El mirador

Cinco TAC (‘scanner’) equivalen a la bomba atómica de Hirosima

A juicio del comentarista existe un abuso de los TAC sin que, con la frecuencia e intensidad convenientes, se haga referencia a sus efectos negativos. Y las consecuencias son manifiestas.

Los titulares determinan la lectura de una noticia. El título de un artículo científico es clave para motivar al posible lector. El título de un libro puede determinar la compra de un libro. Por todo ello «titular» es un arte. Como tal, en muchos casos se emplea mal. Hay titulares que incluso contradicen el contenido de la noticia, artículo o libro. Es frecuente el uso de titulares de forma interrogativa, que habitualmente provocan rechazo en el posible lector.

Lo mismo consiguen los titulares farragosos.

 

El titular suele realzarse con un tamaño de letra mayor y con un lugar destacado. Por ello no se debe perder la oportunidad de utilizar el titular como «gancho y cebo». El titular tiene que ser breve, concreto y cierto, que intrigue un tanto y que resuma lo sustancial del texto. Vale la pena ensayar con varios títulos y considerar cuidadosamente la comprensión y validez de su contenido. Hay que ayudar a los posibles lectores para que leyendo sólo el titular ya adquieran información nueva y útil.

 

Naturalmente, no hay un titular «ideal» pues intervienen múltiples variables. Por ejemplo, la formación académica de los posibles lectores, el objetivo de quien escribe el texto, lo «conocido» que sea el contenido y muchas otras características. Por eso titular es un arte.

 

Las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki

 

Hay muchas formas de matar. Se puede matar lentamente a miles de personas en una población entera, diseminada en la geografía de una nación, como se está haciendo con la gestión de la crisis financiera, económica y social en Europa. Por ejemplo, en España y en Grecia

http://rebelion.org/noticia.php?id=155432

 

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/06/13/actualidad/1371120738219035.html

 

https://www.actasanitaria.com/opinion/el-mirador/articulo-dolor-sufrimiento-enfermedades-y-muertes-evitables-no-por-errores-sino-por-la-aplicacion-del-decreto-162012-contra-los-inmigrantes-y-otros.html

 

Se puede matar también a una población entera, a miles y en un instante, con la bomba atómica. Se ha hecho sólo dos veces. El presidente de Estados Unidos ordenó el bombardeo de dos ciudades japonesas: Hiroshima, el 6 de agosto de 1945, y tres días después Nagasaki. A los pocos días se rindió Japón. La destrucción superó lo humanamente imaginable. En el centro de la explosión la temperatura llegó al millón de grados y la radiación sobre los humanos fue de 50.000 mSv (una radiografía de tórax equivale a 0,2 mSv). Todo quedó destruido por completo en un radio de casi dos kilómetros. Los muertos en el momento se contaron por miles (en torno a los 100.000).

 

El bombardeo se presentó a los ciudadanos estadounidenses como una venganza, literalmente: «Los japoneses comenzaron la guerra desde el aire en Pearl Harbor. Ahora les hemos devuelto el golpe multiplicado»

http://es.wikipedia.org/wiki/Bombardeosat%C3%B3micossobreHiroshimayNagasaki

 

Es el mismo estilo del asesinato de Osama Ben Laden, con el presidente de Estados Unidos dando la orden de disparar a matar, sin juicio previo.

 

Hubo sobrevivientes, los llamados hibakusha, palabra que en japonés significa «persona bombardeada». Hubo incluso algún doble hibakusha, pues sobrevivió la bomba en Hiroshima y fue a Nagasaki, a tiempo para sobrevivir allí a la segunda bomba.

 

Estos sobrevivientes se supone que recibieron unos 200-300 mSv lo que aumentó su riesgo relativo para el desarrollo de tumores (1,1-1,2 para tumores sólidos).

 

El daño del diagnóstico por imagen radiológica

 

Dicen los chinos aquello de que una imagen vale por mil palabras. En medicina es cierto muchas veces. Por ejemplo, no hay como ver las típicas placas de psoriasis para identificarlas posteriormente casi sin error. Lo mismo sucede con los «clavos sifilíticos» en las palmas de la mano. Idem un melanoma «típico», con su negro rabioso y sus bordes informes.

 

Es lógico el interés de los médicos por ver el interior del cuerpo vivo, del enfermo. Primero se logró con los avances de la cirugía, tras el conocimiento aportado por la anatomía. El descubrimiento de los rayos X significó un cambio sustancial, que asombró a la sociedad. Bien se refleja en los «rayos» de los cuadros de muchos artistas del momento. Fue casi mágico el poder ver el interior del cuerpo humano sin «abrirlo». El atractivo mágico no ha desaparecido sino que se ha incrementado (en parte por su uso racional, pero en gran parte por el puro negocio). Pero la radiología conlleva un daño que se acumula a lo largo de los años. Como todas las actividades médicas, el diagnóstico radiológico tiene grandes beneficios, y al tiempo, si se emplea innecesariamente, causa enormes daños sin beneficio alguno.

 

El desarrollo de la TAC (tomografía axial computarizada, «scanner») de 64 cortes ha llevado a su límite el diagnóstico por imagen. Así, por ejemplo, es posible «ver» pequeños trombos pulmonares que quizá sean fisiológicos, normales. Es decir, se pueden identificar en sangre pulmonar pequeñísimos émbolos cuya existencia es habitual y no conlleva daño alguno. Es necesario, pues, redefinir «embolismo pulmonar» para distinguir el fisiológico del patológico. Es preciso reservar la TAC espiral para cuando haya una alta probabilidad pre-test de embolismo pulmonar patológico, tras determinar el dímero D, por ejemplo.

 

Con la TAC helicoidal es posible realizar colonoscopias virtuales y coronariografías también virtuales. En ambos casos sin tener que manipular «el interior» del paciente. En ambos casos con una fuerte irradiación del paciente (hasta 20 mSv sobre tejido glandular mamario en la TAC torácica). En todo caso, las TAC irradian fuertemente, y más si se aplican en varias fases, pudiendo sumar en el caso abdominal hasta 60 mSv

http://www.rbmfc.org.br/index.php/rbmfc/article/view/224/312

 

Gran «descuido» es emplear la TAC como método diagnóstico en la apendicitis infanto-juvenil. Lo preferible es la ecografía, pero a veces distintas cuestiones organizativas y económicas imponen el uso de la TAC, con sus consecuencias. Es un procedimiento a evitar; uno de las muchas intervenciones diagnósticas radiológicas a evitar, como la típica radiografía torácica «pre-operatoria»

http://www.acr.org/Quality-Safety/Resources/Choosing-Wisely-Resources

 

Se puede estudiar la función coronaria con técnicas que también implican radiación sin ser TAC, como la gammagrafía coronaria dinámica, con la que recibe el paciente unos 6 mSv. Otras técnicas de este estilo llevan los 15 mSv. No es raro, pues, que haya más cánceres por consecuencia de la aplicación de estas pruebas diagnósticas en los pacientes con infarto de miocardio. Se ha calculado que por cada 10 mSv aumenta un 3% el riesgo de cáncer en los cinco siguientes años, como se demostró, por ejemplo, en un estudio en Canadá

http://www.cmaj.ca/content/183/4/430.full.pdf+html?sid=7a31645c-d681-476c-9038-53696bc2dde5

 

En este trabajo se compararon los resultados de la irradiación diagnóstica con los efectos de la bomba atómica sobre los sobrevivientes japoneses (los hibakusha). El daño es mayor cuando se irradia a niños y se ha calculado que en ellos 50 mSv elevan a 2,5 el riesgo relativo de cáncer (el doble que la bomba atómica sobre los sobrevivientes). En las niñas con escoliosis, sometidas a múltiples estudios diagnósticos radiológicos, se produjeron el doble de cánceres de mama al cabo de los años

http://journals.lww.com/spinejournal/Abstract/2000/08150/BreastCancerMortalityAfterDiagnostic.9.aspx

 

Cinco TAC torácicas equivalen 2.000 radiografías de tórax. Cinco TAC abdominales equivalen a 2.500 radiografías de tórax

http://www.madrid.org/cs/Satellite?blobcol=urldata&blobheader=application%2Fpdf&blobheadername1=Content-disposition&blobheadername2=cadena&blobheadervalue1=filename%3DGuia+Protecci%25F3n+Radiol%25F3gica+118.pdf&blobheadervalue2=language%3Des%26site%3DHospital12Octubre&blobkey=id&blobtable=MungoBlobs&blobwhere=1271921403946&ssbinary=true

 

Cinco TAC («scanner») equivalen en pacientes jóvenes a la radiación recibida por los supervivientes a la bomba atómica en Hiroshima

 

Juan GérvasPara ser precisos, lo cierto es que cinco TAC equivalen en pacientes jóvenes a la radiación recibida por los supervivientes a la bomba atómica en Hiroshima

http://www.bmj.com/content/334/7601/1006

 

Pero es cierto el titular de este texto «Cinco TAC («scanner») equivalen a la bomba atómica en Hiroshima». Es bien cierto que tal frase puede sonar alarmante, pero lo verdaderamente alarmante es la «ignorancia alegre» con la que se utiliza la TAC, cuyo resultado final es doblar la incidencia de tumores como leucemia, cánceres de cerebro y otros

http://archpedi.jamanetwork.com/article.aspx?articleid=1696279

 

http://www.bmj.com/content/346/bmj.f2360

 

Como se titulaba el editorial de «The Lancet»: «Beyond the bombs: cancer risks of low-dose medical radiation», por el mismo daño de tales radiaciones y por el abuso en su utilización (entre el 20 y el 50% sin justificación).

 

Vale la pena «agitar» la acertada comparación con las bombas atómicas de Hisoshima y Nagasaki para frenar el bombardeo ionizante del uso innecesario de la radiología diagnóstica.

 

Juan Gérvas (jgervasc@meditex.es) es médico general y promotor del Equipo CESCA (www.equipocesca.org) mpf1945@gmail.com @JuanGrvas

Acta Sanitaria