El mirador

¡Amígdalas fuera! (Sin ciencia). O del roncar como bendición a la obstrucción como maldición

La vuelta de la amigdalectomía, en esta ocasión para evitar la obstrucción mecánica que provoca el roncar, lleva al analista a recordar cómo, porque carecía de justificación científica, se acabó con una práctica, la extirpación de las amígdalas que, en contra del planteamiento de sus promotores, no contribuía a disminuir ninguna enfermedad.

Somos animales con boca. Los hay que carecen de ella, o que son todo boca. Por ejemplo, las esponjas. Las esponjas son animales acuáticos, generalmente marinos. Por no tener, algunas de ellas no tienen ni siquiera forma definida ni una simetría clara. Cada célula es pluripotente y se asocia con otras en la estructura común pero no forman un tejido propiamente dicho. Tampoco tienen sistema nervioso. Tienen miles de poros, cada uno tapizado por una célula (porocito) de forma que el agua pasa a su través al interior y es expulsada al final por un ósculo. Su esqueleto se forma con colágeno y espículas de dióxido de silicio o de carbonato de calcio que se depositan en una mesoglea en la que se mueven células ameboides importantes en la producción de gametos. Ahora las esponjas son muy populares por Bob Esponja, del que dicen es homosexual, como si eso tuviera la menor importancia (ni en esponjas ni en humanos). Pero por ello lo han vetado algunos fundamentalistas cristianos. De todo hay en la viña del Señor.

 

La boca propiamente dicha da acceso a la cavidad bucal. La boca tiene labios, y en la cavidad bucal tenemos la lengua y los dientes. Mamamos gracias al poder de succión de la lengua y al agarre de los labios. Mamar es clave, y eso nos distingue como animales, mamíferos. La boca se sigue de la faringe, órgano común al aparato respiratorio y digestivo. El aire llega por las fosas nasales y pasa a la laringe. Los alimentos y la saliva llegan de la boca y pasan al esófago. A veces los alimentos acaban en la laringe y terminan produciendo neumonía por aspiración, causa frecuente de muerte en los pacientes con demencia.

 

Como tenemos paladar (duro y blando) la boca está separada de las fosas nasales. La boca tiene doble uso, habitualmente para el aparato digestivo, pero llegado el caso para el aparato respiratorio. A veces, por ejemplo en un vómito o al toser bruscamente, pasan alimentos a las fosas nasales. Y, desde luego, parte del disfrute de los alimentos es el paso de partículas en suspensión desde la cavidad bucal hasta la pituitaria amarilla, donde las olemos y tal sensación se mezcla con las percepciones generadas en las papilas gustativas.

 

Todo es más complicado de lo que parece, y más bello. Por ejemplo, las papilas gustativas se localizan en la lengua y son un conjunto de receptores sensoriales especializados en los cambios que producen los productos químicos disueltos en la saliva. En la pituitaria amarilla los receptores son las terminaciones nerviosas de unos 25 millones de neuronas propiamente dichas cuyo cuerpo está en el bulbo olfativo, en el cerebro, y para llegar al interior del cráneo cuentan con micro-perforaciones en el techo de las fosas nasales. Los receptores olfativos son sensibles a los productos químicos volátiles. Los impulsos eléctricos que generan acaban en el sistema límbico y el hipotálamo, donde provocan reacciones muy primitivas y básicas, y finalmente acaban en la corteza cerebral, en la base del lóbulo frontal, donde las interpretamos.

 

Al fondo de la boca, en el istmo de las fauces, están las amígdalas o tonsilas, a la izquierda y a la derecha. Y encima y detrás de cada amígdala, las adenoides.

 

Las amígalas

 

La cavidad bucal está llena de gérmenes. También están llenos de gérmenes el ano y el recto, por ir al extremo opuesto. Y la vagina, y el surco bálano-prepucial, y el ombligo, y las uñas, y las fosas nasales, y los conductos auditivos, y todo el tubo digestivo, y la piel, y el cuero cabelludo, y las axilas, y los pliegues interdigitales y qué se yo, todo está lleno de microbios (bacterias y virus), levaduras, hongos y demás bichos, los hay por miles de millones. Algunos no sabemos para qué están, pero será por algo, que dice la gente.

 

Cuando nos muerde un animal, por ejemplo un gato o un perro o un murciélago, nos inyecta los gérmenes que tiene en la boca. En el caso del murciélago hay que tener cuidado pues por ahora es el único animal que transmite la rabia en Europa. En cualquier caso, las mordeduras de animales (y de humanos) son temibles por las infecciones que provocan. Pero nada como la mordedura del dragón de Komodo, que vive en algunas islas de la Indonesia central.

 

El dragón de Komodo tiene saliva ensangrentada pues sus dientes están casi recubiertos de tejido gingival que se rompe con facilidad. Por ello crecen más y más bacterias hasta formar un caldo de cultivo peligroso. El dragón de Komodo pesa hasta 70 kilos y mide 3 metros. Parece que tiene, además, glándulas venenosas. Pero no las necesita mucho, le basta con la saliva.

 

Quien tiene glándulas venenosas propiamente dichas es el monstruo de Gila, un lagarto que puede llegar a pesar 1 kg y a medir medio metro y que vive en zonas desérticas al norte de Méjico. Es de movimientos tan lentos que nunca ha sido peligroso para el hombre.

 

Con gérmenes en la cavidad bucal y en las fosas nasales no es extraño que exista un anillo defensivo en el istmo de las fauces, el anillo de Waldeyer. Es un anillo linfoide, donde los linfocitos toman contacto con los gérmenes, y contribuyen a la defensa frente a la infección. Las amígdalas y las adenoides forman parte de ese anillo de Waldeller, más importante en la infancia que en la vejez.

 

A veces se infectan las amígdalas y hablamos de amigdalitis (vulgo anginas) y a veces se hipertrofian en exceso las adenoides (vegetaciones, dice la gente). A veces se extirpan las amígdalas y hablamos de amigdalectomía (tonsilectomía es más del inglés, de «tonsillectomy»). A veces las adenoides y hablamos de adenoidectomía.

 

Amigdalectomía (tonsilectomía)

 

Las indicaciones de la amigdalectomía han sido básicamente la infección repetida y la obstrucción de la vía aérea. Las «Revisiones Cochrane» han dejado claro que ambas indicaciones carecen de fundamento científico, excepto en muy extremas y específicas circunstancias

http://summaries.cochrane.org/CD001802/tonsillectomy-for-chronic-or-recurrent-acute-tonsillitis

http://summaries.cochrane.org/CD003136/adenotonsillectomy-for-obstructive-sleep-apnoea-in-children

 

Pero en España la causa más frecuente de intervención quirúrgica infantil es la adenoidectomía, y la segunda causa, la amigdalectomía. Como es un procedimiento sin fundamento, hay pediatras y otorrinolaringólogos más cuerdos que se resisten a mutilar a los niños y adolescentes, y hay otros médicos que lo hacen alegremente. Por ello, en España hay zonas que hacen 13 veces más amigdalectomías que otras. Lo publicaron en 2006 los del Atlas de Variaciones de la Práctica Clínica, y vale la pena leer el editorial, de Oterino y Castaños

http://www.atlasvpm.org/avpm/nodoUser.navegar.do?idObjeto=27&hijos=462&indice=1&subindice=0&nieto=15&marcado=1

 

La amigdlectomía tiene una historia muy antigua, pero se puso de moda en el siglo XIX cuando se inventó una guillotina que permitía su extirpación rápida (y parcial). Se mejoró la técnica y se difundió de tal manera que a comienzos del siglo XX era difícil llegar a la juventud con las amígdalas puestas.

 

En el Reino Unido fue prestación gratuita en las escuelas, como las vacunas. El pico de su máxima popularidad se dio en 1931, y creó alarma. Lo estudió James Glover (1874-1963) quien demostró en 1938 que había variaciones de hasta 17 veces entre zonas escolares. Que se hacía más en varones de clase alta. Y que morían durante la operación 85 niños por año. Muertes para lograr nada, pues no disminuía ninguna enfermedad, tampoco la fiebre reumática. Poco a poco se fue abandonando la amigdalectomía

http://www.equipocesca.org/uso-apropiado-de-recursos/sobre-la-posibilidad-de-conservar-las-amigdalas-glover-al-cubo/

 

La fiebre reumática casi desapareció con el desarrollo económico, mejor alimentación, vestimenta, vivienda, la penicilina y demás. Persistió la amigdalectomía, «vivita y coleando», en contra de la ciencia.

 

Juan GérvasEn 2012 ha echado gasolina al fuego de la irracionalidad la «American Academy of Pediatrics», con su promoción del síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS, en inglés OSAS, de «obstructive sleep apnea syndrome». Es el roncar de los niños y adolescentes, que ahora se interpreta como «anormal» y ligado a temibles complicaciones como lesiones cardíacas, fracaso escolar, hiperactividad, deterioro cognitivo, pérdida de inteligencia y demás. Si no se opera al niño, el pobre niño quedará marcado de por vida. Ya tenemos una nueva ola de amigdalectomías (tonsilectomías), que probablemente se lleve por delante primero las amígdalas de los niños de clase media y alta.

 

Hemos pasado de una justificación infecciosa (amigdalitis de repetición) a una justificación mecánica (obstrucción de la vía aérea). Vamos a pasar del «el niño está roncando como un bendito» a «este niño ronca, ¡hay que operarlo!». Del roncar como bendición a la obstrucción como maldición.

 

¡Pobres niños!

 

Juan Gérvas (jgervasc@meditex.es) es médico general y promotor del Equipo CESCA (www.equipocesca.org)

 

Acta Sanitaria

Deja un comentario