Política y Sociedad lanza una campaña de detección en las farmacias de madrid

Cofares aborda los trastornos alimentarios, “la tercera causa de patología crónica en adolescentes”

El grupo de distribución farmacéutica Cofares ha presentado una campaña de prevención y detección precoz de los trastornos de la conducta alimentaria en las farmacias de Madrid, bajo el eslogan ‘Stop anorexia y stop bulimia‘ y promovida junto a la Fundación Fita y al Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM), ya que estas patologías “son la tercera causa de enfermedad crónica entre adolescentes, lo que significa que hablamos de 300.000 personas en España”, indicó el presidente del Grupo Cofares, Eduardo Pastor.

Esta iniciativa tiene como objetivo concienciar a la población general y a los profesionales de la Farmacia de la importancia de la detección precoz de los síntomas de este tipo de trastornos. El viceconsejero de Sanidad del Gobierno de la Comunidad de Madrid, Fernando Prados, apuntó, durante su intervención en la presentación de esta iniciativa, a la relevancia de estas patologías, “que afectan sobre todo a mujeres adolescentes” y cuyas alteraciones “van más allá de la salud”.

Asimismo, dado que se trata de trastornos que “ha creado el ser humano” por la constitución de “la sociedad del bienestar”, tal y como señala el representante gubernamental, “es nuestra obligación defender estos problemas”. Por su parte, el presidente del COFM, Luis González, señaló que “la Farmacia es el establecimiento más cercano a la población” y mostró su “satisfacción” por ver “cómo colaboran todas las farmacias” en este tipo de proyectos.

“Muchas veces se acusa a los farmacéuticos económicamente hablando”, declaró el máximo representante de esta organización colegial, “pero el farmacéutico no cobra por realizar estas campañas. La mayor satisfacción es trabajar en bien de la salud de los ciudadanos”. “En este caso, la anorexia y la bulimia nos preocupan mucho”, manifestó.

Colaboración con los farmacéuticos

Fernando Prados

“Desde Cofares, intentamos colaborar con las farmacias en la prevención de las enfermedades dando todo tipo de herramientas”, aclaró Eduardo Pastor, quien agregó que “la detección y prevención pueden ser claves para evitar el desarrollo de estas enfermedades”. Por otro lado, la responsable de promoción de la salud de la Fundación Fita, Raquel Linares, destacó que “el viceconsejero está muy sensibilizado con este tema” y se refirió a las oficinas de Farmacia como “el primer eslabón” con respecto a la frecuencia con la que la población acude a estos establecimientos por cuestiones de salud.

“Estos trastornos siguen creciendo”, argumentó Raquel Linares, quien afirmó que entre los objetivos de la campaña se encuentran el “tener una información más clara de qué son estos trastornos, a quiénes afectan, de cuáles son las primeras señales de humo que se pueden ver”. Según su representante en la presentación, la Fundación Fita, como entidad destinada al bienestar de las personas con problemáticas asociadas a la Salud Mental, tiene una amplia experiencia en los trastornos alimenticios.

Así, Linares señaló que estas patologías “no tienen tanto que ver con estar gordo o delgado”, sino con “expectativas demasiado altas” y “situaciones determinadas” que viven las personas que las padecen. “El cambio externo no produce un beneficio interno”, recordó. De igual manera, resaltó que “uno de los objetivos de esta campaña es que se pudiera comprender lo que hay detrás del trastorno alimentario” y destacó que esta iniciativa se lanzará “a finales de este mes o principios de febrero”.

Alto nivel de complejidad

Luis González

La jefa del Servicio de Psiquiatría y Psicología del Niño y el Adolescente del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid, la doctora Montserrat Graell, confirmó que las patologías en cuestión “ya no se llaman trastornos de la conducta alimentaria. Pasan a llamarse trastornos alimentarios y de evitación y restricción de la ingesta de alimentos, para incluir trastornos como la anorexia y la bulimia y dar cabida a otros trastornos de la ingesta que aparecen en niños más pequeños y que no tienen esa base psicopatológica asociada a la imagen”, como podrían ser “los comedores selectivos”, los cuales “no tienen características psicopatológicas como la anorexia y bulimia”.

Lo que sí que está claro, tal y como explicó Montserrat Graell, es que la anorexia y la bulimia “son enfermedades mentales con alto nivel de complejidad”. Los tres principales trastornos alimentarios son “la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón”, razonó, además de que, este último, puede ir acompañado de “conductas compensatorias: vómitos, laxantes, diuréticos o ejercicio compulsivo”.

El proceso de las enfermedades en cuestión “siempre va acompañado de síntomas emocionales. Hay una sintomatología depresiva bastante grave”, alegó Graell. “La mayoría de las veces existen episodios en la adolescencia” y la causa se encuentra en “una combinación de factores biológicos y ambientales. Es claramente multifactorial. Uno de los factores de riesgo es la vulnerabilidad genética. La herencia puede explicar hasta un 50 por ciento de la causa global del trastorno, que solo se va a expresar en combinación con factores ambientales”, describió.

Factores predisponentes

“Otros factores predisponentes son antecedentes de sobrepeso en la infancia. Y, luego, por supuesto, están los factores culturales”, señaló la representante del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, quien añadió que “el trastorno, la mayoría de las veces, no se cura solo. Se mantiene en el tiempo”. Un dato preocupante que aportó es que la anorexia es “la enfermedad con más mortalidad de todas las enfermedades mentales”, por las secuelas físicas, por un lado, y por el suicidio, por otro.

En la población adolescente existe una “prevalencia entre el 1 y el 4 por ciento” de estos trastornos, continuó Graell. Además, “hay nueve mujeres por cada varón”, por lo que “hay diferencias de género”, confirmó, además de señalar que ella hablaría, más bien, de “400.000 afectados en España”, dado que hay personas sin diagnosticar. Un factor que preocupa es que “ha disminuido en dos años la edad de inicio. Antes, la edad de inicio estaba en 15 años, ahora está en 13”. De igual manera, destacó que “hay tendencia a la cronicidad”, ya que “hay un 20 por ciento de probabilidades de cronicidad”.

“La prevención primaria en etapas tempranas puede cambiar el curso clínico y el pronóstico, es nuestra hipótesis”, defendió Graell, quien, además, recalcó que de los trastornos en cuestión se derivan “muchos costes directos e indirectos, por lo que prevenirlo podría ser muy rentable, tanto desde el punto de vista humano como económico”, aunque se trataría de un ahorro “a largo plazo”.

Signos de alerta

Entre los signos de alerta de los trastornos alimenticios, muchos de ellos especificados en la campaña de Cofares, se encuentran, entre los adolescentes el “interés nuevo en la composición calórica de los alimentos, en la cantidad a comer, en el peso (interés por monitorizar su peso frecuentemente), intentando disminuir la ingesta, saltándose comidas. Todo esto puede ir acompañado por un cambio de estado de ánimo, como mayor irritabilidad, con incontinencia emocional”, desarrolló Graell.

“Otro signo es el interés por el ejercicio físico que antes no se había tenido o que se aumenta”, concretó la especialista del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS). Esta campaña, a cuya presentación también acudió el director corporativo de Salud, Internacional e Innovación del Grupo Cofares, Manuel Vilches, tiene su “pistoletazo de salida” en Madrid, “pero la idea es que se pase por todas las comunidades. La siguiente será Andalucía, para marzo”, señaló Linares.

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