Punto de vista consecuencias del desmantelamiento de la planificación sanitaria

Comunidad de Madrid: politización y gestión deficiente de la pandemia

Ha sido muy evidente que, desde el comienzo de la pandemia, el gobierno de la Comunidad de Madrid ha convertido esta y su desarrollo en un arma política arrojadiza contra el Gobierno de España, convirtiendo la lucha contra el virus en una lucha para tratar de erosionar la gestión y credibilidad del Gobierno y de su presidente, Pedro Sánchez, siguiendo las órdenes dictadas por el Sr. Casado. Esta estrategia, en mi opinión, es, además de irresponsable, tremendamente equivocada y lo que está ocurriendo estos días muestra ya algunos efectos que corroboran mi opinión.

Si la Comunidad de Madrid hubiese dedicado solo la mitad del tiempo gastado en preparar los continuos ataques al Gobierno de España en mejorar la situación de los centros sanitarios públicos y las estructuras de Salud Pública de la Comunidad, es muy probable que hoy los madrileños pudiéramos estar con menores restricciones en nuestra movilidad y muy probablemente podríamos haber alcanzado la fase 1 del proceso de desescalada. Eludir permanentemente la asunción de cualquier responsabilidad en la gestión y funcionamiento del servicio sanitario y de salud pública, que son competencia exclusiva de la Comunidad Autónoma y que el estado de alarma no restringe, es ciertamente una posición nada defendible y esta ha sido la mantenida por el Gobierno Regional.

Abordaje deficiente

Eludir permanentemente la asunción de cualquier responsabilidad en la gestión y funcionamiento del servicio sanitario y de salud pública, competencia autonómica, es una posición nada defendible

Trataré ahora de explicar por qué afirmo que la gestión por parte de la Comunidad de Madrid de la pandemia ha sido y está siendo muy deficiente. Veamos:

En primer lugar ha existido desde el comienzo UNA FALTA DE LIDERAZGO SANITARIO en la gestión de la pandemia. El Sr. Ruiz Escudero ha demostrado durante todo el proceso su incapacidad para asumir el timón de una emergencia que no hay que olvidar que es sanitaria y, por tanto, lo que los ciudadanos esperan es que sea el departamento de Sanidad quién lleve la batuta; en la Comunidad de Madrid no ha sido así y esto llama la atención si se tiene en cuenta que el consejero de Sanidad es médico.

La declaración pública de la Sra. Ayuso en los primeros compases de la pandemia, anunciando el fichaje de Antonio Burgueño, personaje denostado por una enorme mayoría de profesionales de la sanidad pública, como una especie de mando único sanitario en la comunidad, no fue una decisión que reforzase el liderazgo natural que debería ostentar el consejero de Sanidad. Por cierto, y en aras de la trasparencia tantas veces reclamada a otros, cabe preguntar: ¿alguien sabe dónde está el Sr. Burgueño? ¿Qué funciones ha desempeñado? ¿Acaso como intermediario con el sector privado?

Situación de partida

Hay que admitir que la situación de partida en que se encontraban los centros sanitarios de la sanidad pública madrileña cuando hizo irrupción el virus SARS-COV-2 no era la mejor a consecuencia de los enormes recortes y procesos privatizadores llevados a cabo durante la última década. Era conocida la escasez de recursos humanos y materiales que los hospitales públicos presentaban y también el abandono continuado de la Atención Primaria; la brutal reducción de efectivos humanos llevada a cabo fundamentalmente en el periodo 2012-2014 no se ha recuperado, como queda reflejado en las propias memorias oficiales del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS). Así puede constatarse cómo, al final de 2011, el número total de efectivos era 75.074 personas y, al final de 2018 (última memoria publicada), el número total era 72.193 personas: es decir, casi 3000 trabajadores sanitarios menos para atender a una población que en ese periodo había aumentado cerca de 350.000 personas. Negar estos hechos, como continuadamente ha hecho el gobierno de la Sra. Díaz Ayuso, no tiene ningún sustento. Conviene recordar que la absoluta responsabilidad de la gestión, administración y planificación de la sanidad madrileña desde 2002 ha sido competencia exclusiva de los sucesivos gobiernos del Partido Popular en la Comunidad de Madrid.

Lo ocurrido en estos días ha mostrado la inexistencia de un plan para afrontar la emergencia, toda vez que la Consejería de Sanidad había abandonado desde hace años la planificación sanitaria

Con esta situación de nuestros centros sanitarios especializados y de Atención Primaria, junto a unos recursos escasos en Salud Pública, es como llega la explosión de la pandemia a la Comunidad de Madrid y lo ocurrido esos días mostró la INEXISTENCIA DE UN PLAN para afrontar la emergencia, lo que no debería causar extrañeza, toda vez que la Consejería de Sanidad había abandonado desde hace años la planificación sanitaria como el mejor instrumento para la asignación racional de recursos en función de las necesidades. Esa inexistencia de plan obligó a que los profesionales y trabajadores sanitarios se autoorganizasen y asumiesen, con escasos medios incluidos los de protección personal, la atención al gran número de pacientes que llegaban contagiados por el coronavirus. Estas no son afirmaciones mías, han sido muchos profesionales quienes las han expuesto a los medios de comunicación y difundido por las redes sociales.

Falta de liderazgo

En relación a la falta de liderazgo sanitario durante la pandemia y en concreto al no ejercicio del mismo por parte del consejero Sr. Ruiz Escudero, se ha vuelto a constatar de manera nítida con ocasión del primer intento de pase a la fase 1 por parte del gobierno de la Sra. Ayuso que provocó la dimisión de la directora general de Salud Pública, la Dra. Yolanda Fuentes, por entender no se daban las condiciones para que la Comunidad de Madrid pudiera acceder a esa fase. Resulta sorprendente que el Sr. Ruiz Escudero, médico de profesión, no conociese que los servicios sanitarios madrileños y fundamentalmente la Atención Primaria no estaban preparados aún para realizar las actuaciones que son prioritarias en la fase de transición y que son primordialmente la detección precoz y diagnóstico de personas infectadas por el virus y el rastreo de sus contactos. Por desgracia para todos los madrileños, el Sr. Ruiz Escudero olvidó su profesión, se produjo la marcha de la directora general, profesional con amplia experiencia, y, a última hora, con más de un día de retraso, se entregó en el Ministerio un informe que parece ser iba sin firma. Una vez más se constató la incapacidad del consejero de Sanidad para ejercer el liderazgo que se le suponía en razón de su cargo; prefirió obedecer a su Presidenta y mantener el pulso político, que no sanitario, con el Gobierno de España.

Con todo respeto al consejero, esa decisión suya no le deja en buen lugar ante cualquier profesional que se precie de ello. Debería aprender algo del comportamiento sensato que, como responsables políticos y también médicos, han tenido en Castilla León tanto el vicepresidente como la consejera de Sanidad, que han antepuesto la salud de los castellanos a cualquier otro objetivo, haciendo en consecuencia propuestas rigurosas y muy fundamentadas para avanzar en la desescalada que no supusieran asumir riesgos que pudieran facilitar un paso atrás en el control de la pandemia. Esas propuestas prudentes y fundamentadas han posibilitado que la comunidad castellanoleonesa tenga hoy muchas zonas en fase 1.

Posición errática

La permanente y errática posición del gobierno de Díaz Ayuso, de confrontación con el Gobierno de España, no tiene ningún fundamento sanitario; es estrictamente política, orquestada y dirigida desde la calle Génova

La permanente y errática posición del gobierno de Díaz Ayuso, de confrontación con el Gobierno de España, no tiene ningún fundamento sanitario; es estrictamente política, orquestada y dirigida desde la calle Génova. El consejero de Sanidad, en su condición de médico de profesión, sabe bien o debería saber que las resoluciones ministeriales que le han denegado dos veces el paso a fase 1 se han basado en cuestiones estrictamente técnicas y que, por más que haga declaraciones triunfalistas indicando que la Comunidad cumple con todos los requisitos para pasar a fase 1, eso no se corresponde con la realidad; lo expresan así numerosos profesionales de Atención Primaria, expertos en Salud Pública y Epidemiología, y lo percibe mayoritariamente la ciudadanía madrileña como muestra una reciente encuesta realizada por Metroscopia.

Cronología de acontecimientos

Trataré ahora de explicar cronológicamente cómo se han producido los hechos desde el pasado día 7 de mayo cuando, tras la dimisión de la entonces directora general de Salud Pública, Yolanda Fuentes, se presentó ante el Ministerio el primer informe solicitando pasar a fase 1.

Conviene explicar que la fase de transición, que se inicia con la entrada en la fase 1, supone que el objetivo prioritario es la detección precoz y el diagnóstico de nuevas personas contagiadas por el virus y consecuentemente son las estructuras sanitarias de Atención Primaria y Salud Pública las que toman el máximo protagonismo. Pues bien, en esa fecha permanecían Centros de Salud y Consultorios Locales cerrados, profesionales en baja laboral, los restantes profesionales muy cansados y sin llegar los recursos humanos publicitados; en Salud Pública, la labor de rastreo no contaba con el aumento de personas necesarios. ¿Cómo podía garantizar la Comunidad de Madrid que se realizaran las actuaciones imprescindibles para evitar que se siguieran propagando los contagios sin contar con los medios necesarios? Es evidente que la Comunidad de Madrid no estaba en condiciones de acceder a fase 1 y el Ministerio de Sanidad, atendiendo a los técnicos, denegó ese paso en un ejercicio de responsabilidad.

Siguiendo cronológicamente la sucesión de los hechos, el lunes 11 de mayo, día en que la Autonomía de Madrid pretendía haber estado ya en fase 1, es cuando llega a los Centros de Salud un documento de la Gerencia Asistencial de Atención Primaria titulado “Procedimiento de detección precoz y diagnóstico de nuevos casos de infección por SARS-COV-2 en Atención Primaria”, que tiene por objeto normalizar las actuaciones a realizar en los Centros de Salud para la detección precoz y diagnóstico de nuevos casos de infección por el virus en población general durante la fase de transición de la pandemia que se inicia con el paso a la fase 1.

Sólo dos días después ( miércoles día 13), y también con retraso, se remite un nuevo informe al Ministerio volviendo a solicitar el paso a fase 1. Ese mismo día hubo una reunión por vía telemática de la Mesa Sectorial de Sanidad madrileña donde se acordó la renovación de efectivos Covid19 hasta 31 de diciembre. En el momento de entregar este segundo informe permanecían cerrados centros de salud, no habían llegado los efectivos que se necesitaban y, en Salud Pública, la amplia red de rastreadores que permitieran un seguimiento de los contactos de los nuevos casos detectados parecía más bien una intención que un hecho real.

Compartimos la preocupación por el impacto muy negativo que la pandemia ha tenido en la economía, pero asimismo es imposible que la economía mejore si la pandemia no se controla

Sabiendo el papel residual que los gobiernos del Partido Popular habían dado a la Salud Pública desde hacía más de una década, que se materializaron en hechos tan nítidos como el cierre del Instituto de Salud Pública e, incluso, la eliminación del organigrama de la Consejería durante unos años de la Dirección General de Salud Pública, los excelentes funcionarios profesionales que en esta disciplina tiene la Comunidad estoy convencido no pudieron validar el nivel de improvisación y premura que el Gobierno regional quiere imponer con tal de conseguir a toda costa el cambio de paso a fase 1. El Ministerio entendió el pasado jueves día 14 de mayo que la Comunidad de Madrid, aún habiendo mejorado su situación, no podía garantizar con su situación el paso de fase y esa decisión recibió el respaldo de numerosos profesionales y, como dije anteriormente, de una mayoría de madrileños según reflejaba una encuesta publicada esos días.

A la espera de un nuevo paso

Parece que la Comunidad de Madrid volverá a solicitar esta semana el paso a fase 1 y sería positivo que pudiese conseguirlo. En este sentido sería muy conveniente que el recién nombrado viceconsejero, Dr. Antonio Zapatero, como máximo responsable de Salud Pública y Plan Covid 19 se cerciorase bien de la certeza de las afirmaciones que ha manifestado en las entrevistas que ha realizado, más aún cuando, siendo un buen profesional de la medicina, sin embargo su perfil es fundamentalmente hospitalario y, por tanto, cabe preguntarle: ¿Está seguro el viceconsejero que todos los centros de salud reciben hoy los PCR necesarios para realizarlos a todos los posibles nuevos casos que en ellos se atiendan y en las primeras 24 horas? ¿Tiene certeza el Dr. Zapatero que los PCR realizados en los centros de salud e instituciones de Atención Primaria se procesan y se entregan sus resultados en 24 horas? ¿Está seguro el viceconsejero de que la red de rastreadores desplegada hoy tiene la formación adecuada y permite por tanto un seguimiento correcto de todos los contactos de los nuevos casos detectados? ¿Tiene certeza el viceconsejero de la incorporación a fecha de hoy de todos los efectivos que se contrataron como consecuencia de la pandemia? Ojalá las respuestas indicasen que el proceso de transición va por buen camino, ello sería bueno para los madrileños y el resto de los ciudadanos españoles.

Para concluir, me permitiré una petición a la presidenta de la Comunidad de Madrid: pierda usted la obsesión por la economía. En la rueda de prensa, la presidenta utilizó la palabra economía en numerosas ocasiones y, por el contrario, muy pocas el término salud pública. Todos compartimos la preocupación por el impacto muy negativo que la pandemia ha tenido en la economía, pero asimismo es imposible que la economía mejore si la pandemia no se controla y ello se dificultará si se pretende dar pasos sin certeza y apresurados. Seguro de la amabilidad de la presidenta, me permito hacerle otra petición: Sra. Ayuso, ejerza usted como Presidenta de todos los madrileños, abandone la estrategia de confrontación propiciada por Pablo Casado para encubrir su débil liderazgo, condene de forma contundente a quienes de forma irresponsable no respetan el distanciamiento social poniendo en peligro la salud de todos los ciudadanos, facilitando con su actitud la propagación de contagios. Seguro que una mayoría de madrileños lo valoraría positivamente.

Carlos Barra Galán

Médico Especialista Jubilado. Licenciado en Derecho

1 Comentario

  1. Isidoro Jiménez Rodríguez says:

    “Sobre gustos y colores…”
    Utilizar la salud y la enfermedad de los ciudadanos para hacer política barriobajera resulta peligroso e inmoral. Ni siquiera, en el caso de España, donde encontramos un sinfín de médicos parasitando y contaminando administraciones y gobiernos, puede aceptarse.
    Veo la poca neutralidad del comentarista anterior, pues solo tendría que fijarse en el grado de medios de protección que han tenido los sanitarios madrileños, con respecto a los de otras comunidades, para haber sido un poco más comedido en sus apreciaciones. Conocerá acaso el opinante los grados de utilización de una misma mascarilla FFP2 por los sanitarios en algunas comunidades, donde lentamente se está pasando de utilizarla cada tres semanas, a emplearla durante dos, y actualmente, por espacio de siete días. Curiosamente en alguna de estas últimas regiones, donde se sigue utilizando material de protección reesterilizado, aparte de mascarilla semanal, ya se ha avanzado en las fases de desconfinamiento.
    En 1986 se promulgaba nuestra Ley de Sanidad, donde se proponía un giro de 180 grados en la atención a la salud ciudadana, instando a que se abandonase el hospitalocentrismo que hostigaba a nuestros medios y recursos sanitarios. Ya ha llovido en estos 34 años, pero bien poco ha cambiado nuestra sanidad.
    Es ese anacronismo, en forma de brutal medicalización de las diferentes estructuras asistenciales, lo que ha hecho que España ocupe el segundo lugar del mundo en cuanto a la proporción de fallecidos en la presente pandemia, o el record en cuanto a personal sanitario infectado. Y todo ello, a pesar de que la mayoría de estos profesionales que están en contacto con pacientes positivos, a fecha de hoy, vergonzosa y corruptamente, aún no han sido sometidos a ninguna analítica.
    Son estos datos delictivos los que deberían provocar miles y miles de comentarios en los diversos medios de comunicación, en lugar de atizar estériles debates sobre quien lo hace peor.