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Ciencia en pequeñas dosis. Reflexiones sobre ciencia y evolución

— Madrid 4 Feb, 2021 - 4:25 pm

La Fundación Lilly ha presentado el libro ‘Ciencia en pequeñas dosis. Reflexiones sobre ciencia y evolución’, en el que su autor, Andrés Moya, que es Doctor en Biología y en Filosofía y catedrático de Genética, trata de dar respuesta a las grandes preguntas sobre el conocimiento, la ciencia y la evolución.

La educación, la divulgación y el pensamiento desde la ciencia son palancas imprescindibles para mejorar la cultura científica de la ciudadanía. Para ello, es necesario que, desde las etapas educativas iniciales, la ciencia ocupe el puesto que se merece. También es importante que se apoye en otras disciplinas necesarias, como la filosofía y la literatura. Educar en ciencia permite, además, hacer frente a la demagogia creciente, y hacer ciudadanos libres, implicados en la toma de decisiones, con sentido crítico en una Democracia.

El director de la Fundación Lilly, el doctor José Antonio Sacristán, afirmó que este es un momento clave para impulsar la ciencia en nuestro país, y explicó que la “ciencia, Medicina y humanismo son los tres pilares de nuestra institución. La presentación de este libro se enmarca en nuestro compromiso con la ciencia, desde la convicción de que todas las acciones de divulgación tienen impacto para lograr una sociedad con mayor criterio y cultura científica. De hecho, en línea con ese compromiso, actualmente, tenemos en marcha la campaña ‘2020: Una oportunidad para la ciencia‘ y nos hemos unido al Pacto por la Ciencia y la Innovación”.

Reto

Esta obra está a medio camino entre la divulgación y el ensayo, compuesta por 112 artículos que recogen, con un lenguaje sencillo y accesible, temas diversos sobre la ciencia y revisados desde la ciencia. Según Andrés Moya, la ciencia es necesaria para “enfrentarnos al reto que supone seguir existiendo”. A diferencia de otros saberes y creencias, también necesarios e importantes, “la ciencia es un instrumento genuinamente relevante para garantizar nuestra pervivencia y la del mundo que habitamos en toda su dimensión”. Además, tiene una particularidad: es inconclusa, infinita, porque está siempre en continuo progreso y desarrollo, pero también es limitada, porque “siempre vamos procediendo por aproximaciones, el conocimiento es acumulativo”, expuso.

El camino recorrido por la ciencia recuerda a un gran mapa de carreteras, en el que los saberes y teorías más afincadas son las autopistas y carreteras principales y los nuevos caminos de la ciencia se abren en las carreteras menos transitadas. “La grandeza de la ciencia es que los senderos de hoy serán las grandes vías del mañana”, aseguró José Antonio Sacristán. En este sentido, Moya puso de ejemplo las vacunas contra la Covid-19, para las que la investigación previa ha sido imprescindible. “Ese pequeñito sendero, que no parecía que fuera a tener éxito, ahora se ha convertido en un revulsivo” aseguró.

Por esas respuestas que proporciona la ciencia, la curiosidad es una de las principales motivaciones para acercarse a ella. “La ciencia nos abre puertas que ni siquiera sabíamos que estaban ahí”, aseguró José Ramón Alonso, que es catedrático de la Universidad de Salamanca. Pero, además, esta forma de conocimiento también tiene una gran capacidad de transformación, porque, como sostuvo la directora del Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz de Madrid y jefa del departamento de Genética de este hospital y del grupo sanitario Quironsalud, la doctora Carmen Ayuso, “el conocimiento da la capacidad para cambiar el mundo”.

Título: Ciencia en pequeñas dosis. Reflexiones sobre ciencia y evolución.

Autor: Andrés Moya.

Editorial: Cálamo.