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Cómo mantener las manos limpias

A lo largo del día, todos nosotros, sin saberlo, recogemos microbios -bacterias y gérmenes- que pueden enfermarnos. Luego, sin darnos cuenta, usamos esas mismas manos aparentemente inocentes (pero cargadas de gérmenes) para frotarnos los ojos o limpiarnos la boca, y luego, bingo… los microorganismos tienen su oportunidad para colarse y causar problemas.

Afortunadamente, puedes vencer al menos a algunos de esos gérmenes manteniendo tus manos lo más limpias posible. ¿Cómo? En este artículo vamos a darte algunos consejos y recomendaciones para que puedas mantener la pulcritud en la zona de tu cuerpo que más utilizas.

Lavarse las manos con agua y jabón

La higiene es una de las cosas más básicas e importantes que podemos hacer para mantener nuestras manos limpias y, de este modo, prevenir contagios.

Los expertos recomiendan lavarnos las manos con agua y jabón:

  • Antes, durante o después de cocinar y/o comer.
  • Después de usar el baño o de cambiar un pañal.
  • Después de tocar animales y juguetes de mascotas, y después de recoger sus heces.
  • Después de tocar la basura.
  • Antes y después de cuidar a alguien que está enfermo.
  • Antes y después de tratar un corte o una herida.
  • Después de sonarse la nariz, toser o estornudar.
  • Cuando las manos están visiblemente sucias o grasientas.

Dado que la mayoría de nosotros comemos y usamos el baño varias veces al día, podemos hacernos una idea de que necesitamos lavarnos las manos al menos seis o siete veces al día. Si tienes niños pequeños, esa cifra se puede duplicar. Y si trabajas o eres voluntario en servicios de comida, guardería, sanidad o industrias relacionadas, multiplica esa cifra por 10 o 20 veces.

“Frotar con jabón toda la superficie de la mano durante 20 segundos”

Así que ya que tenemos que lavarnos tantas veces, vamos a hacerlo bien. Cómo nos están recomendando las organizaciones competentes, hay que frotar con jabón toda la superficie de la mano durante 20 segundos -lo que se tarda en cantar el Cumpleaños feliz dos veces-, y luego aclaramos bien.

El jabón antibacteriano no es mejor que cualquier otro jabón. Y el jabón en barra es tan bueno como el líquido. Pero usar jabón sí importa. El agua por sí misma no es tan efectiva para la limpieza. El agua caliente que usamos para lavarnos no es lo suficientemente caliente para matar los gérmenes. Además, te seca la piel.

El agua jabonosa tibia es más eficaz que el agua jabonosa fría para eliminar los aceites naturales que mantienen las bacterias y la tierra en nuestras manos, pero la temperatura del agua no mata los gérmenes. Si te lavas con frecuencia, usa agua fría/caliente.

Si no tienes a mano agua y jabón, utiliza un gel hidroalcohólico con al menos un 60 por ciento de alcohol en su composición. Extiéndelo por toda la mano, frota igual que si fuera jabón, y deja que seque al aire libre sin retirarlo con una toalla.

Es una opción muy conveniente, sobre todo las de formato de bolsillo. Estas opciones puedes llevarlas fácilmente en el bolso y utilizarlas antes y después de usar el transporte público, ir al baño, etc.

Evitar tocar lo que todo el mundo toca

Sales de tu casa y tocas el botón del ascensor -o la barandilla de la escalera-, la manilla de la puerta del portal. Si vas al supermercado coger el carrito, los productos, y das y recibes dinero o tocas los botones del datáfono. Si te subes a un transporte público tocas las agarraderas, los botones, etc.

“Evita tocar barandillas, botones, manijas y cualquier otra cosa que esté en un espacio público”

Lo mismo ocurre con el centro de trabajo, los centros educativos, de recreo, o el médico. Estamos en constante movimiento, tocando todo lo que otra gente ha tocado ya, y que tocará a continuación.

Y no sabemos si esa gente se ha lavado las manos o mantiene una correcta higiene; o qué clase de gérmenes ha pasado de sus manos a un objeto público. Por eso, cuanto menos toques, mejor.

Evita tocar barandillas, botones, manijas y cualquier otra cosa que esté en un espacio público. Y si lo tienes que hacer por necesidad, utiliza guantes desechables o pañuelos de papel.

Mantén el hogar limpio

El hogar es uno de los espacios en el que pasamos más tiempo al día, y si está sucio, vamos a ensuciarnos fácilmente. Por eso, una de las mejores formas que hay de mantener nuestras manos limpias es limpiando a fondo donde estamos y lo que tocamos en casa.

Esto incluye los mandos a distancia, los aparatos electrónico, los teléfonos móviles, y todos los objetos que normalmente tocan varias personas en casa varias veces al día. Dicho esto, la correcta higiene de los espacios comunes como baños y cocinas, salones o dormitorios debe incrementarse.

Si estas superficies están correctamente aseadas e higienizadas, es difícil que nos ensuciemos las manos, y es más complicado que nos contagiemos con gérmenes y bacterias.

 

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