ La tierra se desgarra, el cielo truena,/ tú sonríes con plomo en las entrañas”, emplazamos a todas las sociedades científicas de Atención Primaria, organizaciones profesionales, sindicales y vecinales a título individual o colectivo a superar nuestras sensibilidades y sumarnos, todos juntos, como hace cuarenta y tres años ya, a defender nuestra Atención Primaria de Salud Pública y de Calidad para todos frente a la mayor agresión de todos los tiempos.

Porque no debemos olvidar que, “cuando todo sea privado, seremos privados de todo “y “si uno cae, caeremos todos”.

Javier Amador Romero

Médico de Familia. CS Los Ángeles