Punto de vista

Cuando la consulta es una oficina siniestra

En uno de sus últimos comentarios de su blog, Vicente Baos pone de manifiesto que, a pesar de haber desaparecido las montañas de papeles que solían inundar las consultas de antaño, éstas no han perdido su condición de siniestras porque, según deja entrever, han hecho del médico un esclavo de las órdenes del ordenador, que le impide dedicar más tiempo a los pacientes.

Antes de la llegada de los ordenadores a todos los ámbitos laborales, la imagen de una oficina siniestra era aquella llena de papeles, de mesas abigarradas, con un empleado sobrepasado de burocracia. En la consulta médica, las historias de papel eran gigantescas carpetas donde se amontonaban análisis, radiografías que sobresalían, hojas de seguimiento, partes de interconsulta, etc. Consultar algún dato era tarea imposible y que alargaba el tiempo de una consulta más allá de los que la diligente Administración había establecido.

 

Desde que tengo conciencia y paso consulta, el tiempo que disponía para atender a los pacientes siempre ha sido menos que nada, una ofensa a la dignidad profesional y al respeto de alguien que merece ser escuchado. Eso ha sido con las vacas gordas del “mejor sistema sanitario del mundo”, y es, y será, con los tiempos oscuros que se viven y se avecinan.

 

Cumplir las órdenes del programa

 

Actualmente no movemos papeles, damos clics de ratón compulsivamente de un lado a otro de la pantalla para cumplir con las órdenes que nos da el programa de turno. Pedir cualquier prueba no baja de 5 a 7 clics hasta que ves impresa la petición; prescribir un medicamento supone un tiempo increíble. Si el paciente es crónico y quieres generar lotes de recetas para varios meses, deber revisar, ordenar, poner límites temporales, etc. Todo requiere un tiempo inmenso cuando tienes que atender a 55 personas como hoy yo.

 

Hablar con el paciente, explorarle y explicarle mi opinión y mis recomendaciones no me ocupa ni el 20% del tiempo que tengo que dedicar a esa persona. Luego toca mirar al ordenador, hacer todas esas tareas, estar atento a la bandeja de la impresora, no equivocarse con el colorcillo verde o rojo de las recetas, blanco para informes. La tensión que se acumula por el trabajo administrativo, a mano o a máquina, provoca un malestar profundo que deteriora la satisfacción por un trabajo intelectual y humano más que interesante como es el médico.

 

Esclavos de las máquinas

 

Vicente BaosSomos esclavos de las máquinas y de quienes las diseñan. ¿Qué tal un reconocimiento de voz para las órdenes más comunes? ¿Qué tal ahorrar clics de confirmación, de aviso, etc.? ¿Qué tal un equipo de administrativos que realicen las tareas burocráticas mientras el médico toma decisiones? Si necesito hacer una mamografía, ya está, otra persona podría rellenar la forma burocrática del mismo en el ordenador. Si no tengo que tocar el ordenador en ningún momento, me comprometo a atender médicamente a 100 personas en 7 horas de consulta. Me encanta la informática y sus aplicaciones de todo tipo, pero me siento esclavo en una oficina siniestra como es la consulta.

 

Vicente Baos (http://vicentebaos.blogspot.com) es médico de Atención Primaria en la Comunidad de Madrid

 

Acta Sanitaria