Política y Sociedad Entrevista al jefe de la Unidad del Dolor del H. de Alicante y miembro de la SED

César Margarit (SED): El 17% de la población española sufre dolor crónico

El jefe de la Unidad del Dolor del Hospital General de Alicante, el doctor César Margarit, que, además, es miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española del Dolor (SED), ha analizado, en esta entrevista con Acta Sanitaria, el impacto del dolor crónico a nivel nacional y europeo, el cual afecta a un «17 por ciento de la población española», según él, y que conllevó la creación de la Societal Impact of Pain (SIP) para abordar esta problemática.

César Margarit

Acta Sanitaria (AS).- ¿Cómo se define exactamente la SIP?

César Margarit (CM).- Es una plataforma europea formada por pacientes, profesionales de la salud relacionados con el tratamiento del dolor que, conscientes del impacto social, económico y laboral que tiene el dolor (tanto el no tratamiento como su tratamiento), buscan concienciar de la importancia de afrontar el dolor crónico desde un prisma más amplio en el que se incluya la perspectiva socio-económica a la sociedad, a los gestores sanitarios en las distintas Administraciones (europeas, nacionales y autonómicas), a los pacientes y a los profesionales sanitarios.

AS.- ¿De qué manera su labor repercute en España?

CM.- SIP Europa es, además, un lugar de intercambio de experiencias entre los distintos países de la Unión Europea (UE), donde poder compartir acciones, planificaciones e iniciativas que sean exitosas. A nivel España, SIP realiza una tarea de concienciación de las instituciones sanitarias, ya sean nacionales o autonómicas, para que el problema de salud de dolor crónico esté en las agendas políticas y en las planificaciones estratégicas de los sistemas de salud. Además, fomenta la participación de los pacientes en dos líneas: la formación de los pacientes y en el empoderamiento terapéutico para que formen parte de la toma de decisiones en la asistencia sanitaria. También, ha impulsado la visibilidad entre los profesionales sanitarios del impacto socio-económico laboral que el dolor crónico tiene, y generando debate constructivo para buscar, mediante indicadores de salud, la forma de monitorizar este impacto.

«SIP Europa es, además, un lugar de intercambio de experiencias»

AS.- ¿Qué datos existen, a nivel nacional, del impacto del dolor en las personas?

CM.- El 17 por ciento de la población española sufre dolor crónico (datos del National Health Wellnes Survey ‘Langley 2009′). Sabemos que, además, la mayoría lo sufren diariamente. Este hecho impacta en la calidad de vida de los pacientes a nivel físico y psíquico (en dolor moderado severo incluso más que algunos tipos de cáncer). Los pacientes con dolor crónico tienen menos probabilidad de ser empleados, y aquellos que tienen empleo más posibilidades de perderlo. Pero no solo es tener o no tener un puesto de trabajo, sino que las personas con dolor crónico tienen más preabsentismo laboral (menor rendimiento en su puesto de trabajo), todo ello impacta en el rendimiento global laboral. Los pacientes con dolor crónico utilizan el sistema sanitario a todos los niveles: visitación de los servicios de Atención Primaria, especializada y Urgencias. El impacto sobre el Producto Interior Bruto (PIB) del tratamiento del dolor crónico es de alrededor del 3 por ciento.

AS.- ¿Qué consecuencias tienen estas cifras en el Sistema Nacional de Salud (SNS)? 

CM.- Suponen un problema de salud muy prevalente, casi uno de cada cinco españoles lo sufre, por lo cual la carga económica es manifiesta. No es un problema específico de una especialidad, sino que, además, es transversal a todas las especialidades tanto a nivel de Atención Primaria como hospitalaria. Genera merma de la calidad de vida e insatisfacción para los pacientes, además de las consecuencias económicas y laborales que implica el no abordar el problema de salud de forma eficiente.

«Se han destinado fondos para investigación en dolor dentro del programa Horizon 2020»

AS.- En este sentido, ¿qué objetivos persigue la SIP?

CM.- Busca cuatro objetivos: que el abordaje del dolor crónico constituya una prioridad en las políticas institucionales socio-sanitarias, que se establezcan indicadores para medir el valor de las acciones terapéuticas y sirvan para planificar las estrategias, que se incentive la docencia en las universidades y a nivel postgrado, y que se invierta en una investigación de calidad que permita mejorar el tratamiento de las personas con dolor crónico.

AS.- ¿Qué éxitos ha obtenido esta plataforma en la UE? ¿Y en España? 

CM.- A nivel europeo, SIP ha sido incluida en la agenda de la Comisión Europea (CE) como un tema con valor institucional para ser abordado. Además, es una de las tres Thematic Network de la UE. A nivel de investigación, se han destinado fondos para investigación en dolor dentro del programa Horizon 2020. Se han realizado reuniones multidisciplinares en el Parlamento Europeo (PE) con el fin de concienciar a los políticos de la necesidad de abordar el problema de salud de dolor crónico desde una perspectiva global comunitaria.

En España, se ha realizado la primera reunión nacional de la Plataforma SIP España en el Ministerio de Sanidad, donde se han debatido estos temas contextualizados a nuestra realidad nacional (sistemas de salud autonómicos). Los pacientes han sido pieza clave a través de las asociaciones de pacientes que forman parte de la plataforma (Pain Alliance Europe y Citizenship Network) en la implicación de la difusión de las conclusiones de la reunión.

AS.- ¿Cuáles son los retos en la atención al dolor?

CM.- Los retos actuales son garantizar un acceso a una evaluación y tratamiento del dolor basada en la eficiencia, equidad y sostenibilidad. Que las personas que sufran dolor puedan recibir un tratamiento que mejore su calidad de vida, que les impacte menos a nivel personal, psicológico y socio-laboral. Que exista una continuidad asistencial entre Atención Primaria y especializada y que se puedan ofrecer a los pacientes con dolor todas las opciones terapéuticas posibles en el momento que las necesiten.

«Se necesita un debate para evaluar los planes de estudios pregrado»

AS.- ¿Están suficientemente formados los profesionales sanitarios en este ámbito?

CM.- La formación pregrado es mínima en las universidades en cualquiera de las carreras relacionadas con las Ciencias de la Salud (en Medicina, menos del 0,5% de carga lectiva) a pesar de ser una de las enfermedades más prevalentes (17% de los españoles) y ser transversal a todas las especialidades. Se necesita un debate para evaluar los planes de estudios pregrado donde se incluya el dolor como materia a desarrollar, así como realizar una formación postgrado continuada.

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