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Calcifediol muestra una eficacia superior ante colecalciferol en síndrome de malabsorción

— Madrid 19 Nov, 2020 - 5:37 pm

El síndrome de malabsorción se define como la dificultad para absorber los nutrientes. Habitualmente, se deriva de enfermedades de alta prevalencia entre la población general, como el síndrome de intestino corto (resultado de patologías o cirugías restrictivas del intestino), las distintas manifestaciones de la enfermedad inflamatoria intestinal, la celiaquía o la intolerancia a la lactosa, entre otras, además de algunas patologías genéticas y el uso de ciertos medicamentos.

Entre las principales consecuencias del síndrome de malabsorción destaca la pérdida de peso y la dificultad para mantener un normopeso a pesar de llevar una alimentación adecuada. Pero además, de no tratarse convenientemente, la malabsorción puede acarrear también una importante deficiencia de nutrientes claves, proteínas, grasas, azúcares, vitaminas o minerales.

“El déficit de vitaminas es parte esencial de muchas de las entidades clínico-patológicas en las que se produce malabsorción intestinal”, explica el doctor José Luis Neyro, que es miembro del Servicio de Ginecología y Obstetricia del vizcaíno Hospital Universitario Cruces de Bilbao.

En el caso de la hormona D, esta juega un papel esencial en la absorción del calcio por parte del organismo, un proceso que se realiza por un doble mecanismo: activo, que sucede casi exclusivamente a nivel duodenal, y pasivo, que se presenta a lo largo de todo el intestino delgado, el principal afectado por el síndrome de malabsorción.

Niveles plasmáticos del calcio

“Es importante recordar que los niveles plasmáticos del calcio dependen en gran medida de la hormona D y el calcio es verdaderamente el ‘ión de la vida’ porque, sin su concurso, la contractilidad muscular está dificultada o alterada. Tanto es así, que si reunimos el déficit de hormona D y la dificultad de absorción del calcio esto repercutirá en unos bajos niveles de calcio en sangre y, consecuentemente, en alteraciones en la contracción muscular, en la movilización del calcio esquelético y una posible reducción de la masa ósea… Todo esto durante meses o años y de forma silente, aboca, entre otras cosas, a la aparición de osteoporosis”, avanza José Luis Neyro.

Si bien existen en el mercado otros suplementos como el colecalciferol (vitamina D), algunos consensos y guías recientes ya recomiendan el uso de calcifediol (25-hidroxi vitamina D) en pacientes con malabsorción. “Hay que señalar que el calcifediol o 25-OH vitamina D mostró ser más efectivo que la vitamina D o colecalciferol para estimular la absorción intestinal de calcio e, incluso, para curar el raquitismo, en estudios iniciales realizados con experimentación animal”, detalla este especialista.

Mientras que la suplementación con colecalciferol no se ha asociado con una marcada reducción de la variación interindividual, la suplementación con calcifediol oral podría potencialmente reducir esa variación, al reducir el número de pasos involucrados tanto en la propia absorción como en la metabolización de la vitamina D a 25-hidroxi vitamina D.

De hecho, calcifediol es más hidrofílico que el colecalciferol, lo que hace que tenga una menor retención en el tejido adiposo (especialmente útil en personas con sobrepeso u obesidad). De tal manera es así, además, que la mayor potencia del calcifediol frente al colecalciferol hace que, con la misma dosis, se consiga un mayor aumento de niveles séricos de 25-hidroxi vitamina D.

Absorción intestinal

Se ha mostrado que la absorción intestinal de calcifediol es más eficaz que la de colecalciferol. Calcifediol se absorbe a través de la circulación de la vena porta, mientras que la captación de colecalciferol es más compleja al producirse a través de la vía linfática. Estas diferencias pueden contribuir parcialmente a una mayor biodisponibilidad global del calcifediol en el organismo.

“Aunque todavía es una propuesta hipotética, tiene una gran plausibilidad biológica, que le hace tomar cuerpo de forma importante en los últimos años. De hecho, respecto a los aspectos dietéticos relacionados con esta hormona, algunos autores señalan que con ingestas totales del orden de 2000 UI/día, un adulto tiene muy poca reserva de hormona D, a pesar de ingestas hasta 10 veces superiores a las recomendaciones actuales, nada menos”, continúa Neyro.

En esta línea, también se ha observado en animales que, al contrario de lo que sucede con el colecalciferol, la absorción intestinal del calcifediol no depende de la presencia de ácidos biliares y de la formación de micelas “y esta afirmación da soporte a un mejor manejo intestinal del calcifediol, lo que abundaría en su mejor disponibilidad en el organismo”, dice el doctor.

En casos de malabsorción, se ha descrito que la absorción del colecalciferol se ve más reducida que la del calcifediol9. “Calcifediol incluye la malabsorción en sus indicaciones en ficha técnica y es lógico porque, entrando de lleno en el terreno de la eficiencia, del análisis del coste-efectividad, calcifediol, siendo notablemente más barato, es entre tres y seis veces más potente que colecalciferol a la hora de incrementar los niveles séricos de 25-hidroxi vitamina D”, puntualiza Neyro.

1 Comentario

  1. Montse says:

    Buenos días,
    Alguna/o de ustedes tiene experiencia clínica con el calcifediol? Gracias,