El mirador soliloquio de una discapacitada mental

Amapola

Texto elaborado a partir de una frase del entrenador del equipo de baloncesto de la película “Todos a una” (Chacun pour tous) basada en hechos reales  https://www.filmaffinity.com/es/film300768.html

He encontrado una amapola.
Es la primera amapola de la primavera.
Su rojo me recuerda mi sangre roja.
Sangre de todos los meses.
¡Lo que me asusté la primera vez!
¡Ya soy mujer!
Creían que sería siempre niña.
Niña con discapacidad física y mental.
Niña en silla de ruedas.
Niña encogida.
Niña que hace todo con lentitud.
Niña que se traba al hablar.
Niña que a veces exaspera a su mamá.
Mi papá quiere que siempre sea así, niña.
Mi papá dice que soy su princesa.
Mi mamá dice que soy capaz de cualquier cosa.
Mi mamá dice que valgo mucho.
Mi mamá me mima.
He encontrado una amapola.
Puedo recitar la poesía que me enseñó mi tía:
“Novia del campo, amapola
que estás abierta en el trigo;
amapolita, amapola
¿te quieres casar conmigo?”
Yo tengo novio.
No lo sabe nadie.
Él tampoco.
Ahora que sangro puedo casarme.
¡Y tener hijos!
Me gustaría tener una niña.
La llamaría Amapola.
No Luisa.
Luisa no me gusta nada.
No sé porqué me pusieron Luisa.
Dicen que por mi abuela, la madre de mi madre.
No la conocí.
Dicen que era muy buena.
Encontré la amapola en el patio.
Estaba sola.
Me gusta la canción: “Amapola, amapola, cómo puedes tú vivir tan sola”.
Estaba en un rincón lleno de hierbas secas.
Parecía un tesoro.
Me dio pena arrancarla.
La dejé allí un día.
Pero al día siguiente la arranqué.
No quería que la cogiese Ana.
No quería que la cogiese Berta.
No quería que la cogiese nadie.
La quería yo, para mí.
Ahora la he puesto entre las hojas de mi libro preferido.
Es  “El hada Amapola”.
El año pasado encontré otra amapola, pero se me murió sin darme cuenta.
La dejé debajo de la almohada y al día siguiente estaba chafada.
La amapola es como los bebés, hay que cuidarla.
A mí también me gusta que me cuiden.
A mí me gustan los bebés, pero no me los dejan.
Dicen que no los agarro bien, que soy torpe.
Piensan que soy tonta.
No me gusta que crean que soy tonta.
Soy lenta, pero no me importa.
Me tomo mi tiempo, que dice la psiquiatra.
Voy a la psiquiatra a veces.
Sobre todo si me pongo burra.
También voy con la fisioterapeuta.
Sé decir fisioterapeuta y psiquiatra.
Son palabras muy difíciles, tardo en decirlas.
Tengo que pensarlas un rato largo, y luego decirlas despacio.
Sé decir amapola deprisa.
Amapola es una palabra que me gusta.
Cuando digo despacio a-ma-po-la me sabe a campo.
Amapola, puedo nombrarte y pensarte deprisa y despacio.
Con la amapola estoy mejor.
La amapola es buena conmigo, no me pide nada.
No me canso de mirar la amapola.
Abro el libro y la miro.
Tiene varios pétalos.
Más de dos.
Me lío con los números cuando son más de dos.
Sangro más de dos días.
Cuando sangro, me tengo que cambiar más de dos veces al día.
Parece que ahora tengo más cerca a mi mamá.
Mamá también sangra.
Pero no me lo había dicho.
No me había dicho nada.
Creía que iba a ser niña siempre.
Ahora parece que somos más iguales.
Todavía me trata como niña, pero a veces me mira como mujer.
Me gusta que mi mamá me mire y me vea ya mujer.
Me están saliendo pelos abajo.
¡Y tetas arriba!
Que me guste la amapola no es de niña.
La amapola es una flor que gusta a todo el mundo.
La amapola gusta a grandes y a chicos.
El rojo de la amapola es brillante.
El rojo de la amapola es des-lum-bran-te.
Así lo dice mi prima Laura
La dice de corrido, deslumbrante.
Yo pienso también de corrido, deslumbrante.
En la cabeza tengo las cosas claras.
Pero para decirlo tengo que pensarla un rato.
Y cuando la digo casi no se me entiende: des-lum-bran-te.
Mi prima Laura cree que soy tonta.
Mi prima Laura se cree que no me doy cuenta de que me cree tonta.
Mucha gente cree que soy tonta.
Mucha gente cree que no me doy cuenta de que creen que soy tonta.
Mucha gente dice cosas muy duras de mí.
Bueno, casi nunca lo dicen, pero es peor, lo piensan y se les nota.
Se ríen de mis dibujos pero me dicen “¡Qué bonito!”, como si fuera tonta y no me diera cuenta.
No entienden que una amapola es como yo la dibujo.
Me gusta dibujarla como yo la siento.
Con los pétalos por un lado y el rabo por otro.
Con un pétalo grande y otro pequeño.
Con manchones.
Con rojos de distintos tonos.
La amapola es como yo.
Veo a la amapola con discapacidad física y mental.
Si pudiera hablar, hablaría lentamente.
Si pudiera andar, andaría lentamente.
¿Y si pudiera volar?
¡Rápidamente, como yo en los sueños!
En la piscina también soy rápida.
Formo parte del equipo de natación de paralímpicos.
El agua es cariñosa, como la amapola.
En el agua me crezco.
En el agua soy una sirena, dice mamá.
Me gusta ser sirena.
La tierra deja crecer a la amapola, pero es dura conmigo.
La tierra es la que me hace lenta para moverme.
Cuando sea mayor me tiraré en parapente.
Quiero volar en parapente, como mi primo Jorge.
Se lo he dicho a mi papá y me ha prometido que iremos cuando cumpla los 18 años.
Jorge también ha prometido llevarme.
Jorge es muy bueno conmigo.
Jorge no me cree tonta.
Jorge dice que siempre estará a mi lado.
Jorge me trata como si tuviera los años que tengo.
Jorge dice que soy lenta pero segura.
Jorge no se exaspera conmigo.
Mi papá no se exaspera tampoco.
Bueno, sí, mi papá sí se exaspera.
Mi papá se exaspera cuando estoy hablando una semana de la amapola.
¿Hay algo más importante que mi amapola?
Mis padres a veces están tristes.
No porque riñan entre ellos, que riñen.
Están tristes porque no saben qué será de mí.
No es todo los días, sólo a veces.
Dicen: “¿Qué será de Luisa?”.
No lo dicen delante de mí, pero yo los oigo cuando hablan en su dormitorio.
Dejan siempre abierta la puerta del mío.
Me da miedo dormir con la puerta cerrada.
Cuando la cierran me parece que me meten en una tumba.
No sé porqué se preocupan tanto por mí.
Mientras haya amapolas yo seré feliz.

Síntesis

Mi papá se exaspera cuando estoy hablando una semana de la amapola.
Mientras haya amapolas yo seré feliz.

 

Juan Gérvas

Médico general jubilado, Equipo CESCA (Madrid, España). jjgervas@gmail.com; mpf1945@gmail.com; www.equipocesca.org; @JuanGrvas

2 Comentarios

  1. Marian says:

    Grcais ,Juan.
    Por la sensibilidad ante la importancia de cada amapola.
    Por la capacidad de ver más allá de la apariencia ,del paso del tiempo y de la emoción de ver crecer a los cuidadores de amapolas.
    Gracias por el recuerdo.
    Simplemente ,gracias

  2. Juan Gérvas says:

    -a veces, Marian, somos sobre-crueles
    -no hay mayor ofensa que creer que el ser distinto equivale a ser tonto o el creer que ser distinto es no ser persona con toda dignidad
    -es una crueldad con toda la sociedad
    -no sé
    -en fin
    -un fuerte abrazo juan gérvas

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