Punto de vista A propósito del nuevo gobierno en la comunidad de madrid

Decisión y autoridad

La puesta en marcha del nuevo gobierno de la Comunidad de Madrid lleva al secretario general del sindicato médico AMYTS a una serie de reflexiones para reclamar del consejero de Sanidad una autoridad que haga realidad sus decisiones. Este comentario está recogido de la Revista Madrileña de Medicina que edita AMYTS.

De nuevo recurro a la célebre frase de Giuseppe Tomasi di Lampedusa en el Gatopardo, “cambiar todo para que nada cambie”, para iniciar este nuevo editorial. Se ha tardado, pero el final esperado ha llegado. Tenemos nuevo Gobierno, dejamos de estar “en funciones” y ya hay que entrar en faena. Los problemas no han desaparecido, no se han evaporado con el calor del verano, incluso muchos de ellos se han acrecentado.

Nuevo Gobierno, ¿nuevo Consejero? Ya veremos. El problema de un Consejero de Sanidad no es que sea de continuación o sea nuevo, el problema es que sea capaz de afrontar con decisión los problemas que padece la Sanidad. No es cuestión ahora de recordar los graves problemas de la Atención Primaria, las Listas de Espera, las Urgencias Hospitalarias, la situación del SUMMA 112, los déficit de plantillas en general, lo que nos deben de carrera profesional, la injusta aplicación de la jornada, el deterioro de infraestructuras e instalaciones, etc., no quisiera ser exhaustivo, ya sabemos todos los graves problemas que tenemos.

Claves para el consejero

Decisión y autoridad. Ambas son las claves de un nuevo Consejero de Sanidad que debe ejercer para afrontar su mandato con cierto grado de posibilismo.

Es hora de regular, mediante un Decreto de Selección y Provisión, el acceso a las plazas del personal sanitario

Decisión para hacer frente a las presiones, para abordar un plan estratégico que ponga negro sobre blanco las necesidades plantillas en función de las carteras de servicios, que acometa con decisión la renovación de equipamientos e infraestructuras, que se crea que es realmente el que manda, el que dirige, sin miedo a presiones de “caciques” dueños de cortijos ajenos, que mandan sobre sus subordinados y premian o castigan en función de su conveniencia.

Decisión para abordar los problemas enquistados, esos que de forma crónica la Administración mete en el cajón de los temas pendientes. Es hora de regular, mediante un Decreto de Selección y Provisión, el acceso a las plazas del personal sanitario, hacerlo de forma organizada, periódica, regulada, con fiel respeto a los principios de “igualdad, mérito, capacidad y publicidad”. Y transparencia. Tanto los de nuevo acceso como los cambios por una movilidad que el derecho otorga y que los hechos niegan. Y si las bases del actual modelo no gustan, valentía para acometer los cambios necesarios. No vale saltárselos sin más.

Jornada laboral

No puede ser que el Consejero de Sanidad sea un pelele, un cero a la izquierda en el Consejo de Gobierno

Decisión para enfrentarse de una vez al problema de la jornada laboral de 37,5 horas, actualmente aplicada de forma injusta. Ojalá sea posible retornar a la jornada de 35 horas, ese es nuestro deseo, pero hasta entonces, al menos, déjenos cumplir nuestra jornada como hacen el resto de los empleados públicos, y no convirtiéndolos en una reducción salarial.

Decisión para aplicar, bueno, al menos empezar a desarrollar la aplicación de la famosa “Ley de profesionalización”, una entelequia en estos momentos. Una Ley consensuada por Gobierno y oposición y que muere entre los temas pendientes de desarrollar. ¿Para cuando veremos esta Ley en vigor de forma real? Hasta ahora la usan para justificar lo que interesa a la Administración, pero no para lo que interesa a profesionales y pacientes.

Autoridad efectiva

Autoridad, lo primero, para hacerse fuerte en el Consejo de Gobierno. No puede ser que el Consejero de Sanidad sea un pelele, un cero a la izquierda en el Consejo de Gobierno. Es quien mas presupuesto maneja, del que depende aproximadamente el 40% del gasto de la Comunidad, pero está atado por Hacienda que, de forma reiterada, paraliza iniciativas, acuerdos, planes, etc. de la Consejería de Sanidad. Y todo esto con el plácet de una Presidencia de Gobierno que tampoco impone su autoridad. Una cosa es tener autoridad y otra bien diferente es poder ejercerla. Y desde luego, en Sanidad no se ejerce.

Autoridad para ejecutar el presupuesto sin ataduras y tutelas de otros, como Hacienda.

Autoridad para nombrar y cesar altos cargos sin depender de afinidades políticas, amistades, o de la mesa en la que se sienta uno a comer. Todos sabemos que el verdadero poder se mide en las veces que uno se sienta de comensal con las fuerzas vivas del partido de turno.

Autoridad para desarrollar una política sanitaria coordinada con el Consejo Interterritorial, sin mirar si dices “arre o so” según quién lo dirija. Si algo es bueno, lo es, lo dirija tu partido o la oposición. Soñar un poco también es bueno de vez en cuando.

Puede que parezca demasiado en un entorno político complejo, en el que habrá que consensuar entre dos partidos de gobierno y un tercero que estará vigilante. Si ya era complicado con gobierno monocolor y con mayoría absoluta, no quiero ni pensar lo que será ahora.

En teoría nos enfrentamos a un cambio real, y digo bien, en teoría. La verdad es que no espero otra cosa que un “más de lo mismo”, un cambio “lampedusiano”, un cambiar todo para que nada cambie.

Julian Ezquerra Gadea

Secretario General de AMYTS

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