El mirador de la vacuna social que no habla el gobierno

Del presidente del Gobierno de España a los Reyes Magos, en Navidades 2020

Ante las expectativas levantadas por la promesa de contar con una vacuna frente a la Covid19, el autor recoge, en un simulacro de carta del presidente del Gobierno a los Reyes Magos, una serie de actuaciones que, en una especie de vacuna social, hubiera contribuido a disminuir los casos y no culpabilizar tan solo a los ciudadanos de su expansión.

-A ver, en serio, por favor. ¡Silencio!

La voz del presidente sonó atronadora en la reunión del Consejo de Ministros

Se hizo el silencio.

-Os voy a leer la carta que he escrito a los Reyes Magos, ¡a ver si nos enteramos!

-Los Reyes Magos no existen, presidente.

Dijo por lo bajo el vicepresidente.

-¡Siempre tienes que estar contra la Monarquía, Pablo!

Se oyó el puñetazo de Irene, como un trueno, acompañado del retemblor de la mesa. Pilló a todo el mundo desprevenido.

-¿Una carta a los Reyes Magos? ¡Pedro, por favor…!

La cara impenetrable del presidente se animó con los rasgos de la ira contenida. La mandíbula rígida, los dientes apretados, la vista ciega, las cejas enarcadas, el gesto airado,…

-Lo sé, Irene. Lo sé. Es infantil aparentemente, pero déjame seguir. Sólo os pido silencio.

Varios ministros asintieron gravemente.

Nadie quería plantear un choque de fondo por una aparente tontería.

-Vale, vale, vale.

Se hizo el silencio.

-Procedo, pues, a la lectura. El que quiera oír, que oiga y entienda; y el que no quiera, que no oiga, porque hay algunos ministros duros de cerviz y rebeldes. Pero quien oiga y comprenda, ¡que mueva el culo, por dios!

Ahora las caras de ira fueron de la parte del Consejo de Ministros, que ya sabía a quién se refería aquello de “dura cerviz y rebeldes”.

Pedro ignoró el ambiente parcialmente airado y finalmente logró silencio.

Comenzó la lectura de la carta “Del presidente del Gobierno de España a los Reyes Magos, en Navidades 2020”.

Palacio de la Moncloa, Madrid, España. 30 de noviembre de 2020, Primer Año de la Era de la Pandemia Covid19

Queridos Reyes Magos:

Os escribo para pediros imposibles.

Es lo habitual ¿no?

Lo más urgente sin orden de preferencia, para no introducir tensión en mi petición, lo que podáis hacer estará bien hecho:

Que quien habite en España cuente con una vivienda decente. Ya sabéis, pero para haceros una idea, que en las familias más frecuentes haya una habitación para la pareja y al menos otra por cada dos hijos. Y que tenga cuarto de baño, con ducha y agua caliente. Y cocina que les permita calentar y cocinar, valga la redundancia. Y que tenga un sistema de calefacción que puedan pagar. Si no es muy complicado, por favor, ilustrad a mi Consejo de Ministros sobre cómo dar una “respuesta a la crisis habitacional”. Sé que hay muchas posibilidades que se han ensayado en otros países, pero la verdad es que aquí no hemos hecho nada, y luego pasa lo que está pasando con la pandemia. Me avergüenza que en las “colas del hambre” ya no se pueda dar comida que exija ser cocinada porque muchas familias viven en una habitación sin derecho a cocina. Habría que dar voz a quienes sufren estas situaciones para que participen en las soluciones.

Que los temporeros también tengan una “solución habitacional”. Es decir, que copiemos un poco a Kerala (un estado de la India gobernado por comunistas elegidos democráticamente, que seguros vosotros conocéis bien). Que establezcamos campamentos decentes transportables donde cada jornalero tenga su habitación, con una ducha y retrete y algo más que una cama, para poder pasar un rato. Y con un amplio comedor-cocina y lugar de convivencia. Capaz de controlar la temperatura para que no sean hornos en verano ni iglús en invierno. Campamentos con sistemas asamblearios de autogobierno y con una oficina de inspección de trabajo y otra de trabajo social para que echen una mano a resolver problemas. Me avergüenza la desolación, explotación y fragilidad de tantos y tantos jornaleros y asentamientos que son un baldón para mi gobierno.

Que se regularice la situación de los inmigrantes sin papeles, incluyendo el cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE). Para eso necesito que, además, la Unión Europea cambie su política migratoria y sea consciente de que somos un continente destinado a la muerte por envejecimiento. Es una maravilla que tanta gente joven y sana quiera integrarse en nuestra sociedad y deberíamos recibirlos con los brazos abiertos. Me avergüenza que anden vagando, explotados y escondidos, perseguidos por la policía, sin derechos básicos como la asistencia sanitaria. Dicen que hay sanidad universal y gratuita, pero dicen mal porque no es cierto. ¡A ver cuándo se organiza todo esto, con decencia, dignidad, equidad, ética, justicia y solidaridad para regularizar a los sin papeles y para que la asistencia sanitaria sea realmente universal!

Que se implante una Renta Básica de forma que cada habitante tenga una cantidad periódica que cubra, al menos, las necesidades vitales sin que por ello deba contraprestación alguna. ¡Ya está bien del lío del Ingreso Mínimo Vital, el subsidio que no cuenta con carácter universal ya que está condicionado a la renta de los solicitantes y que, además, se ha llenado de trabas burocráticas que lo hacen inaccesible de facto! No es la pandemia, que también, es la justicia y la equidad y, sobre todo, la preparación ante un futuro ya presente de “ocupación del mercado laboral” por las máquinas y robots. Me avergüenza la pobreza, especialmente la extrema y especialmente la de la infancia.

Que desaparezcan los asilos (las “residencias de ancianos”). Bueno, que se queden en el 10%, y sean públicos. Es decir, que pasemos de 400.000 ancianos recluidos y medicados en los asilos a quizá unos 40.000 que son los que no tienen “alternativa habitacional”. Que haya una reforma parecida a la que llevó a la desaparición de los manicomios (los “hospitales psiquiátricos”) en la década de los ochenta del pasado siglo. Quizá un poco lo de “que el dinero siga al anciano”, y dar 2.000 euros por cabeza, esté el anciano en su propia casa, con su familia, con una familia adoptiva, en casa tutelada o en algo comunitario pequeño que permita una vida digna y plena, integrado el anciano en la sociedad, con sus derechos. Me avergüenza que los asilos hayan sido morideros en la primera y en la segunda ola, sólo por el concepto de “asilo negocio”, y que del total de muertos por covid19 más del 50% hayan sido ancianos recluidos en residencias (en total, más de 23.000 personas). Conviene que sean los propios ancianos los que gobiernen sus días y que puedan participar en la “reforma geriátrica pandémica” que lleve a la desaparición de los asilos.

Que se multiplique por tres el número de profesionales en la enseñanza, en la atención primaria y en servicios sociales, con el incremento proporcional de los presupuestos. El objetivo en la docencia es lograr que la infancia y adolescencia pueda ir a la escuela y al instituto sin mascarillas y que todo sean actividades presenciales. El objetivo en atención primaria es también recuperar los servicios presenciales, en centros y en domicilios, e incrementar la atención a distancia con dotación telemática adecuada. El objetivo en servicios sociales es incrementar la equidad, la rapidez y la resolutividad en la prestación de la atención. Me avergüenza ver a niños con bozales yendo a las clases y a pacientes esperando en la calle para ser atendidos en los centros. Sobre todo, me avergüenza que lo público se esté volviendo “de beneficencia”. Hay que lograr lo contrario, que sea de excelencia, el patrón oro que trate de imitar y alcanzar lo privado. Sobre todo, se precisa la autonomía de los profesionales para que participen en la renovación educativa y sanitaria.

Que se multiplique por diez el número de profesionales de salud pública, y en consecuencia el presupuesto. Me avergüenza que no podamos seguir con agilidad los contactos de enfermos covid19 y carecer de datos elementales respecto a “persona, lugar y tiempo”. Por ejemplo, quiero saber cuántos taxistas han muerto por covid19, y también tener datos sobre los medicamentos crónicos que tomaban los ancianos muertos por covid19. También me avergüenza que avergoncemos a la población por no cumplir adecuadamente con las recomendaciones de aislamiento y cuarentena cuando no somos capaces de asegurar las condiciones para que se puedan cumplir dichas recomendaciones. Hay que dar respuesta urgente a todo ello y precisamos hacerlo con la participación activa de los profesionales.

Que la transparencia sea la divisa que nos distinga y que cualquiera puede tener información rápida, directa y comprensible de todo lo que decidimos. Por ejemplo, del debate de esta carta. Por supuesto, de las negociaciones para la compra de las vacunas para la covid19. De los informes de los expertos. De las reuniones en que decidimos normas concretas. Es hora de poder sacar pecho y compartir incertidumbres y problemas. Precisamos de la participación popular, ¡ya está bien de tener expertos y expertos, cada cual con sus anteojeras, y nadie con dos ojos, ulises expertos en la vida misma!

Perdonad la extensión del texto y la variedad de las peticiones.

Espero que no me traigáis carbón, sino lo mejor para el Estado español (España con sus Comunidades Autónomas).

Con respeto y aprecio, Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España”

El silencio persistió unos segundos.

Los ministros no podían dar crédito a lo que acaban de oír.

Los culos se empezaron a mover con nerviosismo.

Al final habló el vicepresidente:

-Pedro, si no es una broma, creo que has perdido el juicio. Ese texto no se puede difundir.

-¡Eso, eso!

Exclamaron varios.

Intervino Irene:

-Nos lo temíamos. Sabíamos que compartiste clase en el Instituto Ramiro de Maeztu con Ricardo Gérvas Pérez y, claro, estás marcado para oír lo que difunden sus padres. Me temo que el Ibex35 va a rechazar la publicación de la carta y lo que significa.

-¿Y de las vacunas, qué?

Preguntó por lo bajo Salvador

De las vacunas, nada. Una cosa es pedir imposibles y otra estafar a la gente. Por ahora lo que hay son notas de prensa para los inversores, y los Reyes Magos no invierten en Bolsa.

Contestó Pedro con enfado

La algarabía fue tal que nada más se puede transcribir.

Síntesis

Avergüenza la campaña sostenida que achaca a jóvenes y familias la evolución de la pandemia. Es hora de que los políticos asuman sus errores y deficiencias y que promuevan la vida y el disfrute de la misma.

Juan Gérvas

Médico general jubilado, Equipo CESCA (Madrid, España). [email protected]; [email protected]; www.equipocesca.org; @JuanGrvas

6 Comentarios

  1. Rosario says:

    , Buenísimo que pena que eso no lo voy a ver Yo gracias

  2. Manel Serrat says:

    No se puede pedir más y mejor.

  3. Mamalo says:

    Seria posible, si otra ética y justicia social se desarrollara en el mundo.Seria posible, si el 20% más rico del mundo,quisiera compartir con el resto..

  4. Bueno! Mientras los Reyes Magos reciben la carta, firmemos la Iniciativa Ciudadana Europea por la Renta Básica Incondicional rentabasicaincondicional.eu

  5. María José says:

    Me encanta Juan, tu crees que los “Magos” se la haran llegar al señor Sanchez?