Política y Sociedad Según la tercera encuesta de percepción social de la innovación de la Fundación COTEC

Aumenta la desconfianza de los españoles sobre el valor positivo de la innovación tecnológica

La tercera encuesta de percepción social de la innovación en España, efectuada por la Fundación COTEC, ha señalado como principal conclusión un incremento de la desconfianza de los ciudadanos respecto al valor que traerán la innovación y el cambio tecnológico para su futuro, especialmente laboral.

Realizado en colaboración con el instituto de investigación Sigma Dos, el análisis derivado de la encuesta precisó que se produjo entre los españoles una caída de la confianza en la innovación del 89 por ciento observada en 2017, respecto al 73 por ciento declarada en 2019.

Jorge Barredo

Perspectiva histórica

El director general de la Fundación COTEC, Jorge Barrero, inició la presentación de resultados con la confirmación de que las encuestas anuales inauguradas en 2017 ya permiten hacer comparaciones históricas sobre la evolución de la percepción ciudadana ante incertidumbres que se mantienen constantes en el tiempo.

Dentro de las conclusiones alcanzadas por la encuesta, Jorge Barrero destacó una caída general de 16 puntos en la confianza que genera la innovación para la población.

Todo ello principalmente por un  previsible efecto negativo, que se ve aumentado o reducido, según determinantes como el género, la edad, el nivel formativo, la capacidad de renta, la filiación ideológica o el lugar de residencia, según enumeró Barrero.

Distopías en auge

También, este ponente comentó que la encuesta determinó que los mayores de 65 años mostraron una pérdida del 21 por ciento de confianza en la innovación hasta quedarse en el 64 por ciento, mientras que en los menores de 29 años tal confianza cayó al 70 por ciento, después de haber perdido un 23 por ciento en esa magnitud.

Para explicar el desánimo observado en este tramo de población joven, Barrero razonó que el espíritu utópico que solía caracterizar a estas personas parece caer en los últimos tiempos en distopías menos proclives a una visión positiva del futuro, en un contexto de caída del optimismo empujada muchas veces por la celeridad de los cambios tecnológicos que se suceden sin parar, tal como argumentó.

Pensar en los colectivos vulnerables

Barredo lamenta que avance la idea errónea de que la tecnología aumente la desigualdad social, como estima el 55 de los encuestados, un temor más acusado en ciudadanos en situación de desempleo o activos en trabajos de baja cualificación, residentes en municipios pequeños o con pocos estudios y bajos ingresos, precisó.

Ante este estado de ánimo colectivo, este ponente anunció que la Fundación COTEC mantiene vivos en la actualidad 14 proyectos de investigación destinados a conocer las brechas de desigualdad existentes en la población y las opiniones que genera. Estas vías de trabajo se diseñaron en 2019 a través del Programa de Innovación Abierta (PIA) y tendrán su desarrollo por parte de COTEC durante el año recién iniciado, como adelantó.

En resumen, el director general de esta organización aseveró que, dado que está vedada la prosperidad a las sociedades que no trabajan decididamente para reducir sus desigualdades, las colectividades están obligadas a asumir la innovación como una herramienta imprescindible para reducir las brechas sociales, a pesar de lo cual, ni el 40 por ciento de las mujeres ni el 35 por ciento de los hombres preguntados esperan que la tecnología pueda reducir la brecha laboral debida al género.

Rosa Díaz

No todo es política

La directora general de Sigma Dos, Rosa Díaz, defendió la alianza de las fuentes de información rigurosa con los medios, a la hora de informar sobre cuestiones esenciales para la sociedad que, a veces, quedan orilladas por una actualidad política que no suele perder protagonismo a tenor de los últimos tiempos.

Sobre la investigación presentada, Rosa Díaz confirmó que se realizó a partir de un análisis profundo de la encuesta, al ser un trabajo ejecutado a escala nacional, mediante 2.404 entrevistas contestadas por ciudadanos mayores de edad con balance equilibrado por género.

Estas son personas que, como describió Díaz, fueron elegidas aleatoriamente dentro de sus respectivos segmentos de población, y a las que se entrevistó entre el 5 y el 13 de septiembre de 2019, con un margen de error situado en el entorno del 2 por ciento.

César González

Perspectiva también territorial

Como técnico de Sigma Dos y coordinador de la investigación, César González, defendió la continuidad de la serie anual de encuestas a partir de un cuerpo común de preguntas que permite la comparabilidad homogénea entre los instintos momentos elegidos para ello.

Además, y a partir del reducido rango de error citado por Díaz, destacó César González lo acertado de la metodología elegida para realizar segmentaciones muy precisas.

Todo ello con la novedad, apostilló este ponente, de que, en esta última edición de la encuesta, se incluyó como magnitud de estudio el tamaño del municipio en el que residían los entrevistados.

En ese punto, y como persona nacida en el pueblo canario de San Bartolomé de Tirajana, González estima como aportación interesante incluir la percepción social de la tecnología que se suele compartir en los núcleos más reducidos de población.

Desde esa idea general, observó este ponente que solo el 47 por ciento de los encuestados residentes en pueblos de menos de 2.000 habitantes opinaron que la innovación facilite realmente el desarrollo del medio rural, frente a un 56 por ciento que lo que cree así en las grandes urbes del país.

Aleix Pons

Diferencias por segmentos

El responsable económico de COTEC, Aleix Pons, ciñó la encuesta a 40 preguntas que evidenciaron el deterioro de la percepción sobre la innovación ya comentado, con la observación de que es más común entre las mujeres y de que esa opinión es compartida por 27 de los 37 segmentos de población establecidos, aunque con distintos grados de intensidad.

Concretamente, en el caso de las mujeres encuestadas, Aleix Pons advirtió de que solo el 68 por ciento de ellas mostraron confianza en la innovación, frente al 89 por ciento confirmado en 2017, con el añadido, para esta parte de la población, de que, en su conjunto y como el resto de la sociedad, también parece sentirse poco preparada para los retos profesionales que plantea el futuro tecnológico.

Todo ello, destacó Pons, en un contexto en el que se mantienen las resistencias a trabajar desde ubicaciones distintas a las habituales en cada puesto, con temores diversos a poder ser sustituidos por robots.

La educación como esperanza

Pons insistió en que la pérdida de confianza en la innovación se concentra en los grupos de población más vulnerables. En materia de educación, destacó que la caída de dicha confianza es mayor en las personas con estudios primarios, en las que, tras haber perdido 32 puntos, apenas reviste carácter positivo para la mitad de las mismas.

Todo ello al tiempo que se detectó una bajada de 22 puntos en las personas con estudios de Educación Secundaria, al mantener una visión favorable solo el 65 por ciento de ellas. De esta forma, se agrandó como incuestionable la brecha entre la valoración que hace el 50 por ciento de los ciudadanos con formación de Primaria y el 84 por ciento de los Doctorados, que es el escalón formativo más alto.

Respecto a 2017, el mayor pesimismo observado en 2019 explicó que una de cada tres personas del país, en número total de ocho millones, y especialmente si eran mujeres, no se considerasen preparados para competir ante los importantes desafíos que plantea la tecnología.

Todo ello además de dos tercios de la población, de ambos sexos, que estimaron que el sistema educativo no prepara adecuadamente a los estudiantes para el futuro tecnológico y laboral que les espera.

Amenazas para el empleo

Como refirió este ponente, una parte destacable de la ciudadanía prevé un efecto negativo de la tecnología en el mundo del empleo al ser contemplada como posible motor de desigualdades sociales, una opinión sostenida por el 55 por ciento de los encuestados, frente al 34 por ciento, que no vio semejante riesgo.

Concretamente, la encuesta reparó en que dos de cada tres ciudadanos, con un 66 por ciento del total, estiman que la automatización afectará a los actuales puestos de trabajo dedicados a tareas rutinarias, dentro de un efecto esencialmente disruptivo para el mercado de trabajo, hasta el punto de que el 48 por ciento estima que la tecnología no podrá suplir los puestos eliminados con otros equivalentes de nueva creación, punto de vista más vinculado al nivel formativo de las personas preguntadas que a su edad, según sugirió Pons.

Este estudio se fijó, igualmente, en la posibilidad de implantar una Renta Básica Universal (RBU) en España, especialmente para compensar aquellos puestos que se pierdan por la automatización, objetivo para el que los votantes que se declararon de izquierdas vieron razonable aumentar los impuestos, a pesar de que la medida solo pareció asumible para el 40 por ciento de las mujeres y la mitad de los varones. No obstante, dicha renta pareció conveniente para el 79 de los entrevistados con niveles modestos de ingresos y para el 56 por ciento de las personas con mayores recursos.

Demanda de inversión pública

Este estudio demoscópico presentado recalcó la opinión mayoritaria entre los ciudadanos sobre la necesidad de que haya un mayor apoyo público, y privado, a la I+D+I en el país, desde la sospecha de que la percepción social y la realidad existente puedan coincidir, porque ciudadanos y especialistas coincidieron al afirmar que el 1,24 por ciento que España dedica a innovación, claramente inferior al 2,1 por ciento de media europea, es muy escaso, argumento que llevó al común de los encuestados a solicitar mayores inversiones en este terreno, petición que los responsables de COTEC quisieron hacer trasladable al nuevo Gobierno.

También de interés

En el terreno privado, esta encuesta detectó que un 91 por ciento de los Doctorados encuestados, y un 75 por ciento de las personas con estudios de Primaria, vieron el derecho a la desconexión digital como un aspecto básico a defender, a la vez que el común de los ciudadanos, de cualquier condición, declaró saber que las empresas se lucran con sus datos personales.

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