Industria farmacéutica Según Grünenthal

Más y mejor formación sobre la eficacia de opioides, claves para el tratamiento del dolor crónico

— Madrid 11 Feb, 2019 - 5:26 pm

Más de 500 profesionales reunidos en el I Congreso Nacional Médico-Farmacéutico, organizado por las sociedades españolas de Médicos de Atención Primaria (Semergen) y de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC), con la participación de la compañía farmacéutica Grünenthal, han analizado distintos aspectos de la política sanitaria, como la cronicidad, la polimedicación y la adherencia terapéutica, entre otros, además de poner énfasis en la importancia de la formación sobre la eficacia de los opioides en el tratamiento del dolor crónico.

Durante esta cita se hizo hincapié en el manejo de los opiáceos en el tratamiento del dolor crónico debido al incremento de su consumo en los últimos años. “Esta situación se puede ver favorecida, en parte, por el envejecimiento de la población, donde predominan la patología oncológica y articular, cuyas opciones quirúrgicas son limitadas dada la comorbilidad”, indicó Paola Morán, quien es médico residente de Medicina Familiar y Comunitaria en el madrileño Centro de Salud Mendiguchia Carriche de Leganés.

En España, el consumo de analgésicos opioides muestra valores más bajos que en países de su entorno. «No obstante, en las últimas décadas, los datos han reflejado un aumento debido a la mayor sensibilización de los profesionales frente a la enfermedad del dolor crónico, la creación de unidades del dolor y a la mejor prescripción de estos medicamentos», expresa Grünenthal.

En países con un sistema sanitario muy diferente al de España (privado, a demanda de la satisfacción del consumidor y sin posibilidad de una trazabilidad de la prescripción), como Estados Unidos, se presentan unos niveles de abuso elevados, «lo que ha provocado que la situación se denomine como ‘epidemia de opioides‘», añade este laboratorio.

Desconocimiento de pacientes

Según esta misma compañía, en España no se ha producido esta situación, pero sí se ha experimentado un contagio del miedo que podría condicionar el buen nivel de uso de estos medicamentos en las Unidades del Dolor (UDO). “Por una parte, el desconocimiento de los pacientes, que en ocasiones se niegan a consumirlos por los mitos que circulan por Internet o en otros medios de comunicación, dada la asociación existente entre el uso de estos fármacos y los pacientes paliativos. Por otro lado, también existe cierto desconocimiento por parte del personal sanitario, que muchas veces no tienen en cuenta estos tratamiento por falta de manejo o formación en el uso de los mismos”, destacó Paola Morán.

Por este motivo, esta facultativa aboga por “la consideración de las diferentes opciones disponibles para cada paciente, limitando su uso a intensidades de dolor moderadas o intensas en aquellos casos donde ha generado una ausencia de respuesta a otros tratamientos y valorando las patologías concomitantes”. Además, insistió en que para ofrecerle al paciente un seguimiento asistencial que repercuta en una mejora de su calidad de vida, es necesario que los profesionales médicos y farmacéuticos trabajen de manera integrada, compartiendo el mismo lenguaje y objetivos.

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