Punto de vista una visión desde la perspectiva de género

Desigualdad en tiempos de Covid-19

La situación por la que atraviesan las mujeres como consecuencia de la pandemia y de la crisis que comporta lleva al autor a llamar la atención tanto sobre la situación como las medidas negativas que se están diseñando.

Una pandemia amplifica y agrava todas las desigualdades y, a su vez, da forma sobre el perfil de afectado; la gravedad de este impacto nos da pistas si se están haciendo los esfuerzos institucionales para la posterior recuperación.

Seguimos sufriendo los impactos de la Covid-19. Si bien los informes publicados y testados aseveran que son los hombres los que están sufriendo más la mortalidad como resultado del contagio, la salud de las mujeres, tanto en personal sanitario como en la población general, se está viendo seriamente dañada por la el papel que ocupan en la sociedad tanto en la reasignación de roles por el confinamiento como por el rol que cumplen como primera línea de confrontación, ámbito sanitario, en la lucha contra el Covid-19.

Perspectiva de género

La economía del cuidado no remunerado, cuidado de mayores, de la prole, de iguales, etc.,  ha sido y es un pilar fundamental de la respuesta a la COVID-19

Es conocido que los órganos internacionales (ONU, OMS, OIT y otros) apoyan el fortalecimiento de los sistemas de salud desde una perspectiva de género no solo para responder a la pandemia, sino para evitar la  interrupción en la prestación de servicios y romper con el aumento exponencial de la desigualdad entre la población.

Vemos cómo, a medida que la pandemia de COVID-19 se estabiliza e  intensifica, se está produciendo un estrés nómico y social,  en casos una violencia de género hacia las mujeres, terreno abonado por un movimiento social restringido, un bajo contacto con los sistemas de protección por su complejidad y un aislamiento social obligatorio. En todos los ámbitos, desde la salud hasta la economía, de la seguridad a la protección social, los impactos de COVID-19 se agravan más entre las mujeres fundamentalmente por la asignación de rol que le hemos dado históricamente.

Bajo esta mirada son varios los impactos que actúan de una forma directa en la población femenina. Algunos involucrados en la situación económica, sus trabajos están desproporcionadamente afectados por recortes y despidos, más palpable en mujeres que encabezan a nivel familiar la fuerza económica, madres solteras o no, marcando en muchos casos un  deterioro social y económico. La economía del cuidado no remunerado, cuidado de mayores, de la prole, de iguales, etc.,  ha sido y es un pilar fundamental de la respuesta a la COVID-19. Existen grandes desequilibrios en la distribución por género del trabajo del cuidado en tiempos de pandemia. Las partes menos visibles de la economía del cuidado están sometidas a una tensión cada vez mayor, pero siguen desaparecidas la respuesta económica, social y sanitaria por parte de la Comunidad de Madrid.

Impacto sanitario

Las partes menos visibles de la economía del cuidado están sometidas a una tensión cada vez mayor, pero siguen desaparecidas la respuesta económica, social y sanitaria por parte de la Comunidad de Madrid.

En cuanto al impacto sanitario, basta decir que las mujeres tienen necesidades de salud únicas. Las normas sociales, los procedimientos necesarios y restrictivos al mismo tiempo y los estereotipos pueden limitar la capacidad de las mujeres para acceder a los servicios de salud. Son las mujeres las que están ejerciendo el eje de las acciones fundamentales en la pandemia, de los aislamientos, los cuidados de mayores y de la prole y las comunicadoras, en muchos casos, con las actividades esenciales, con la autoridad sanitaria y la prescripción farmacéutica. No hay una consideración socio sanitaria en los planes y procedimientos de respuesta a la COVID-19, y no se ha considerado el impacto directo e indirecto en la salud de la población femenina.

Antes de la pandemia se estimó que una de cada tres mujeres sufriría violencia durante sus vidas.  Si bien en tiempo de pandemia y confinamiento es demasiado pronto para datos completos,  ya hay muchos colectivos profundamente preocupados por el posible aumento de la violencia contra las mujeres; en países de nuestro entorno, con datos contrastados, nos hablan de que se han duplicado el número de casos de violencia de género.

Recorte de programas

Ante esta situación, ¿qué están haciendo nuestras Instituciones más cercanas para paliar estos impactos y nuevas desigualdades?. Hace unos días conocimos la iniciativa del Ayuntamiento de Madrid, teledirigida por la derecha más reaccionaria, de suprimir la Dirección General de Igualdad;  por su parte, la Comunidad de Madrid tiene en su ideario recortar los programas y apoyos sociales a las colectivos más desfavorecidos… En definitiva, pretenden romper con el apoyo, tutorización, seguimiento y la inclusión de programas de orden socioeconómico y sanitario con dimensión de género hacia las mujeres, asociaciones y colectivos que trabajan en esta  dirección, aspecto este preocupante en tiempos de pandemia  donde la salud pública y los programas de igualdad deberían de ir de la mano. No les interesa la salud comunitaria y la igualdad

Ahora más que nunca se necesita trabajar en la recuperación social y frente a la recesión económica que, consecuencia de la pandemia, nos aboca a un mundo menos igualitario. Es fundamental que, en materia de confrontación de la pandemia, exista una respuesta clara y sustanciada y colocar a las mujeres en su empoderamiento, representación y derechos sociales, laborales, sanitarios y económicos. Se hace necesario integrar esfuerzos en prevención y servicios sanitarios para responder a la violencia contra mujeres dentro de los  planes de respuesta a la COVID-19, y aportar transparencia y visibilidad a la realidad vivida por muchas mujeres que no tienen voz ni medios en tiempo de pandemia. Que así sea.

Pedro Borraz Gil

Enfermero del Hospital Clínico San Carlos