Política y Sociedad Carta de Francisco Salmerón, quien fue jefe de División de Productos Biológicos de la AEMPS

El conflicto por los biosimilares en España «no es una batalla científica», sino «económica»

Francisco Salmerón, quien fue jefe de División de Productos Biológicos y Biotecnología de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), ha enviado una carta a la ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, en la que analiza el conflicto sobre biosimilares en España, que este especialista considera que «no es una batalla científica, sino una batalla económica».

Francisco Salmerón

«Debe decirse que, en este momento, hay en España una enorme discusión, ‘la guerra de los biosimilares‘, que naturalmente está siendo impulsada y que naturalmente no existió mientras los criterios de biosimilitud se aplicaban a los cambios de fabricación de los biológicos originales», comienza exponiendo en su escrito Francisco Salmerón.

Según afirma el autor de esta misiva, este conflicto está siendo impulsado «por una política al más alto nivel», que parece, «por un lado, querer introducir los biosimilares (esto en cualquier caso no lo podían evitar)» y, «por otro, se busca que se haga con el menor daño posible a los ingresos que generan los originales y que no desemboque en medicamentos que tiren de los precios hacia abajo de modo considerable».

«Es evidente que los biosimilares por motivos de su aparición con un enorme soporte, que el análisis físico químico actual permite, deberían entrar», prosigue este especialista. La estrategia del colectivo de sus detractores, según expone, es «aparentar que no está en contra», pero poner condiciones a su uso, «en especial haciendo referencia a la inmunogenicidad».

Exagerada intervención de pacientes

«El objetivo es que no se haga demasiada competencia al fármaco original y, de este modo, no perder los ingresos que lógicamente deben ser elevados durante el periodo en que se ha mantenido el derecho de patente», critica el exdirectivo de la AEMPS –relegado de su actividad en 2017 por su posición sobre las vacunas-, que añade que «esto no es una batalla científica, sino una batalla económica», que el objetivo es «mantener la competencia abierta entre productos».

Señala también Salmerón en su carta a la ministra que «la exageración en la intervención de los pacientes» lleva incluso a emitir declaraciones como que «se precisa de un consentimiento informado para pasar de un original a un biosimilar, como si se tratara de un producto tóxico o un aceite de serpiente». «Es decir, se está trasladando a los pacientes en forma de problema sanitario inexistente el interés de mantener el producto original en un régimen de privilegio, una vez que ha concluido el periodo en que este privilegio era lógico y legal», añade.

«Además de todas estas amenazas, para dejar pacientes atrapados con el producto, se dice que el que se lo cambie puede ser perseguido. Todo ello se supone que es porque no se confía en el ejercicio de biosimilitud que se ha efectuado por las agencias regulatorias», reflexiona Salmerón.

Recomendaciones a Sanidad

Para concluir, el que fuera miembro de la AEMPS recuerda a María Luisa Carcedo que, «en España, existen muy buenos biólogos moleculares, algunos con una mano delante y otra detrás, después de años de trabajo por todo el mundo. También han tenido éxito algunos laboratorios españoles de biológicos; explore, al menos, esta posibilidad».

«Pero si hay una actividad que será siempre recordada es cualquier disposición legal que refuerce la necesidad de que las cúpulas de las sociedades científicas sean independientes y se acabe con el espectáculo de directores generales de la industria farmacéutica condicionando ad horrorem los Congresos de algunas asociaciones», finaliza Salmerón.

2 Comentarios

  1. Antonio says:

    Las declaraciones de señor son vergonzosas. No se exige por parte de los pacientes el consentimiento informado. Lo dice la Ley 41/2002, capitulo IV, Artículo 8.
    «El consentimiento será verbal por regla general sin embargo, se prestará por escrito en los casos siguientes: intervención quirúrgica, procedimientos diagnósticos y terapéuticos invasores y, en general, aplicación de procedimientos que suponen riesgos o inconvenientes de notoria y previsible repercusión negativa sobre la salud del paciente»
    Resulta que hay que firmar un consentimiento para hacerse una resonancia magnética, protesis, pero no para tratamientos como los biológicos. Supongo que este señor también ve similar ponerse una cadera protésica que beber liquido de serpiente.
    Lo dicho, vergonzoso.

    • francisco salmeron garcia says:

      Querido Antonio: Solo un poco de metralla y purpurina:

      Berlanga ya filmó este chiringuito,
      Machado lo escribió 100 años antes.
      Que gran país: lo nuestro es inaudito.

      Que paren la función, fuera el programa
      En este mal teatro de escayola
      nos falta mucho amor y sobra drama.

      Cordialmente. Paco

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