El mirador

Doble cobertura de algunos funcionarios mutualistas

Hay reformas, como la preparada para la sanidad pública, que dañan irreversiblemente el sistema sanitario público. Así de tajante es el comentarista después de haber repasado situaciones como la de los políticos, que no lo utilizan, o la de los funcionarios que tienen doble cartilla, pública y privada, como lo demuestra el hecho de que, en Castilla León, la cobertura financiera pública sea del 102 por ciento. Se diría que estamos ante una reforma hecha por quienes ni viven el sistema ni lo necesitan.

Dicen que todas las setas son comestibles. Y en verdad, todas son comestibles. Y a fuer de ser científicos, podemos experimentarlo nosotros mismos. Haciendo antes el testamento, claro. Pues todas las setas son comestibles, pero algunas “sólo una vez”. Es decir, todas son comestibles, pero algunas matan.

 

En forma similar, son posibles todas las medidas para reformar el sistema sanitario. Y a fuer de ser políticos, muchas se están intentando. Algunas se pondrán en marcha sólo una vez. Tras la reforma, el sistema se transformará en algo de imposible reparación. Lo llaman reformas, pero son ocurrencias, lisa y llanamente; sin fundamento científico, sin orden ni concierto, sin considerar el impacto ni en salud, ni en enfermedad, ni en muerte.

 

¿Qué esperar de Gobiernos que negaban una burbuja inmobiliaria y financiera que ellos mismos hinchaban, mientras muchos políticos asaltaban el barco del Estado? ¿Y de un Ministro que “trabajó” en un banco que quebró después de engañar a sus propios clientes? ¿Y de Consejeros mezclados con sus empresas de crónicos, y de hospitales?

https://www.actasanitaria.com/opinion/el-mirador/articulo-politicos-sanitarios-ni-dos-dedos-de-frene-ni-un-puno-de-corazon.html

 

Los políticos no experimentan con ellos mismos. Es lo malo. No se comen las setas para probar en propio cuerpo la ausencia/presencia de veneno. No son usuarios del sistema público, no van a nuestras humildes consultas, no esperan en las salas de urgencias, no ocupan una cama común en el hospital, no aguardan en una cola para el diagnóstico o el tratamiento de algo que angustia. Los políticos reforman el sistema público sin anestesia. Hacen vivisección. Son brutales, modifican el sistema sin vivirlo y sin necesitarlo. Aplican con rigor (y un ciento punto de placer sádico) la “disciplina alemana”, esa austeridad que conlleva la muerte. Es aquello del burro, que cuando aprendió a no comer se murió.

 

Los políticos han ido azuzando el sentimiento de ira popular contra la crisis de forma que no les afectara. Primero fueron los controladores aéreos y los trabajadores del Metro de Madrid

http://www.equipocesca.org/politica-sanitaria/desobediencia-civil-contra-el-estado-de-alarma-salud-enfermedad-y-bajas-laborales/

 

después fueron los maestros y en general todos los “privilegiados” con sueldo fijo público, médicos y otros trabajadores sanitarios incluidos. Después, el conjunto de los trabajadores, y la sociedad en general. Ahora los emigrantes.

 

Se preveía el aumento de los suicidios

http://www.equipocesca.org/politica-sanitaria/seamos-practicos-frente-a-la-crisis-ningun-suicidio/

pero hablar de tolerancia, solidaridad y piedad es cosa obsoleta

http://www.equipocesca.org/uso-apropiado-de-recursos/salud-solidaridad-tolerancia-y-compasion-valores-compartidos-en-el-sistema-sanitario-y-amenazados-por-la-crisis-economica/

 

La palabra sagrada y única es “recortar”, y con una escopeta recortada están asaltando el sistema sanitario público, y todo lo público. ¡Cómo si lo público fuera el enemigo, no el reparador de los desmanes de lo privado, de bancos y cajas, y de partidos políticos al asalto de las arcas del Estado!

 

Pero no recortan todo, a veces tienen tolerancias extrañas.

 

Hay funcionarios, y españoles del montón (profesionales del sistema sanitario incluidos)

 

En España no hay un sistema sanitario, sino dos. Es lo que se llama en inglés un “two tier system”. En teoría es un sistema único de cobertura universal, pero en la práctica hay funcionarios y españoles del montón. El común de los españoles se ve cubierto por lo que el común llama “seguridad social”, el sistema sanitario de financiación y provisión pública.

 

Los funcionarios pueden elegir este sistema, o la provisión privada. Es decir, el funcionario si quiere utiliza las consultas y el hospital público y, si no quiere, va a consultas y hospitales privados. El 90% elige privado, cada año. Privado, sí, pero con financiación pública. Es decir, su asistencia en instituciones privadas se cubre con dinero público, a través de contratos con aseguradoras privadas. Los funcionarios mutualistas (MUFACE, MUGEGU, ISFAS) no pagan nada por tener contrato con aseguradoras privadas.

 

Por supuesto, cuando las cosas “se tuercen” (diálisis renal, SIDA, cáncer con mal pronóstico, transplante, enfermedad terminal y demás) el funcionario mutualista es “aconsejado” para que vuelva al sistema sanitario público (y ello es posible). Se trata de optimizar la póliza descremando los riesgos y gastos. Así pues, lo costoso suele volver a lo público.

 

La cobertura de los funcionarios incluye también, claro, un apartado de aparatos y prótesis, de gafas, ortodoncia, lentillas y demás, que también se le niega al común de los españoles.

 

Las recetas de mutualistas tienen un copago del 30%, para activos y para pensionistas funcionarios. Ahora sigue siendo del 30%, lo que evita las modificaciones del copago del resto de los españoles. A los mutualistas no se les han tocado las barreras financieras.

 

Por supuesto, la Ley General de Sanidad previó la desaparición de este “two tier system”, pero los políticos del PSOE y del PP han tenido claro que eso “no se toca, porque no toca”.

 

Doble aseguramiento ilegal, además del “two tier system”

 

Si uno “bucea” en las publicaciones oficiales hay sorpresas. “Sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas, ¡ay dios!”, que dijo Pedro Navaja antes de morir. Gran sorpresa es descubrir, por ejemplo, que en Castilla León la cobertura financiera sanitaria pública es del 102,1%. Sí, que hay más población cubierta que habitantes. Es decir, que hay quien “come a dos carrillos”, o cualquier otra explicación peregrina que explique un absurdo

http://www.saludcastillayleon.es/institucion/es/sanidad-cifras/planificacion-estadistica-consejeria-sanidad/operaciones-estadisticas-incluidas-plan-estadistico-casti-1/11017-cobertura-sistema-aseguramiento

 

Juan GérvasLa explicación más lógica es que algunos funcionarios mutualistas tienen doble tarjeta, y pueden utilizar a conveniencia el sistema público y el privado (para entendernos, la “seguridad social” y “adeslas” o similar). Se puede calcular en un 30% ese doble aseguramiento ilegal. Si es cierto y se extrapola al Estado supone unos 450 (cuatrocientos cincuenta) millones de euros anuales, por el doble aseguramiento ilegal de unos 600.000 mutualistas.

 

Son millones, muchos millones de euros, los que se están sacando del sudor de trabajadores y jubilados. Se les está aplicando sangría tras sangría. Las sangrías debilitan el cuerpo, y a algunos les llevan al suicidio. Con los millones de la ilegal doble cobertura de los mutualistas funcionarios se podrían hacer cosas lógicas y prudentes, de tolerancia, solidaridad y piedad, con los emigrantes, por ejemplo.

 

Por cierto, en todo el Decreto no hay nada que toque en serio a las industrias. No hay nada de ligar precio sobre seguridad y farmacovigilancia, por ejemplo. Nada sobre uso innecesario de medicamentos y efectos adversos. El Decreto sólo hace una loa a la innovación, como si la novedad fuera en sí una virtud (el 90% de las novedades “no aporta nada nuevo”) y la antigüedad un defecto (y hubiera que retirar, por ejemplo, el opio y sus derivados). Es sólo “disciplina alemana”, ahorro indiscriminado y violento.

 

Contra el doble aseguramiento ilegal contrastan más las limitaciones a los emigrantes, a los que se niega el pan y la sal. Se convierten en víctimas de un sistema sanitario que sostienen y apenas utilizan. Los recluyen en las urgencias, para poder decir luego que las bloquean. Los fuerzan al gueto, a la pobreza sin asistencia sanitaria, al submundo que tampoco visitan los políticos (políticos de pobreza sanitaria mental extrema, que confunden términos y situaciones, que ejercen con sadismo la “disciplina alemana”, así sea suicida para la economía de su país, y para sus pobladores).

 

Hay reformas que están dañando irreversiblemente el sistema sanitario.

 

Como las setas, aunque todas las reformas sean posibles algunas lo son sólo una vez, pues matan el sistema sanitario, o componentes esenciales del mismo.

 

¿Cuándo empezarán a pensar en suicidarse los políticos que deciden reformas irreversibles mortales?

 

Juan Gérvas (jgervasc@meditex.es) es médico general y promotor del Equipo CESCA (www.equipocesca.org)

 

Acta Sanitaria

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