Punto de vista consideraciones sobre el espíritu de la relación médico-paciente

Amistad médica: preocuparnos por los pacientes y por cómo los atendemos

El sindicato médico AMYTS ha publicado la siguiente reflexión del director médico de su Revista Madrileña de Medicina, en donde pone de manifiesto que la preocupación de los profesionales por sus pacientes no está reñida, más bien resulta complementaria, de la atención que les ofrecen.

Sigo trabajando dentro del proyecto de reconocimiento de la relación médico-paciente como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad y eso me ofrece oportunidades curiosas. Es cierto que esa relación no vive un buen momento, debido a las grandes constricciones de tiempo que se imponen sobre cada encuentro clínico y a la desconfianza y desmotivación que se extiende entre los profesionales. Pero precisamente por ello es el momento de defender, promover, proteger un bien tan valioso como ese.

Situación actual

No veo incompatibles la preocupación por los pacientes y la preocupación por las condiciones en que podemos atenderlos. Más bien las veo complementarias

Y trabajando en un texto sobre dicha relación, recordaba en estos días cómo Laín Entralgo la calificaba de “amistad médica”. No he estado nunca de acuerdo con esa consideración, por el riesgo que tiene de obligarnos a ir todavía más allá de lo que es, y puede ser, nuestro acompañamiento al paciente, pero me recordó a su vez el viejo tratado sobre la amistad que se encuentra en una obra de Aristóteles, la Ética a Nicómaco, que he estado repasando, para ver qué podría haber detrás de ese concepto. Y me he encontrado con dos perlas que tienen mucho que ver con lo que está ocurriendo en estos días. En el ámbito de la Sanidad, por supuesto.

La primera de ellas tiene que ver con una de las tres modalidades que Aristóteles encuentra dentro de la philia (que traducimos por “amistad”, aunque parece tener más bien sentido de “atracción hacia algo”): amistad por placer, amistad por utilidad, amistad perfecta. Y esta última queda definida por el deseo del bien para el amigo “por él mismo”, no por el placer o la utilidad que se pueda obtener de él (Libro VIII, II).

Códigos profesionales

Aristóteles llama a este deseo benevolencia. Y justo aquí es cuando pensé, de nuevo, en la relación médico-paciente, pues en su ideal asume esta actitud, y así lo expresa en muchos de los códigos profesionales de la Medicina:

El médico debe considerar lo mejor para el paciente cuando preste atención médica (Código Internacional de Ética Médica de la Asociación Médica Mundial)
La principal lealtad del médico es la que debe a su paciente y la salud de éste debe anteponerse a cualquier otra conveniencia (Art. 5.3. del Código de Deontología Médica del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos de España)
El médico debe reconocer su responsabilidad fundamental hacia los pacientes, así como hacia la sociedad, el resto de profesionales y hacia sí mismo (Principios de Ética Médica, del Código de Ética Médica de la Asociación Médica Americana)

Amistad benevolente

La amistad benevolente refleja muy bien el espíritu de la relación médico-paciente

Esa amistad benevolente refleja muy bien, por tanto, el espíritu de la relación médico-paciente. Aunque ciertamente hay que introducir un matiz, y es que no se trata de una amistad simétrica entre “semejantes”, sino que se da cierta asimetría que haría que esa amistad médica estuviera caracterizada no por la reciprocidad en los dones, sino por la proporción, cada uno desde su capacidades y características. Pero la benevolencia seguiría presente en cualquiera de los casos.

Ahora bien, apunta Aristóteles (Libro VIII, VIII) que quien obra por el bien del otro ha de hacerlo también por el bien propio, no por ser egoísta, sino para que esa benevolencia sea sostenible. “Cúrate a tí mismo”, se leía en el frontispicio del templo de Apolo, en Delfos, y conocido es el aforismo “Ama a tu prójimo como a tí mismo”, comparación que probablemente deba entenderse en su doble sentido, que hace prudente considerar tanto el bien propio como el del otro. Y en este sentido, el hombre bueno, que realiza buenas acciones, se beneficia a la vez a sí mismo y a los demás, con lo que daría doble cumplimiento a la benevolencia.

Defensa lógica

Los médicos han de darse cuenta de que su labor asistencial no se puede separar de las condiciones en que se realiza

De ahí que me parezca totalmente lógico que estos días los médicos estemos tratando de defender las condiciones en que podemos realizar nuestro trabajo. Condiciones que, en este momento, son adversas en muchos escenarios (Atención Primaria, Urgencias hospitalarias y extahospitalarias, presiones de tiempo en todas las consultas, desmotivación por políticas de recursos humanos erráticas y nada incentivadoras…) y que no hacen sino incidir negativamente en la calidad de la asistencia que prestamos y en nuestro propio bienestar, que, a la larga, vuelve a repercutir negativamente en esa misma calidad…

No veo incompatibles la preocupación por los pacientes y la preocupación por las condiciones en que podemos atenderlos. Más bien las veo complementarias. Por eso pienso que no es que existan, por un lado, médicos que se ocupan ante todo de sus pacientes (y por ello no se entretienen en reivindicar mejores condiciones), y médicos que se preocupan sobre todo por sus derechos y su situación (y que, consecuentemente, no se preocupan suficientemente del bienestar de los pacientes). No. Veo más bien médicos que se preocupan de sus pacientes y de las condiciones en que los atienden (y que hacen público su malestar ante ello), y médicos que se preocupan de sus pacientes y no atienden a las condiciones en que se ven obligados a hacerlo, como si no fueran con ellos. Pero habrán de darse cuenta de que su labor asistencial no se puede separar de las condiciones en que se realiza.

Vamos, por tanto, a seguir preocupándonos de nuestros pacientes, pero también de defender las condiciones en que esto es posible. Nosotros lo tenemos claro. Así que… ¡anímate!

Miguel Ángel García Pérez

Médico de familia. Director médico de Revista Madrileña de Medicina

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