Política y Sociedad Jornada FACME sobre “Los médicos y la Gestión Clínica"

Carlos Macaya (FACME) desliga la gestión clínica de la privatización

Una de las primeras  cuestiones que reconoció el presidente de la Federación de Asociaciones Científicas y Médicas (FACME), Carlos Macaya, es que el concepto de gestión clínica no está claro y que existe “ruido” en el término. Aseguró que nada tiene que ver la gestión clínica con la externalización o privatización y que si los profesionales no se ponen ya a ello la llevarán  a cabo desde fuera con distintos criterios.

Lo dijo en una rueda de prensa celebrada durante la jornada “Los médicos y la Gestión Clínica”, organizada por el organismo que preside y celebrada este martes en el Colegio Oficial de Médicos de Madrid. Logrado el objetivo de que el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad asumiera el modelo de gestión clínica, realizado en su mayor parte por FACME y anteriormente asumido por el conjunto del Foro de la Profesión Médica, ahora falta saber cuándo será tratado en el Consejo Interterritorial e integrado por las comunidades autónomas. Macaya soltó un “cuanto antes” ante la cuestión, esgrimiendo la cercanía de las elecciones autonómicas y municipales.

El término más utilizado

Convino el presidente de FACME en que gestión clínica es el término quizás más utilizado en los últimos años, olvidado en las épocas de bonanza y rescatado en los tiempos que corren. Como definición, según FACME, gestión clínica “es transferir capacidad de decisión a los profesionales sanitarios”. Y matizó que, principalmente, a los médicos y a la enfermería “en áreas específicas”. Por si hubiera dudas, mantuvo que el modelo estaría dirigido por los médicos, posicionándose al lado del sindicato médico CESM, cuyo secretario general, Francisco Miralles, ha creado controversia al atribuir a los médicos el liderazgo del modelo; postura que la enfermería, que aspira a dirigir algún proyecto, tilda de “retrógrada” y “trasnochada”. Macaya, siguiendo con la definición de qué es gestión clínica, observó que las decisiones conllevan responsabilidades y que el principal objetivo del modelo es “buscar la asistencia en la excelencia a un coste razonable”.

Tras insistir en lo mucho que tienen que decir las sociedades científicas -como poseedoras del conocimiento y de la práctica clínica-, el presidente de FACME admitió que en su implantación interviene la Administración central y las comunidades autónomas, así como profesionales intermedios. como son los directivos y gerentes de los hospitales y que según el área de actuación se elaborarían distintos modelos.

Fernando Carballo, vicepresidente de FACME, situó la novedad en la introducción de coste efectividad del modelo y tener la capacidad para medirlo, ya que la la toma de decisiones en el aspecto clínico ya estaba ahí. El término eficiencia lo explicó desde la posibilidad de redirigir los recursos no consumidos allí donde se necesiten y sean más efectivos. Naturalmente dentro del SNS. El paciente como centro del sistema, tan reclamado en todos los foros que se precien, está tanto en el centro de la gestión clínica como en el de las unidades de gestión clínica.

Como herramienta de éxito expusieron el máster en gestión clínica que, apoyado por FACME, ha contado con 300 profesionales (en preparación la segunda edición) y que pone el foco en la “aplicación” del modelo, ya que razonaba que la teoría la pueden obtener de cualquier curso de los que proliferan por ahí. Otra virtud añadida, la de estar impartido por clínicos.

El valor de la medición

Un dato de interés, el abordaje del modelo con los contratos programas con fijación de objetivos en salud “medibles”. El tesorero de la Federación, Antonio Zapatero, abordó desde el punto de vista de internista el problema de un paciente crónico que consume el 75 ó el 80 por ciento de los recursos y que por propia experiencia se ha comprobado que poniéndose de acuerdo con otros profesionales consiguieran que los pacientes dejaran de asistir a consultas innecesarias, así como frecuentar las urgencias.

Y también animó a los colegas a apoyar las nuevas fórmulas porque, de no ser así, avisó, puede triunfar un modelo más economicista en el caso de que no lo aborden los propios profesionales; reticentes en algunos casos, “acomodados en el día a día”. La resistencia al cambio por parte de algunos colegas fue abordada por cada uno de los ponentes

En su calidad de director del Instituto Cardiovascular del Hospital Clínico San Carlos, Carlos Macaya aseguró que tras 15 años de integrar varios servicios en el mismo habían comprobado que las cosas funcionan. Aventuró que cree que los profesionales no van a poner obstáculos al desarrollo de la gestión clínica y apuntó a que algunas organizaciones como los sindicatos tergiversan el significado de la gestión tal como está planteada. Fue el momento en que enfatizó que no se debe identificar externalización/privatización con gestión clínica “ya que está planteada desde dentro del SNS”.

Antonio Zapatero se refería a encuestas presentadas en el reciente Congreso de Medicina General y de Familia, celebrado en Sevilla, que mostraban una gran satisfacción tanto de ciudadanos como de los profesionales en las experiencias llevadas a cabo en este sentido.

Los que lo conocen lo quieren

Carballo aseguró que los que conocen el sistema no albergan dudas; situación que contrapuso a la “ceremonia de la confusión” creada por algunos. Así que  pidieron una oportunidad para que el modelo pueda ser desarrollado. Contestando a la cuestión si debieran ser los jefes de servicio quienes lideraran el proyecto, Macaya afirmó que no tenía por qué y optó por un líder o coordinador responsable nombrado en función de méritos objetivos y de capacidad, añadía Fernando Carballo.

En cuanto al desarrollo experimentado por los procesos de gestión clínica que ya funcionan, Zapatero reconoció que no tenían un mismo desarrollo según la comunidad autónoma en que funciona y Macaya dudó si se está manejando el mismo lenguaje. Aportó el dato de que las autonomías que más apostaron por el nuevo sistema son Galicia, Asturias, Castilla León y Andalucía. También destacó que en Madrid se habla poco de gestión clínica. En Cataluña, Valencia (se ha llevado a cabo una experiencia piloto) y en el caso de Murcia parece que tienen interés.

En cuanto al ahorro, siempre aparece una cierta timidez ante la pronunciación del término. Dieron por seguro que allí donde se han ensayado hay una mayor eficiencia; “que no se debe confundir con ahorro porque “eficiencia es hacer más y mejor con los mismos recursos”. E interpretaron que cuando se habla de ahorro en el sector salud se “preocupa a la ciudanía”.

Por último Antonio Zapatero aseveró que “los médicos no tenemos miedo a medirnos y a asumir la responsabilidad de los resultados”. Y Fernando Carballo añadió: “llegado un momento no aceptaremos lo que no esté medido”.