Política y Sociedad Los sindicatos solicitan que Inspección del Trabajo se pronuncie sobre cómo se está actuando

Ante crisis por ébola, enfermeros del Hospital Carlos III se sienten estigmatizados

Varios son los mensajes que los enfermeros de la Central Independiente de Funcionarios (CSI-F) han trasladado, tanto a la sociedad como a las autoridades sanitarias, en rueda de prensa, en relación con los profesionales y la crisis por el ébola; entre ellos, el de que los enfermeros del Hospital Carlos III se sienten estigmatizados.

Los trabajadores del Hospital Carlos III, sometidos a tratamiento psicológico, piden ante todo calma. Y para alcanzarla solicitan la cooperación de los medios de comunicación, ya que, según afirmaron, se sienten presionados, incluso en sus casas, ante unos familiares temerosos de que lleven el virus del “ébola en la mochila”, como expresó una de las sindicalistas presentes.

La creación de un comité de alerta en el Hospital de La Paz, el rechazo a cómo se está gestionando la crisis del ébola y la actuación ante la Inspección de Trabajo, para que se pronuncie sobre cómo se está actuando, fueron algunos de los temas más importantes de la rueda de prensa.

Rechazo a las condiciones en las que la paciente admite el error

En el encuentro con prensa, los sindicalistas mostraron su indignación respecto a las condiciones que se dieron en torno a la confesión de la primera infectada por ébola, Teresa Romero, al admitir que se podría haber tocado la cara con uno de los guantes protectores. Este fue el mensaje recurrente de los tres miembros del CSI-F, que denunciaron el sometimiento a un interrogatorio de una persona extremadamente débil. Tampoco gustaron las declaraciones del médico de Teresa Romero a los medios de comunicación.

Los testimonios fueron de primera mano. Manuel Torres, delegado de CSI-F Sanidad, trabaja como enfermero en el Hospital Carlos III y en este momento asiste a Teresa Romero. Así que la reacción de los presentes fue preguntarle, enseguida, por la evolución de la auxiliar de enfermería. El enfermero Torres contestó que aunque no tiene permiso para hacer declaraciones sobre la salud de su compañera (sólo lo puede comunicar la Administración y con permiso) se remitía a lo declarado por la subdirectora del hospital, Yolanda Fuentes, quien aseguró (ayer, 9 de octubre) que está mal, grave. El último parte médico dice que la paciente se mantiene estable dentro de la gravedad.

Un enfermero experimentado que asiste a Teresa Romero

El enfermero del CSI-F trabajó desde el principio con el misionero Miguel Pajares, el primero de los fallecidos repatriados. Pajares, visiblemente afectado y dirigiéndose a la prensa, pidió bajár el “diapasón”, porque, agregó, “el trabajo que realizamos es muy estresante. Y más aún cuando en tu propia casa te miran preguntándose si te habrás desinfectado bien. También somos personas con familia y trabajar con presiones de varios sitios es complicado”.

El grupo de profesionales que trabaja en el Carlos III recibe tratamiento psicológico, a petición de su sindicato, según dijo el propio Torres, a lo que añadió que, aun así, “todos trabajamos respetando el protocolo, con mucha paciencia y mucha tranquilidad”.

En cuanto a las declaraciones del Consejero de Sanidad madrileño, Javier Rodríguez, sobre la confesión de la propia auxiliar de enfermería infectada, dijo que habían sentado mal y las consideró ofensivas para “nuestra dignidad como profesionales”.

Manuel Torres, Elena Moral y África Díaz, todos profesionales del sindicato independiente de funcionarios, recordaron que aún no ha terminado la investigación, por lo que no se puede decir que sea un error humano. Elena Moral, portavoz de CSI-F, incluso habló de “coacción a la paciente cuando estaba ingresada en un estado crítico”.

Igualmente no gustó que no fuera respetada la confidencialidad necesaria entre médico y paciente. África Díaz, también enfermera y delegada sindical en el hospital Carlos III, igualmente se mostró crítica sobre el médico que atiende a la paciente. Opinó que éste debería haber valorado si era el momento más adecuado para prestar declaración. Afirmó, asimismo, que “la paciente no estaba preparada para declarar, ni física ni psicológicamente”.

La necesidad de practicar con medios

Sobre la dificultad de ponerse y, sobre todo, despojarse del traje protector, Torres advirtió que no es nada fácil y que se necesita cierta pericia, que se adquiere con simulacros con el material, ya que además se tienen que mover en un habitáculo de un metro cuadrado. Eso sí, aclaró que normalmente había un experto que vigilaba detrás de una puerta a través de un mirador o ventanita.

De peliaguda calificó Torres la posibilidad de contagio, puesto que “puedes llevar tres guantes y te puedes quedar al final con uno, que es el que no ha estado en contacto con nada”. Precisa el profesional que el primer par se deja en la habitación del paciente. Pero, incide, que “cuando se sale de la exclusa dispone de otros dos guantes no contaminados por el paciente”.

La dificultad de contagiarse

Ante la posibilidad de que pueda haber contagio, el experto enfermero Torres admite la posibilidad de que el traje esté contaminado por los flujos del paciente y que “al quitármelo haya tocado esas secreciones” que lo impregnaban. Pero explicita que “según trabajamos y la forma en que nos quitamos el traje protector es bastante complicado que esto ocurra”. Tras lo cual insistió en que “la única enferma de ébola que hay ahora mismo es Teresa. Los demás están en estudio. Y que se sepa no están contaminados, aunque tengan que estar 72 horas en observación”.

Elena Moral, portavoz del CSI-F, también se esforzó por hacer un llamamiento efectivo a la necesaria tranquilidad. Y pidió respeto a los profesionales con el razonamiento de que “no se puede estigmatizar a los profesionales por el hecho de trabajar en el Carlos III”. También mostró su rechazo a la calificación de “error humano” con que se ha tildado la actuación de la auxiliar de enfermería infectada. Y reivindicó, “como hemos dicho en diversas ocasiones, que los profesionales necesitan medios y formación específica”.

Creado un comité de alerta en La Paz

Elena Moral repitió el mensaje de prudencia y solicitó no señalar que “los profesionales del Carlos III llevamos el ébola en la mochila”. Asimismo, insistió en la tranquilidad y el respeto “a la intimidad y a la confidencialidad de los profesionales. Y en este caso a la de Teresa”. Elena Moral también se refirió a la constitución de un comité de alerta en el Hospital de La Paz “que investigará todo lo acaecido hasta el momento”, porque aprecian muy precipitadas las valoraciones de las autoridades sanitarias.

Por último, los delegados de prevención de los distintos sindicatos del hospital de La Paz pidieron un escrito a la Inspección de Trabajo para que valore sí realmente las actuaciones que se están llevando a cabo son las adecuadas. También solicitaron que sea valorado el estado psicosocial de los trabajadores que se enfrentan al ébola.