Derecho Sanitario A dos años y medio de prisión y seis de inhabilitación

Enfermera condenada por el T. Supremo por acceder “por curiosidad” a historias de pacientes

— Madrid 6 Abr, 2021 - 5:35 pm

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha condenado, por un delito de revelación de secretos, a dos años y medio de prisión y a seis años de inhabilitación absoluta, a una enfermera por acceder sin causa justificada, “por curiosidad”, al historial clínico de tres pacientes que no tenía asignados -una enfermera y sus dos hijos- desde el centro de salud de la localidad de Serrada (Valladolid), donde trabajaba en 2016.

Los hechos probados narran que la acusada, por su condición de enfermera de dicho centro de salud, tenía a su disposición el programa informático MEDORACYL, que recoge la información integral de los pacientes del servicio público de salud, tanto su historial clínico como sus datos personales. El acceso al mismo solo está permitido cuando se trate de un paciente “asignado” al profesional que va a efectuar la consulta o, si se trata de un paciente “no asignado”, que tal acceso sea debido a un motivo justificado.

El 18 de febrero de 2016, a las 19.53 horas, accedió, durante un minuto, aproximadamente, a los datos de otra profesional sanitaria que, a su vez, era paciente de otro centro de salud, sin que hubiera motivo justificado alguno. Y, de igual manera, el 23 de febrero, a las 18.24 horas y a las 18.25 horas, accedió también, durante un minuto, aproximadamente, en cada caso, a los datos de dos hijos de la anterior, pacientes también de otros centros de salud de esa provincia.

La Sala estima parcialmente el recurso de casación interpuesto por la acusación particular, ejercida por la mujer y sus dos hijos, contra la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla León, que, al igual que la dictada por la Audiencia Provincial de Valladolid, absolvió a la acusada del citado delito de descubrimiento y revelación de secretos.

Penas de prisión

La sentencia recurrida entendió que la actuación de la acusada no tenía encaje penal, reconduciendo los hechos al ámbito disciplinario, ya que se trató de un comportamiento derivado de la mera curiosidad, producto de los enfrentamientos personales habidos en el pasado entre denunciante y denunciada, sin que constara que difundiera o usara los datos.

El Tribunal Supremo considera, sin embargo, que la acusada cometió un delito del artículo 197.2 del Código Penal, que sanciona con penas de prisión de uno a cuatro años y con pena de multa de 12 a 24 meses a quien, entre otras conductas, “sin estar autorizado, acceda, por cualquier medio, a datos reservados de carácter personal o familiar de otro que se hallen registrados en ficheros o soportes informáticos, electrónicos o telemáticos o en cualquier otro tipo de archivo o registro público o privado, y a quien los altere o utilice en perjuicio del titular de los datos o de un tercero”.

En este caso, afirma la Sala, no es un hecho controvertido que la acusada “carecía de autorización para acceder a los datos a los que ilícitamente accedió, sin que conste que hubiera de realizar maniobra alguna para sortear los sistemas de seguridad del sistema informático”. Añade, así, que tampoco se cuestiona que la autora se valió de su profesión para conseguir el acceso, ya que no hubo ningún tipo de justificación profesional o de otro orden ni tenía autorización de los titulares de los datos.