Hospitales El Hospital Quirónsalud Barcelona celebra el Día Internacional de esta enfermedad

Alrededor del 30% de la población de Cataluña sufre de hígado graso no alcohólico

— Barcelona 11 Jun, 2019 - 3:35 pm

El Servicio de Medicina Interna del Hospital Quirónsalud Barcelona, con motivo del Día Internacional del Hígado Graso, que se celebra este miércoles, 12 de junio, participará en una coalición de grupos a nivel internacional (NASHday) con el objetivo de informar sobre esta enfermedad, la cual afecta en torno a un 30 por ciento de la población en Cataluña, y dispondrá un espacio en vestíbulo del centro para la realización gratuita de pruebas «para evaluar el estado del hígado en paciente con factores de riesgo».

El hígado graso no alcohólico es una patología vinculada a diferentes trastornos metabólicos, como pueden ser la obesidad, hipertensión, dislipemias, el síndrome metabólico y la diabetes de tipo 2, según informa el Hospital Quirónsalud Barcelona. Además, según datos aportados por este centro, alrededor del 70 por ciento de los pacientes con diabetes 2, aunque con la función hepática normal, pueden presentar esta enfermedad. Por otro lado, un 25 por ciento de estas personas presenta ya inflamación y fibrosis hepática.

En el espacio habilitado por este centro para la realización de pruebas de evaluación, aquellos que quieran podrán someterse a una elastografía de transición. Esta es una técnica no invasiva e indolora que permite valorar un volumen de tejido hepático 100 veces superior al posible con una biopsia a través de ondas de ultrasonidos. Los indicadores proporcionados con este mecanismo sirven «para tomar decisiones sobre el tratamiento, seguimiento o pronóstico a largo plazo de las enfermedades hepáticas crónicas, que pueden derivar, si no se tratan a tiempo, en cirrosis o, incluso, cáncer de hígado», informa el Hospital Quirónsalud Barcelona.

Esta técnica lo que permite es evaluar la elasticidad del hígado, que a su vez proporciona información sobre la rigidez del órgano. Este parámetro permite determinar si el paciente sufre cirrosis, entre otros indicadores. Así pues, «los pacientes con el hígado graso pueden desarrollar esteatohepatitis que, si no se trata, puede llevar a la fibrosis hepática, una acumulación de tejido cicatricial, que a su vez puede progresar y llevar a cirrosis, fallo hepático y cáncer de hígado», concluye este centro.

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