Publicaciones existe una ecuación del cambio para la reforma sanitaria

Comentario sobre “Qué está pasando con tu sanidad”, un libro independiente, riguroso y valiente

Con motivo de la presentación del libro “Qué está pasando con tu Sanidad“, nuestro colaborador ha realizado un análisis pormenorizado de una obra que considera independiente, rigurosa y valiente.

He terminado de leer este libro que han escrito dos personas buenas conocedoras, una de la sanidad y, la otra de la política. Por ello impregnan sus páginas de política sanitaria. Pero también hay que destacar una característica del libro poco frecuente, el prólogo. No porque no sea frecuente que los libros tengan un prólogo, sino por el contenido del mismo y por su autor. Se trata de Julián García Vargas, felizmente recuperado de su importante incidente de salud. En este caso estamos hablando de un político sanitario. Ni de un sanitario como Ignacio Riesgo, ni de un político de otras áreas económicas, de función pública y territoriales como Jordi Sevilla.

En términos generales y por delante, estamos ante un importante documento y sobre un asunto de una especial trascendencia económica, política, social y cultural, como es todo aquello que trata de la salud, de la sanidad, de los servicios sanitarios y de su importante presencia en nuestra peripecia personal y social.

Una obra singular

No pasa semana y, casi no pasa un día, sin que tengamos delante un documento relacionado con estos asuntos y desde perspectivas individualizadas, más o menos sectoriales, e incluso de carácter general. Son múltiples las organizaciones que se mueven alrededor del sector sanitario: profesionales, económicas, universitarias, científicas, colegiales, empresariales, de la sociedad civil organizada, con presencia creciente de los pacientes, políticas y gubernamentales en sus distintos ámbitos, locales, autonómicos, estatales y supranacionales. Seguramente es de los sectores de los que más se escribe respondiendo a su importancia intrínseca y a su clara incidencia económica. Las cifras de todo tipo alrededor del mismo son vertiginosas, en cantidad y en diversidad.

Seguramente es de los sectores de los que más se escribe respondiendo a su importancia intrínseca y a su clara incidencia económica

Pero esas publicaciones, al margen de su extensión y especificidad, en casi todos los casos son de parte, financiadas por alguno de los agentes. Eso no significa que no tengan calidad, rigor y aportaciones necesarias para el mejor entendimiento de este complejo universo. Generalmente, detrás de cada publicación hay un financiador, sea empresa farmacéutica o tecnológica, organización científica o colegial, agencias o gobiernos.

En esta ocasión estamos ante una publicación “independiente”. No se hace por “encargo”. No responde al interés de informar sobre un adelanto, una novedad, ni terapéutica, ni tecnológica, ni de gestión, ni de políticas instrumentales. Título, autores, editorial y nada más. Una rareza a destacar en este ámbito sanitario.

Esta singularidad no hace por adelantado a esta obra ni superior, ni mejor, ni más objetiva; simplemente la hace distinta y, a partir de ahí, el lector debe tenerlo presente y sacar sus conclusiones.

Independencia y profesionalidad

Pero a esa independencia se une mucha profesionalidad, mucho rigor, muchos datos, muchas revisiones, muchas comparaciones con otros sistemas, con otras culturas y con otras soluciones a los mismos retos a los que aquí nos enfrentamos en el ámbito de los países desarrollados, democráticos y con importantes estados de bienestar y de renta.

Ese conjunto de circunstancias hace de este libro un documento de interés y de mucha actualidad para todos aquellos, que también son muchos , que están directamente o indirectamente relacionados con este apasionante mundo de lo sanitario, a tiempo total o parcial, como experto, como observador o como simple ciudadano, que inevitable e inexorablemente va a ser paciente y va a pasar por sus circuitos, medios, recursos, aciertos desaciertos y esperando siempre ser prevenido, orientado, diagnosticad, curado y cuidado. Pasar, especialmente, por sus diversos y esforzados profesionales.

Empecemos por el principio

Me he referido a dos autores. Rectifico. Hay tres autores. Los dos responsables de su creación y un tercero, que lo prologa, al que he citado y que no se conforma con ser muy cualificado comentarista del contenido del documento. No solo cualificado, sino un minucioso lector. Y que tampoco se queda ahí. No puede resistirse a dar también su visión sobre el sector, por supuesto, más abreviada, pero muy lúcida, muy atinada, lo que afecta a todos los que han pasado muy de cerca y con mucho compromiso por lo sanitario y que no se resignan a no seguir viviéndolo y sintiéndolo como propio.

Y así, Julián G. Vargas, ministro en tiempos difíciles, con las transferencias a medias, con la financiación más que a medias y siempre insuficiente, cubre alguna parte del relato que el libro no acomete, con sus vivencias, recuerdos y propuestas que se quedaron por el camino. Y nos vuelve a recordar toda la peripecia del ‘Informe Abril’ y lo que quiso significar y en lo que quedó.

Análisis concienzudo

Se está ante una descripción muy necesaria, muy valiente, para acercarse a la realidad del conjunto sanitario español, en la que desde unas y otras posiciones hay demasiada ideología de casino, sin datos, o con demasiados, para justificarla

Leyendo con atención, y sin prisa, esas páginas iníciales, se entiende mucho mejor todo lo que viene después en esos interesantes seis capítulos, rematados por esas propuestas finales que son una de las síntesis más rigurosas de las que se puede disponer en estos momentos, toda ese detallado y priorizado catálogo de acciones bien fundamentadas que el libro recoge,

Se parte de un análisis de la realidad, y con un esfuerzo documental importante y actualizado de datos, para saber, con detalle, de lo que se habla en su vertiente de medios y recursos. Es ordenado y, sobre todo, claro y actual. Conseguir datos sanitarios coherentes, precisos y homogéneos no es, lamentablemente, tarea fácil. Se pasa a continuación a una de las partes que considero de mayor interés y a la que debe prestarse especial atención.

Sanidad privada

La sanidad privada. Se la analiza con un gran detalle, con una gran imparcialidad, con una enorme claridad en sus distintas variantes, en sus componentes y en sus definiciones, en sus conceptos, en sus puntos fuertes y en sus debilidades. Se manejan las cifras con rigor y se huye de lugares comunes y simplificaciones porcentuales y agregaciones, que poco ayudan, con frecuencia, a entender su auténtico significado y lugar en el entramado sanitario español y en su peso relativo propio y comparado con otros países de nuestro entorno económico y cultural.

Se está ante una descripción muy necesaria, muy valiente, para acercarse a la realidad del conjunto sanitario español, en la que desde unas y otras posiciones hay demasiada ideología de casino, sin datos, o con demasiados, para justificarla. Muchos aprioris y lugares comunes que pueden responder a intereses corporativos, económicos, de partido, territoriales, sindicales, pero escasamente sanitarios y, sobre todo, que vayan dirigidos al mejor funcionamiento de los servicios sanitarios prestados y pensados para los ciudadanos-pacientes.

Entramado público/privado

Se disecciona muy bien todo lo que está presente en el entramado público-privado, su complementariedad, su carácter sustitutorio, su doble cobertura o aseguramiento, sus diversidades contractuales, sus distintas formas de gestión, los conciertos, las concesiones, las formas singulares de conciertos capitativos, la gran singularidad del mutualismo administrativo y su verdadera dimensión y afectación al conjunto del sistema, en valor absoluto y relativo. Y no se deja de poner en evidencia esa paradoja para unos, incomprensión para otros y dogma para algunos terceros, de la bondad o perversión de la generación de excedentes económicos por la actividad sanitaria, que se consideran virtuosos en determinados supuestos e intolerables en otros.

Esto que además es tan privativo y singular de lo sanitario frente a otros servicios básicos del Estado de Bienestar, como la educación y la dependencia.  En este documento está la descripción hecha por parte de los autores desde un planteamiento previo nítido: su apuesta por los servicios sanitarios públicos, universales, equitativos y de calidad. Este capítulo es de obligada lectura y debe hacerse sin prejuicios. Después, ahí queda la liberad informada de cada uno para formarse criterio.

Crisis y recursos

Se aportan datos bien claros de que la crisis, que está presente en su debida medida y su influencia en la evolución del sector y sus subsectores, no ha significado una transferencia de recursos desde el sector público al privado, que ha crecido pero no lo ha hecho a costa del público y que cada uno se ha adaptado a esa tremenda realidad que nos ha tocado vivir en estos últimos diez años, de forma autónoma, manteniendo su entorno anterior y sus papeles. Otra cosa son las consecuencias para uno y otro y, sobre todo, para los ciudadanos.

El sector privado ciertamente ha crecido, pero menos de lo que lo venía haciendo, y el público, a pesar de los recortes, ha seguido ofreciendo sus servicios con la misma intensidad, pero lamentablemente con el incremento de las lista de espera, sumidero de todas las insuficiencias y carencias de un servicio universal y con la no renovación de infraestructuras y de tecnología necesaria, que ahí han quedado pendientes, lastre que no será de menor importancia para el futuro.

Importante es, como se destaca, la peculiar situación del sector privado, que parece ajeno al conjunto al no estar apenas regulado y vivir de espaldas, prácticamente, a la ordenación del Ministerio de Sanidad y de las consejerías sanitarias de las CCAA.

Nuestro entorno asistencial

Los autores se centran y describen con suficiente claridad siete problemas que consideran los más significativos y condicionantes de la calidad global del sistema y de su capacidad de reforma

Es también muy destacable el esfuerzo de revisión comparativa de los sistemas sanitarios de nuestro entono económico-político-social. Se describen con suficiencia las cifras, la historia y los servicios europeos más significativos y también su dificultad creciente de sostenimiento. Se describe, con detalle, lo que acontece en EEUU, con su reciente pasado de Obama y con el presente revisionista de Trump. Esa compleja realidad, con sus luces y sombras, pero que influye y seguirá influyendo, en mayor o menor medida, en el conjunto asistencial, industrial, tecnológico, de nuestro propios países.

Se concluye constatando que ningún sistema es perfecto o ideal, pero que eso no nos debe disculpar para no intentar mejorar lo que tenemos. No todo vale, afirman los autores. Apuestan, teniendo en cuenta lo global en que vivimos, en lo económico, en lo comercial, en lo comunicativo, en casi lo cultural. Por globalizar también las soluciones, en lo sanitario, en su gobernanza. Este análisis comparativo permite situar nuestra posición relativa con más fundamentos que a los que estamos acostumbrados de determinadas publicaciones y, sobre todo, de la utilización primaria e interesada de las mismas.

Condicionantes del sistema

Así llegamos, con mucha más información y reflexión, a podernos preguntar con realismo, sin triunfalismos y sin innecesarias flagelaciones, dónde estamos y cómo hemos llegado hasta aquí. Cuáles son nuestros problemas más importantes, nuestras rigideces y limitaciones. Los autores se centran y describen con suficiente claridad siete problemas que consideran los más significativos y condicionantes de la calidad global del sistema y de su capacidad de reforma.

Se destacan las rigideces de la política de personal, regidas por el Estatuto Marco de 2003, como uno de los elementos más significativos, necesarios y no fáciles de afrontar

El análisis sigue su lógico camino en busca de soluciones, lo que requiere volver a mirar y fijar la atención en las grandes tendencias presentes en el mundo sanitario global. Esos son, por tanto, los retos que se deben enfrentar y la primera conclusión, bien motivada, por el comportamiento que se ha tenido en estos últimos años, es que el sistema presenta importantes limitaciones e incapacidades para hacer frente a esos retos con garantías de éxito, si se sigue en la inercia y en confundir recortes con reformas, como ha sido una de las constantes, por supuesto condicionadas por la crisis, pero que no pueden justificarse solo por ella. Se destacan las rigideces de la política de personal, regidas por el Estatuto Marco de 2003, como uno de los elementos más significativos, necesarios y no fáciles de afrontar.

También se afirma, que la solución no está simplemente en más recursos, recuperando lo perdido, sino en reformas estructurales, que pueden requerir más recursos, pero con otras orientaciones, objetivos y fines.

Ecuación del cambio

Y así se llega al final. Un importante esfuerzo de síntesis y ordenación de todo lo anterior con un claro objetivo y compromiso de propuestas de cambio que se articula a través de la necesaria definición de una completa y panorámica Estrategia de Salud de ámbito estatal. Es en estas páginas finales en donde, de forma muy estructurada y ordenada, se plantea lo que definen como la ecuación del cambio, y así se describe. Una ecuación con sus funciones, sus variables, sus interrelaciones, sus procesos de cálculo y de estrategias de aproximación y que permiten aflorar unos determinados resultados.

Es así como se aíslan y ordenan los mismos, se priorizan, se agrupan y se ponen a disposición de todos los que quieran afrontar con voluntad y decisión la tarea, a corto, a medio y largo plazo, con un componente imprescindible, la participación y el diálogo de los distintos agentes que están bien identificados con sus respectivas responsabilidades y pesos relativos a la hora de la toma de decisiones. Ese diálogo que, como rúbrica final, se quiere concretar y personalizar e institucionalizar en el deseado, deseable y preciso pacto de Estado, que sería un muy buen colorín colorado.

Libro de buena fe

Este ha sido el esfuerzo de dos expertos muy cualificados y bien intencionados. Porque como se avisa al lector, se trata de un libro, de buena fe.

Una impresión personal final, con todo el riesgo de equivocación y, por supuesto, de no ser compartida por los autores, es que han intentado algo difícil y con un buen resultado, pero que seguramente no ha sido elaborado escribiendo una línea si, y otra no, cada uno de los autores.

La parte más descriptiva, más investigativa, más técnica, más sanitaria, tengo toda la impresión de que corresponde al esfuerzo y a la experiencia que tiene tan demostrada Ignacio Riesgo; y que la estructura, las preguntas, algunas de las respuesta y esa especie de burbuja argumental política que va ordenando cada uno de los capítulos y el conjunto, corresponde a la aportación de Jordi Sevilla, que la tiene bien aprendida desde la experiencia tan singular de un gabinete económico ministerial y de esa responsabilidad colectiva de sentarse en un Consejo de Ministros en aquellos días ya tan lejanos de vino y rosas.

Unas pocas palabras dedicadas a Julián G. Vargas, prologuista y parcial coautor. Los que de una u otra forma hemos pasado por la sanidad, sin ser sanitarios, no podemos olvidarla y dejarla en una parte anecdótica o curricular del quehacer profesional y así él lo demuestra con compromiso, lucidez, cierta ironía y una sana mezcla de escepticismo y esperanza de que mañana será siempre un mejor día para la salud pública, entendida en su concepción más solidaria y global.

Solo me queda darles las gracias por su esfuerzo, por su aportación y, sobre todo, por su pedagogía y claridad al relatar conceptos que a muchos responsables sanitarios les parecen sencillos, pero sobre cuya confusión se cimentan tantas inercias y lugares comunes que impiden avances necesarios y, de forma especial, por su tiempo, su valentía, su honradez, su experiencia y su independencia. Gracias amigos

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