CSIF reclama revisar la normativa de funciones del personal de la Sanidad

— 30 Mar, 2021 - 4:09 pm

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha reclamado que se actualicen los estatutos de personal sanitario no facultativo y del personal no sanitario porque la actual no se ajusta a la realidad de su trabajo, a su nivel
de responsabilidad ni a las necesidades asistenciales de los centros. En sendos escritos, dirigidos a la ministra de Sanidad y a las consejerías de Salud de las comunidades autónomas, CSIF considera que la reforma normativa debe poner en valor las tareas que realizan estos colectivos, ya que tienen un nivel de responsabilidad muy por encima del reconocido en la actualidad, como se ha demostrado también durante la pandemia. Un ejemplo del anacronismo de estas normas preconstitucionales es la descripción de funciones sexistas -especialmente graves en un sector integrado mayoritariamente por mujeres-, en colectivos como el de los celadores/as a quienes se les puede encomendar “funciones de limpieza cuando su realización por el personal femenino no sea idónea o decorosa”. En concreto, los trabajadores/as de los centros e instituciones sanitarias de la Seguridad Social cuentan con una regulación específica que deriva directamente del Estatuto de Personal Médico (año 1966), el Estatuto de Personal Sanitario no Facultativo (1973) y el Estatuto de Personal no Sanitario (1971).

Carolina Darias, ministra de Sanidad

1 Comentario

  1. Isidoro Jiménez Rodríguez says:

    (Otra forma de ver)
    Los vericuetos y espejismos de la “justicia” sindicalista.

    Totalmente de acuerdo en el desfase de las normativas que se mencionan en la nota anterior. Resulta recomendable adecuar la normativa actual a los cambios producidos en nuestra sanidad en los últimos 55 años. Pero también considero razonable que tales cambios abarquen a todos los colectivos que participan en la atención sanitaria.
    La obsolescencia de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (Ley 44/2003), donde se habla de diplomaturas, constituye un disparatado anacronismo. No menos caduco e interesado resulta negar su capacidad dianóstica y terapéutica, ligada a su disciplina, a varios grados universitarios del ámbito asistencial.
    En otras ocasiones, la existencia de una ley, no garantiza que la propia administración la cumpla. A modo de ejemplo, la especialización de las enfermeras (RD 405/2005), que tras 16 años de vigencia, es incapaz de avanzar para proporcionar al paciente unos cuidados especializados y de calidad en todos los ámbitos asistenciales. No menos llamativo es el general incumplimiento de la normativa concerniente al conjunto mínimo de datos en los informes clínicos del Sistema Nacional de Salud (R.D. 1093/2010). Me refiero a lo concerniente al campo profesional de las enfermeras.
    Todas estas circunstancias, las señaladas en la noticia anterior, y las apuntadas por un servidor, hacen de nuestra sanidad un ente con rasgos y principios propios de otros tiempos. En muchas ocasiones, el paciente es quien menos pinta. Lo importante, para algunos, es que la sanidad mantenga algunos rasgos autoritarios de origen medieval.