Tecnología e Investigación logra un mayor entendimiento de la muerte celular

El Centro de Investigación Príncipe Felipe avanza en la mejora del tratamiento antitumoral

— Valencia 27 Oct, 2020 - 2:15 pm

Un trabajo liderado por el laboratorio de la investigadora Mar Orzáez, que es miembro del Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF) de Valencia, ha identificado una nueva región de interacción entre las proteínas Mcl-1 y Bok, pertenecientes a una familia de las mismas que afectan a la muerte celular, un hallazgo que supone “un mayor entendimiento de la muerte celular programada”, que “podría mejorar la terapia destinada a tratar el cáncer”.

La proteína con la que se trabajó es este estudio, Mcl-1, “se sobreexpresa en numerosos tipos de tumores, desde neoplasias hematológicas malignas a tumores sólidos, como, por ejemplo, el cáncer de pulmón, cáncer de mama, cáncer de ovario, cáncer de próstata y cáncer de páncreas. Su elevada presencia se correlaciona con un mal pronóstico y con la resistencia del paciente a las terapias actuales”, apunta este Centro.

“Mcl-1 es una proteína que evita la muerte de las células tumorales secuestrando al ejecutor de muerte Bok. La excesiva abundancia de Mcl-1 en tumores provoca que las células tumorales sean ‘resistentes a la muerte’. La interacción entre las regiones que atraviesan la membrana de estas dos proteínas no se había demostrado hasta el momento, y tampoco su importancia en el control de la supervivencia de la célula. Modular esta interacción ofrece nuevas alternativas para inducir muerte en células tumorales”, agregan desde este organismo.

“La nueva interacción que describimos entre estas dos proteínas, Mcl-1 y Bok, a través de su región transmembrana, se convierte en un nuevo punto de intervención para la generación de terapias antitumorales. Nuestro grupo está trabajando ya en la búsqueda de nuevos fármacos, que rompan esta interacción y produzcan así la muerte de la célula tumoral”, señala Mar Orzáez.

Nuevas terapias

“Continuamos investigando en la búsqueda de nuevas terapias antitumorales. No debemos olvidar la incidencia y mortalidad de estas enfermedades que han quedado postergadas ante el tsunami de la Covid-19, pero que siguen causando miles de muertes día a día”, añade esta investigadora.