Punto de vista apuntes de un boticario

Anticuerpos de clase

La actuación de la farmacia en este tiempo de Covid lleva al autor a ofrecer una imagen de sus profesionales que, como dice, van a salir reforzados. Y el gran ejemplo es la distribución.

Los que somos aficionados al fútbol suscribimos el adagio que dice: “Todo español lleva escondido en su interior un posible seleccionador del equipo nacional”. Esta sentencia me recuerda unas viñetas escritas y dibujadas por el ilustre artista nacido en Coria del Río, Don Andrés Martínez de León. En ellas se puede observar cómo “Oselito” su personaje fetiche que, por más señas, era bético, le decía a un amigo durante el transcurso de un partido:

“¿Tú ves a ese señor?”

“Sí. ¿Quién es?”

“Un técnico de fútbol”

“¿Y qué hace?”

“Este tío te dice antes del partido quién va a ganar…

“¿…?

“…y luego te explica por qué se ha equivocado”

Este protagonismo que todo español lleva dentro aplicado al fútbol, (lo más importante de las cosas menos importantes: Valdano dixit), si se produce en la barra de un bar no tiene más peligro que, con una copita de más, se escape algún insulto personal sin que la sangre llegue al río. Pero en la delicada situación que sufrimos, promovida, no se olvide, por un virus, es muy peligroso que el egocéntrico españolito incitado para más INRI por las redes sociales se haya convertido en un “opinador profesional” sin reparar entre otras cosas que, en plena travesía fluvial, no es aconsejable cambiar de caballo.

Para ello, y lo aconsejo como desintoxicación reticular, sólo han de fijarse, y de una forma enfática, en los sanitarios de este país. Los que sólo tienen tiempo para atender “full-time” a sus pacientes, llegar a casa, cambiarse de ropa, asearse para poder acercarse a su familia y, en muchos casos, echar una mano a su prole en las tareas escolares “on line”.

Este paradigma de buena gente no puede entretenerse en “guasapear” peligrosas estupideces.

Sanitarios heroicos

Creo, que nuestro modelo de Farmacia va a salir reforzado de tanta fatalidad, pues los boticarios llevan mucho tiempo “vacunándose” contra dolencias sólo propias de su profesión

A Teresa de Calcuta le preguntaron en una ocasión el porqué de su desapego para asistir a actos sociales y mediáticos. Contestó: “En ese tiempo, que a usted le parece escaso, se “me” está muriendo un “necesitado” en cualquier lugar del mundo”.

A mí me gusta escribir sobre cosas ciertas y comprobadas como son nuestros heroicos sanitarios aunque, como es lógico y por  afinidad, haga especial alusión a la clase farmacéutica. Y la hago en su más amplio sentido al tratarse de una profesión con innumerables y múltiples facetas.

Del boticario a pie de mostrador he escrito mucho en mi vida y en la actual situación sólo el tiempo valorará cómo están resolviendo los embates de esta especial crisis socio sanitaria. Pero, por hacer hincapié en algo concreto y consuetudinario, está sufriendo malas caras, exigencias y desplantes. En el aspecto económico, y al ser una profesión autónoma, carente de nómina mensual, padece un menoscabo en el binomio laboral: “más trabajo/menos ingresos”.

Me cuenta un joven boticario adjunto cómo su jefe le ha dado la “orden” de no discutir nada referente a dinero; dice que, ante la carencia de productos básicos como mascarillas, geles o guantes, algo que, al poner en un excesivo estado de nervios a los pacientes, hace que se produzcan situaciones como el “exigir”, valga el ejemplo, la devolución de una mascarilla por no considerarla adecuada cuando la misma ha sido dispensada hace unos días y es devuelta, para mayor escarnio, con evidentes manchas de carmín inequívoca señal de haber sido usada reiteradamente.

Distribución farmacéutica

Y finalizo haciendo referencia, amén del papel que juegan farmacéuticos de la industria y hospitalarios, a otros poco destacados por la opinión pública pero piezas fundamentales para que la máquina sanitaria no haya dejado de funcionar. Hablo de la distribución farmacéutica.

¿Saben el esfuerzo que este sector, mayoritariamente cooperativo, está haciendo buscando proveedores, consiguiendo productos sanitarios tan necesarios como escasos y poniéndolos en tiempos récords en las más de 22.000 farmacias de España?

¿Saben que no se ha planteado un ERTE en ninguna empresa de este sector?. ¿Saben cuánto “caucho han quemado” (afortunada  frase acuñada hace tiempo por Paulino Estrada que fue Presidente de una Cooperativa) los vehículos que depositan hasta tres veces al día algo tan fundamental, no sólo productos sanitarios necesarios coyunturalmente, sino fármacos imprescindibles y vitales como insulinas, analgésicos, antibióticos, oncológicos y… ¡para qué seguir!.

¿Saben que este servicio no sólo se da en Grandes Vías de grandes ciudades sino en aldeas de 700 habitantes, las tan necesarias VIC?. ¿Saben que ya un sector de esta distribución ha puesto en marcha una línea aérea regular entre España y China?.

Esta actitud que está aportando la clase farmacéutica, no es puntual por la pandemia sino un servicio “clásico” desde hace años.

Creo por ello, y es un mensaje inusual en época de pesimismo, que nuestro modelo de Farmacia va a salir reforzado de tanta fatalidad, pues los boticarios llevan mucho tiempo “vacunándose” contra dolencias sólo propias de su profesión como iniquidades y atropellos en forma de revisiones, bajadas de precios, subastas y en definitiva decretos.

Antígenos que han puesto, a este importante sector sanitario, en posesión de unos anticuerpos que los hará indestructibles.

 

Pedro Caballero-Infante

Farmacéutico. Especialista en Análisis Clínicos [email protected] Twitter: @caballeroinf