Punto de vista también crecen las urgencias en atención primaria

Dispositivos de urgencias: ¿dispositivos de desagüe?

En el último comentario de su blog, el autor, a la vista de la evolución de las urgencias, con un crecimiento significativo en atención primaria, las compara con los desagües en donde se acumula la suciedad, pero no se pone remedio a las causas que la provocan.

El uso de los dispositivos de urgencias, tanto hospitalarios como de atención primaria, ha crecido mucho durante los últimos años. Este mayor uso refleja más la insuficiencia del sistema que su buena calidad en la atención. El número de urgencias atendidas en los hospitales públicos ha venido siendo superior al de las atendidas en los dispositivos de urgencias de atención primaria. Sin embargo, en los últimos años se ha dado la vuelta a la tortilla y el número urgencias atendidas en los dispositivos de urgencias de atención primaria ya supera claramente al número de urgencias atendidas en los hospitales públicos. Esto, que no expresa más que una creciente insuficiencia de la atención primaria, algunos parece que lo ven bien y da la impresión de que presumen de ello.

¿Algo para presumir?

Así parece que lo haga la Dra. Pilar Aparicio, Directora General de Salud Pública, Calidad e Innovación del Ministerio de Sanidad en su intervención en el «Encuentro de Parlamentari@s de Sanidad». En este evento se celebró una mesa titulada «Atención Primaria: un cambio necesario ante la imparable cronicidad» en la que, entre otros ponentes, intervino la Dra. Aparicio. Por cierto, la mejor aportación fue la del último interviniente, Salvador Tranche.

Procedencia de los datos

Acudamos a los datos oficiales para comprobar lo dicho por la Dra. Aparicio. Los datos de urgencias atendidas, tanto en los hospitales públicos como en los dispositivos de urgencias de atención primaria, proceden del Portal Estadístico del Ministerio de Sanidad (aquí). Los datos hospitalarios referidos al periodo 1997-2009 proceden de la Estadística de Establecimientos Sanitarios con Régimen de Internado (ESCRI) y los del periodo 2010-2017 proceden del Sistema de Información de Atención Especializada (SIAE). Los datos de las urgencias atendidas en los dispositivos de urgencias de atención primaria proceden del  Sistema de Información de Atención Primaria (SIAP) y sólo se ofrecen desde 2007. Los datos del número de médicos de los servicios de urgencias hospitalarios proceden de la consulta directa, año tras año, de la Estadística de Establecimientos Sanitarios con Régimen de Internado (aquí) y del Sistema de Información de Atención Especializada (aquí) pues no se encuentran en el Portal Estadístico. Los datos de población proceden del INE (aquí). La frecuentación, expresada como número de urgencias atendidas por 1000 habitantes, la calculo así: (número de urgencias atendidas/población) x 1000.

Evolución de las urgencias hospitalarias
La siguiente figura muestra la evolución respecto de 1997 del número de médicos de los servicios de urgencias de los hospitales públicos, del número de urgencias atendidas en estos servicios de urgencias, de la población española y de la frecuentación de la población a estos servicios. Respecto de 1997, en 2017 la población española aumenta un 16%, la frecuentación lo hace un 50%, las urgencias atendidas aumentan un 74% y casi se triplica el número de médicos de los servicios de urgencias de los hospitales públicos.

 

Evolución de las urgencias atendidas en los dispositivos de urgencias de atención primaria
No disponemos de datos previos al año 2007. Por ello, sólo se puede mostrar la evolución a partir de dicho año. Tampoco disponemos de datos sobre el número de médicos que atienden en estos dispositivos de urgencias. Respecto de 2007, la población aumentó un 4%. Sin embargo, el número de urgencias atendidas en los dispositivos de urgencias de atención primaria aumentó un 243% y la frecuentación lo hizo un 234%. Es decir, el número de urgencias se multiplicó por 2,43 y la frecuentación por 2,34.

Número de urgencias atendidas: hospital vs. atención primaria
Sólo podemos comparar entre 2007 y 2017. La comparación se muestra en la siguiente figura. La Dra. Aparicio tiene toda la razón: el crecimiento tan importante del número urgencias atendidas en los dispositivos de urgencias de atención primaria ocurrido en los últimos años ha hecho que ya sean muchas más las urgencias atendidas en atención primaria que en los hospitales. El crecimiento se ha producido con intensidad desde 2011, sin que por ello hayan descendido al mismo tiempo las urgencias atendidas en los hospitales que también han aumentado aunque en mucha menor intensidad. Este crecimiento de las urgencias se ha producido sin que la población haya aumentado. La población es estable y el incremento de las urgencias se produce por un aumento de la frecuentación en ambos niveles asistenciales, aunque espectacular en atención primaria.

 

Comentario
El crecimiento de las urgencias atendidas en los dispositivos de urgencias de atención primaria producido entre 2011 y 2017 es brutal. De 8 millones de urgencias en 2011 se pasa a 30 millones en 2017. Podríamos presumir de ello si al mismo tiempo se hubieran reducido en similar cuantía las urgencias atendidas en los hospitales. Como esto no ha sido así, sino que éstas también han aumentado, este crecimiento tan intenso de las urgencias atendidas en los dispositivos de urgencias de atención primaria sólo puede ser motivo de preocupación. Dado que la población se ha mantenido estable, sólo puede ser síntoma de que algo grave pasa, o algo se ha hecho mal, en la atención primaria para que haya ocurrido esto. Desde luego, no es para presumir ni estar orgulloso de nada.

Supuesta calma chicha en atención primaria
En la siguiente figura se muestra el total de consultas en atención primaria y su desglose por profesionales (medicina de familia, pediatría y enfermería) que ya vimos en una entrada anterior (aquí). Los datos proceden del Portal Estadístico del Ministerio de Sanidad (aquí). Se aprecia que el total de consultas (línea verde), que incluye las consultas a los dispositivos de urgencias, se mantiene prácticamente estable desde 2009. La población también se mantiene estable durante los mismos años. La ligera reducción de las consultas a los pediatras y médicos de familia de EAP podría tener que ver con la implantación generalizada de la receta electrónica. Da la impresión de que la calma chicha reina en atención primaria: población estable y número estable de consultas totales.

De la calma chicha a la clara insuficiencia
La cosa cambia cuando al gráfico añadimos la evolución de las consultas a los dispositivos de urgencias de atención primaria. Lo podemos ver en la siguiente figura. Esta figura muestra claramente la insuficiencia de la atención primaria, una insuficiencia de la que nadie puede presumir ni sentirse orgulloso de esto.

Las consultas urgentes atendidas por los dispositivos de urgencias de atención primaria representaban en 2007 el 3,4% de todas las consultas en atención primaria (el 2% en 2011) . Pero llegan al 7,3% en 2018 (7,6% en 2017).

Un sistema de desagües mientras damos vueltas en la rotonda
Cuando un sistema sanitario público empieza a fabricar o ensanchar desagües es que su modelo gestor ya no da para más y sólo sabe dar vueltas en la rotonda alrededor de la humonización sanitaria (aquíaquí y aquí), los modelitos piramidales cronicales (aquí), el enésimo «marco estratégico» y la supuesta «falta de médicos» (aquí), sin avanzar ni planificar el medio plazo. Se trata de la renuncia expresa a abandonar la rotonda, gestionar las cosas de forma razonable y con previsión de futuro.

El desagüe podría aceptarse como remedio provisional mientras se planifica una solución razonable a medio-largo plazo y se ponen los recursos allá donde esa «solución razonable» los precise. Pero lo que no es razonable, lo que no puede ser, es que el sistema «funcione» continuamente a base de crear o ensanchar desagües. Ya teníamos un desagüe enorme en la urgencia hospitalaria que ha visto casi triplicada su dotación de médicos entre 1997 y 2017. Y como la demanda, no nos engañemos, es oferta-dependiente hemos creado un pequeño monstruo inflacionista en las urgencias de nuestros hospitales y la frecuentación a estos servicios ha aumentado un 50% en esos mismos 20 años. Por otro lado, es sencillamente imposible que en atención primaria hayan aumentado tanto las consultas a sus dispositivos de urgencias sin que se haya dotado a estos de más personal de modo sustancial. No se pasa de 8 millones de urgencias en 2011 a 30 millones en 2017 sin aumentar de forma notable el personal que atiende estos dispositivos. Mientras se creaba otro monstruo inflacionista en los dispositivos de urgencias de atención primaria, incluso se redujo el número de médicos de familia de EAP en los centros de salud como muestra la siguiente figura confeccionada a partir de los datos del SIAP (aquí) y del INE (aquí): un despropósito monumental.

 

Se prefiere agrandar los desagües a planificar el medio plazo
Los responsables del sistema han preferido ensanchar los dos grandes desagües de la sanidad pública a planificar el medio plazo. En 20 años se ha triplicado el número de médicos en las urgencias hospitalarias y en los últimos años se ha creado otro gran desagüe en los dispositivos de urgencias de atención primaria. La dotación de personal de estos últimos la desconocemos pues el Ministerio no informa al respecto, pero no debe ser despreciable a tenor del incremento tan espectacular de las urgencias atendidas producido entre 2011 y 2017. Se prefiere emplear más recursos y más profesionales en dotar estos dispositivos que en dotar los centros de salud. Se prefiere promocionar la inmediatez y la fragmentación asistencial que la medicina longitudinal y personal.

¿Y ahora qué? Pues nada, le enseñamos a la gente a usar razonablemente unos servicios sanitarios que no se han planificado razonablemente
Y el cinismo llega a tal altura que, al mismo tiempo que se hace todo esto, se celebran jornadas para enseñarle a la gente el «Uso razonable de los servicios sanitarios» (aquí y aquí) y cuándo acudir a las urgencias (aquí  y aquí). Haberlo pensado antes: una vez la pasta de dientes se sale del tubo es imposible meterla de nuevo dentro. Todo desagüe está condenado a saturarse. Es lo que tiene gestionar la sanidad a base de desagües. Además, la «solución desagüe» es una especie de droga que «engancha». Cuando el desagüe se satura, la única opción gestora que se considera es ensancharlo o crear otro. Persistir en el error: una solución adictiva por rápida y cómoda, pero con el maldito inconveniente de que es inflacionista. ¡Quién se lo iba a imaginar!

NOTA ACLARATORIA

Publicado el análisis, contactaron con el autor una persona del Ministerio de Sanidad para comunicarle que los datos del número de urgencias en los dispositivos de atención primaria ofrecidos por el Ministerio en el Portal Estadístico eran incompletos para determinados años. El Ministerio ofrece datos para el periodo 2007 – 2018. Sobre los datos que utilizó para confeccionar la entrada, en ningún momento el Ministerio advierte de que la información agregada de todas las consultas urgentes es incompleta por la ausencia de los datos de determinadas CCAA que no los aportaron a requerimiento del Ministerio. Faltan los datos de bastantes CCAA para los primeros años del periodo y sólo están completos a partir de 2016. Por lo tanto, algunas conclusiones como el “brutal” incremento entre 2011 y 2017 (de 8 a casi 30 millones de consultas) no sería tan “brutal”. Pero de lo que ocurre en cada CCAA, existen evoluciones distintas; en general, la tendencia es creciente en casi todas ellas, aunque en algunas las urgencias son “estables” y en otras tienden ligeramente a la reducción. Y concluye el autor: «He agradecido ya personalmente a esta persona y ahora lo hago públicamente que me haya llamado para aclarar esta información. Pido disculpas a los lectores del blog por este error involuntario. Lo que ya no tengo tan claro es si la nueva información atenúa o acentúa el papel de desagüe desempeñado por estos dispositivos».
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Juan Simó Miñana

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