Punto de vista consideraciones ante el creciente número de contactos

Comunidad de Madrid: Gobierno de la desvergüenza

A la vista de lo que está sucediendo en la Comunidad de Madrid, con un creciente número de contagios por coronavirus en las últimas semanas, Carlos Barra enumera las posibles causas de tal situación.

Resulta muy difícil que una nueva acción del Gobierno Ayuso-Aguado en el ámbito de la gestión de la pandemia pueda sorprenderme. Han sido tantos los desatinos cometidos, las ocurrencias manifestadas y las reiteradas improvisaciones constatadas, que parecía imposible que alguna nueva acción agravara aún más la sensación de desastre que, en mi opinión, transmite la gestión de la crisis sanitaria por parte del Gobierno Regional del Gobierno del PP-C´s.

Mas por difícil que pareciere, no ha sido así y dos acciones llevadas a cabo estos días me han vuelto a sorprender: me refiero, por un lado, a la esperpéntica petición de voluntarios para realizar labores de rastreo entre los universitarios de diversas disciplinas sin ninguna retribución a cambio y que, como era de esperar, no concitó apoyo alguno por ofensiva e impropia de un gobierno responsable y, por otra parte, la adjudicación al grupo Quirón del servicio de 22 rastreadores (20 auxiliares de clínica y 2 médicos) durante tres meses por un valor de 194.223 euros.

Procedimiento de adjudicación: “a dedo”

En este último caso no me ha producido sorpresa el procedimiento de adjudicación por vía de urgencia, que supone en la práctica una adjudicación “a dedo”, pues ha sido una práctica muy habitual en los gobiernos del PP en la Comunidad de Madrid desde hace dos décadas y que se sigue manteniendo en el actual gobierno de coalición con Ciudadanos ( C´s) apoyado por la extrema derecha. Lo que realmente sorprende es la justificación dada para realizar esa contratación: la falta de tiempo para formar rastreadores desde la Administración Pública madrileña. Esta justificación SÍ QUE SORPRENDE en la forma de hacer política del Gobierno Regional, exenta de cualquier autocrítica y culpando siempre a otros de sus errores y mala gestión, pues supone de alguna manera la ACEPTACIÓN, por parte del gobierno regional, de su INEPTITUD e INCAPACIDAD para gestionar los dispositivos asistenciales y de salud pública de la administración sanitaria madrileña, lo que es muy grave, pues genera incertidumbre y preocupación entre profesionales y ciudadanos.

No repetiré aquí lo ya expuesto en otros artículos en este medio sobre mi opinión en relación a la actuación del Gobierno regional en la gestión sanitaria de la pandemia que, resumiendo, considero plena de incompetencia e ineptitud; pero sí conviene recordar que, concluido el estado de alarma, la Comunidad de Madrid seguía en fase II como consecuencia de no tener los suficientes recursos en Atención Primaria y Salud Pública, elementos claves para afrontar el siguiente periodo, donde la detección precoz de casos y el seguimiento de sus contactos eran cruciales para contener y controlar los rebrotes que pudieran producirse, Por tanto, reforzar la Atención Primaria y proveer de suficientes rastreadores a los dispositivos de Salud Pública era una necesidad absoluta y ello se sabía desde mayo.

Muestra de irresponsabilidad

HA HABIDO TIEMPO SUFICIENTE para dotar adecuadamente esos servicios y no haberlo hecho es una PELIGROSA MUESTRA DE IRRESPONSABILIDAD que esperemos no tenga graves consecuencias. La realidad es que hoy los Centros de Salud están funcionando en muchos casos con menos recursos humanos que su plantilla normal: los refuerzos llegados han sido muy escasos, siguen cerrados consultorios locales, el Summa 112 y los VIR funcionan en algunos casos sin el correspondiente médico y, según expresan los profesionales, no existe la necesaria coordinación con los dispositivos de Salud Pública a los que, por cierto, no han llegado los rastreadores necesarios. Conviene recordar aquí que el Colegio de Médicos de Madrid remitió al Gobierno Regional un listado de más de 1.500 profesionales que podían desempeñar esa labor y estaban dispuestos a hacerlo. A fecha de hoy no conozco que haya habido respuesta alguna al ente colegial.

Se temía la posible aparición de rebrotes y por desgracia han llegado: el pasado 1 de julio los datos oficiales del Ministerio indicaban que, en la Comunidad de Madrid, el día anterior se habían diagnosticado 40 casos, en los 7 días anteriores 334 y en los 14 días anteriores 887. Con fecha 31 de julio, el día anterior se habían diagnosticado 372 casos, en los 7 días anteriores 2.074 y en los 14 días anteriores 2.989. Con fecha 11 de agosto, el día anterior se diagnosticaron 190 casos, en los 7 días anteriores 5.395 casos y en los 14 días anteriores 8.578 casos. Parece evidente que el virus sigue activo y la situación comienza a ser preocupante, más aún teniendo muy debilitadas las estructuras esenciales en estos momentos, la Atención Primaria y la Salud Pública.

Echar balones fuera

Asimismo, los hospitales empiezan a notar mayor incidencia de pacientes COVID y han procedido en consecuencia a suspender actividades programadas y habilitar circuitos y zonas para estos pacientes. La preocupación es clara entre los profesionales y la ciudadanía y, mientras tanto, tenemos un Consejero de Sanidad, cuyo currículum como profesional de la medicina he sido incapaz de encontrar, que, demostrando una vez más su incompetencia, se dedica a acusar al Dr. Fernando Simón de deslealtad por haber manifestado su preocupación por el bajo porcentaje de asintomáticos detectados en la Comunidad madrileña según los datos que ésta le remite, y lo hace eliminando de los datos de su Consejería los elementos que demostraban la veracidad de lo expresado por el Director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias(CCAES).

En esta estrategia de echar balones fuera y atacar a quien ponga en evidencia sus datos, al incompetente Consejero le vino a ayudar el verdadero hombre fuerte de la Sanidad madrileña, el actual Consejero de Hacienda, Sr. Fernández Lasquetty, ideólogo del plan privatizador más salvaje de la Sanidad Pública madrileña en su periodo como Consejero de Sanidad (2010-2014). La ciudadanía madrileña y los profesionales, unidos en una potente MAREA BLANCA, le obligaron a dimitir, quizás unas horas antes de que su presidente, Sr. Ignacio González, hubiera tenido que destituirlo ante la enorme alarma social que su proyecto privatizador (fue retirado) generó.

Esta actuación de ambos Consejeros es una muestra más de la desvergüenza que adorna la forma de gobernar hoy del Partido Popular (PP), que sigue siendo la misma que practicaban los gobiernos de los hoy imputados Sra. Esperanza Aguirre y Sr. Ignacio González. Un gobierno del que forma parte el partido Ciudadanos (C´s), que niega ser privatizador pero que sigue privatizando durante la pandemia. Un gobierno que sigue haciendo adjudicaciones “a dedo” de manera reiterada; un gobierno que desprecia lo público y favorece descaradamente al sector privado; un gobierno que no gobierna para preservar el interés general ni siquiera en una situación de grave pandemia. Un gobierno que retrata a quienes lo forman y lo apoyan.

¿Alguien sensato puede dudar de la necesidad de un cambio de gobierno en la Comunidad de Madrid? Los madrileños deberíamos hacernos esa pregunta y dar una respuesta.

 

Carlos Barra Galán

Médico Especialista Jubilado. Licenciado en Derecho