El mirador los hospitales no son campos de concentración

Durante el ingreso hospitalario se viste como en casa. ¡Fuera vestimentas institucionales!

Algunas prácticas hospitalarias, como el encamamiento por principio o el uso de una vestimenta uniformada, no benefician a los pacientes e, incluso, atentan contra su dignidad. Se trata de unas prácticas que ni están escritas ni gozan de ciencia alguna. Todo un panorama descrito con maestría en este comentario.

“For the muscles of someone over 80, a week in bed is equivalent to ten years of ageing”
 “Si tiene 80 y más años, el reposo en cama de una semana equivale para los músculos a 10 años de envejecimiento”.

Esta frase forma parte de la campaña británica #EndPJParalysis que pretende eliminar el uso de batas, camisones y pijamas institucionales en pacientes ingresados en los hospitales para facilitar que no estén encamados, se muevan y circulen, se les pueda dar el alta antes y vuelvan más saludables a sus casas de lo que llegaron al hospital, en todos los sentidos.

Se trata de promover la movilización precoz y frecuente de los pacientes ingresados en hospitales, lo que se asocia al estar vestidos con su propia ropa, como en casa. https://www.economist.com/britain/2018/06/14/why-britains-hospitals-are-waging-a-war-on-pyjamas

De hecho, en un estudio excepcional se siguió durante 30 años a 5 varones sanos de 20 años y los resultados sugieren que, respecto a la aptitud física, 3 semanas de reposo absoluto en cama equivalen al envejecimiento de los 30 años http://blogs.plos.org/obesitypanacea/2016/02/22/aging-vs-bed-rest-which-is-worse-for-aerobic-fitness/

El ingreso no tiene porqué incluir el encamamiento y el vestirse con bata/camisón/pijama institucional

Lo absurdo es que la excepción se convierta en norma y que todos los pacientes ingresados estén encamados y vestidos con bata/camisón/pijama institucional

Es fácil entender que hay ingresos e ingresos. Es decir, que algunos pacientes ingresados están bien acostados y con batas institucionales, como en el caso del paciente grave politraumatizado en sus primeras horas de atención.

Lo absurdo es que la excepción se convierta en norma y que todos los pacientes ingresados estén encamados y vestidos con bata/camisón/pijama institucional.

De hecho, el hospital deviene una especie de campo de concentración en cuyo ingreso y estancia hay ritos tales como abandonar la vestimenta habitual, substituirla por vestimenta institucional, adquirir la postura horizontal y admitir el reposo absoluto como norma. Pero ni están escritas ni tienen fundamento científico tales rutinas.

Lo primero: “Que no te encamen ni te ordenen “reposo absoluto” si no es estrictamente necesario”

Alberto de Dios Romero es especialista en Medicina Interna y trabaja en el Hospital de Jaca, Huesca, Aragón, España. Su primer consejo en el listado de “Consejos para pacientes en el momento de ingresar en un hospital” es:

“Que no te encamen, ni te ordenen “reposo absoluto” si no es estrictamente necesario. La horizontalización o encamamiento suele ser una clásica orden sin fundamento en la mayoría de los ingresos hospitalarios y te puede ocasionar perjuicio, sobretodo en personas ancianas por riesgo de atrofia muscular, agitación, más riesgo de broncoaspiraciones, estreñimiento, tromboembolismo que precisa anticoagulantes y úlceras por presión”
http://equipocesca.org/consejos-para-pacientes-en-el-momento-de-ingresar-en-un-hospital/

De hecho, ya se aconsejaba en 1944, en un texto publicado en JAMA con el título de “The evil sequelae of complete bed rest” [Las malignas secuelas del reposo absoluto]: “El médico debe siempre considerar el reposo absoluto como una forma de tratamiento muy poco fisiológico, y generalmente peligroso, que se prescribirá sólo en circunstancias muy concretas, y durante el menor tiempo posible” https://jamanetwork.com/journals/jama/article-abstract/269988

El dañino impacto del reposo absoluto

Las batas abiertas por detrás son un símbolo de la indignidad a que se somete al paciente en general y un símbolo del abuso institucional

Legos y estudiantes pueden deducir que si los hospitales se valoran por el número de camas, y todos los pacientes ingresados están encamados, algo de bueno tendrá el reposo en cama.

El reposo en cama es imperativo en ciertos casos, como tratamiento paliativo, por ejemplo en el paciente terminal, pero ya en 1938 se cuestionó su utilidad al demostrar que en pacientes cardíacos el reposo en cama conllevaba mayor mortalidad (por embolia pulmonar, neumonía y otras complicaciones) que la propia enfermedad de base.

De hecho, en 1999 se publicó el artículo clásico, una revisión de ensayos clínicos en los que se valoró el uso del reposo en cama, bien tras alguna intervención, bien como terapéutica propiamente dicha. Sirva de ejemplo de reposo seguido de una intervención, el descanso en cama tras la punción lumbar, o después del cateterismo cardíaco. Se evaluaron distintos síntomas y signos, tipo cefalea, vómitos, mareo, hemorragia, dolor, mortalidad y otros. No se encontró mejoría significativa en ninguno de los signos y síntomas estudiados, y hubo empeoramiento en nueve (en los 24 ensayos clínicos sobre el reposo en cama tras un procedimiento médico). Por ejemplo, no se encontró ventaja alguna del reposo en cama sobre la incidencia e intensidad de la cefalea en los diez ensayos clínicos acerca del uso del reposo tras la punción lumbar.

Respecto al uso del reposo en cama directamente como terapéutica, se analizaron 15 ensayos clínicos. No hubo mejoría significativa en ninguno de los signos y síntomas estudiados, y en nueve hubo empeoramiento. El empeoramiento se dio con el empleo del reposo en cama en la lumbalgia aguda, el parto, la hipertensión durante el embarazo, el infarto de miocardio y las hepatitis agudas infecciosas. Tampoco fue beneficioso el reposo en cama en la tuberculosis pulmonar, pese a haber sido parte del tratamiento por más de un siglo. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/10520630 https://ebn.bmj.com/content/ebnurs/3/2/52.full.pdf  http://equipocesca.org/resultados-de-las-alternativas-no-farmacologicas-amigdalectomia-reposo-diu-y-otras/

¿Y la dignidad del paciente?

Imagen cedida por Mónica Lalanda

En el hospital, vestirse con ropa propia de casa es clave para evitar el encamamiento y sus complicaciones, incluyendo la pérdida muscular y no llevar ropa institucional lo es para la dignidad del mismo.

En el símil del hospital como campo de concentración, el uso del uniforme, de la bata/camisón/pijama busca eliminar la individualidad y la singularidad humana y por ello atenta contra la dignidad de pacientes y profesionales.

De hecho, las batas abiertas por detrás son un símbolo, no una anécdota. Un símbolo de la indignidad a que se somete al paciente en general y un símbolo del abuso institucional.

Ana de Pablo es especialista en Medicina Intensiva y maestra en Bioética. Su comentario al respecto se titula “Mis instrucciones previas...”:

“En mi hospital, hay una Sala de Procedimientos al lado de la UCI. Por algunos problemas de diseño, no se puede usar para las técnicas de la UCI, así que se convirtió en un quirofanito para cirugía menor de pacientes ambulatorios. Los pacientes se cambian en un vestuario, y luego deben cruzar un pasillo en el que hay un par de despachos de intensivistas. Tantos días de contacto tan cercano con estos pacientes, con la enfermedad y el dolor, me han hecho plantearme las cosas esenciales de la vida, y he llegado a la conclusión de que debería escribir unas instrucciones previas. Quedáis como testigos para cumplir mis deseos si llega el momento. Ahí van:
“Si algún día me encuentro en una situación tal que no pueda expresar mis deseos, solicito a mi médico, a mi familiares, a mis amigos, que tengáis en cuenta estas últimas voluntades… pase lo que pase y sea como sea… ¡¡¡NO ME PONGÁIS JAMÁS UN CAMISÓN QUE SE ATE POR DETRÁS!!!”

Mientras llega el momento, creo que voy a crear una plataforma ciudadana para exigir que la ONU reconozca esos camisones entre los crímenes contra la humanidad. No debe ser difícil conseguirlo. ¿Os unís? Podríamos llamarla “la PACA”: Plataforma Anti Camisones Atados. https://curaraveces.wordpress.com/2015/04/27/mis-instrucciones-previas/

Síntesis

Por la salud, la ciencia y la dignidad:

1/ Como paciente, cuando sea lógico defienda en el hospital su derecho a vestirse “de civil”, con su ropa habitual.

2/ Como profesional, promueva el uso de ropa personal, relegando la institucional para casos específicos definidos en situaciones y tiempos concretos.

Juan Gérvas

Médico general jubilado, Equipo CESCA (Madrid, España). jjgervas@gmail.com; mpf1945@gmail.com; www.equipocesca.org; @JuanGrvas

1 Comentario

  1. Joxanjel says:

    “Lo absurdo es que la excepción se convierta en norma
    y que todos los pacientes ingresados estén encamados
    y vestidos con bata/camisón/pijama institucional.”
    Les gusta tanto lo que no destaca…
    Tenga en cuenta que en las “analíticas” las normas
    también son las mismas para el 99%…
    “De hecho, el hospital deviene una especie de campo de concentración”
    ¡Hooombre! Sitio de uniformación, sí.
    Pero lo otro…
    JAIA

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