Política y Sociedad Según la sección sanitaria de Comisiones Obreras y la Asociación MIR España

La Administración central es competente para dotar al sistema MIR de la suficiente dignidad

La Asociación MIR España (AME) y la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios del sindicato Comisiones Obreras (FSS-CCOO) han asegurado que la Administración central es competente para dotar al sistema de Médicos Internos Residentes (MIR) de la suficiente dignidad, mediante mejoras laborales y retributivas para el personal residente.

Así lo expresaron los responsables de ambas entidades en un encuentro en el que se hizo público su acuerdo recíproco cuyo primer fruto será el envío de una carta al director general de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad, Vicenç Martínez.

En esta misiva se demanda una reunión urgente con la máxima representación oficial de esta institución, con el objetivo de lograr resultados antes de la próxima ola de residentes en formación, con visos a finales de año, además de optar a la ordenación de este sistema formativo con un horizonte temporal inferior a los tres años en todo el Estado.

Antonio Cabrera

La pandemia como testigo

El secretario general de la FSS-CCOO, Antonio Cabrera, aseguró que es necesario cuidar la joya de la corona, en acepción atribuida a la Formación Sanitaria Especializada (FSE) y así tenida hasta hace poco como la mejor del mundo, hasta que llegó la pandemia de la Covid-19 y afloraron aún más todas sus deficiencias.

Para Antonio Cabrera, los residentes son mano de obra barata y es perentorio poner en valor unas más dignas condiciones laborales para ellos, dado que así ni se cumple con la calidad formativa estipulada, ni se evita la sobrecarga laboral y de responsabilidades.

Reclamó Cabrera, para ellos, hoy mayoritariamente ellas, una retribución mínima de 28.000 euros al año, establecida por la Administración central y susceptible de ser mejorada por los Gobiernos de las comunidades autónomas, dentro de su discrecionalidad constitucional.

Elegir por sueldo

Para expresar esta urgencia, señaló el secretario general de la FSS-CCOO que, actualmente, hay muchos residentes que eligen su futura especialidad por el hospital en el que se le va a pagar menos mal y no por sus estudios más deseados. Además, se mostró partidario de eliminar la tasa de reposición en la generación de especialistas y considera inaplazable que se dote a las unidades docentes del necesario número de tutores MIR y del tiempo indispensable también para su formación teórica y práctica.

Afeó este sindicalista al Ejecutivo nacional que no hubiera diálogo social todos estos meses pasados, aunque, por otro lado, también vio en la cartera sanitaria del Gobierno una puerta abierta a la negociación para dotar al sistema MIR de su justa dignificación.

Luis Tejedor

Revisar lo inaplazable

El presidente de la Asociación MIR España, Luis Tejedor, insistió en que el sistema de formación tiene que cambiar para actualizarse. Así se instó desde las huelgas que esta entidad promovió en la Comunidad Valenciana y Cataluña, con éxitos manifiestos  recogidos en medidas presupuestarias concretas.

Según Luis Tejedor, llegó la hora de modificar el Real Decreto 1146/2006 que permite la actual situación, al tratarse de una norma ya desfasada antes de la llegada del SARS-CoV-2, aunque de forma más palpable desde que estalló la pandemia. Para él, es urgente adaptar la realidad formativa a las necesidades de los futuros especialistas, sin sufrir las importantes asimetrías que se observar según los distintos territorios.

Estima Tejedor como inaceptable que los residentes reciban un salario medio que oscila alrededor de los 16.000 y los 18.000 euros anuales, de forma que un R1, residente de primer año, apenas percibe 1.000 euros como salario base, después de descontar el IRPF a su salario bruto mensual de 1.100-1.200 euros al mes.

A todo ello se añade un 50 por ciento más en concepto de guardias, con lo que un R4, por ejemplo, no suele superar los 1.700 euros al mes, salvo casos menos frecuentes, como el del Hospital Clínic de Barcelona, en virtud del concierto establecido por la Sanidad catalana, y las estrategias de retención de profesionales en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

Acabar con la fuga de cerebros

Para Tejedor, resulta doloroso que el país se gaste una media de 200.000 a 220.000 euros en los 10 a 12 años que cuesta la formación de un especialista para que, luego, no encuentre salida profesional adecuada y tenga que emigrar o conformarse con la Sanidad Privada, al tiempo que tampoco es razonable que tantos profesionales encadenen contratos mensuales o, quizás, algo más extensos, desde que llegó la pandemia.

Acerca de las comisiones de especialidades, este ponente precisó que no entran en cuestiones laborales por dedicarse monográficamente a la formación y las comisiones docentes, un espacio que la AME quiere cubrir, pero sin ocupar el terreno sindical, tal como avisó.

En resumen, Tejedor agradeció el talante receptivo mostrado, hasta ahora, por el Ministerio de Sanidad, aunque, en el aspecto de los exámenes presenciales de las pruebas MIR, sentenció que deberían estar fuera de toda duda, si se tiene en cuenta que se celebraron comicios en Cataluña, como un claro precedente administrativo.

Álex Mayer

Lucha en tres frentes

El vicepresidente de la AME, Álex Mayer, confirmó que la legislación actual respecto al sistema MIR tiene un ancho campo de mejora, un territorio que, según esta Asociación y el sindicato colaborador, es susceptible, claramente, de enmienda en tres bloques temáticos principales.

En el primer aspecto, que es el formativo, razonó Álex Mayer que cuantos más residentes se asignan al mismo médico adjunto, más se resiente la formación y la atención a los pacientes, en un deterioro que también se aprecia en el descenso de las horas que cada semana se pueden dedicar a la docencia.

Todo ello, dentro de un día a día en el que la práctica asistencial sobrecarga muchas veces hasta el extremo a los médicos residentes supuestamente en formación, fruto de una dinámica en la que las guardias resultan excesivas por razones de servicio, con deterioro de las rotaciones externas a los hospitales adscritos a la residencia, y sin que los propios afectados tengan cauces de participación efectiva en los comités de empresa.

Por todo ello, Mayer resumió en cuatro puntos las principales reclamaciones de estas dos entidades en materia formativa, tales como establecer una ratio de cuatro residentes por adjunto durante la actividad asistencial para garantizar la supervisión y la seguridad del paciente.

Junto a ello, este ponente destacó el fijar en la jornada laboral un mínimo de siete horas semanales para formación teórica que deberá acreditarse, de manera que se complemente el aprendizaje práctico con el académico, además de predeterminar el número de guardias dentro del propio programa formativo de cada especialidad y no en función de otras necesidades del servicio u hospital, con lo que se recuperará la esencia del sistema MIR.

Ello sin olvidar, resaltó Meyer, la necesaria representación del personal en formación elegida en los comités de empresa, en el ámbito de negociación del Sistema Nacional de Salud (SNS) sobre el personal en formación. Señaló, además de estas cuestiones formativas, las laborales y retributivas.

Dignificar las condiciones laborales

Laboralmente, Mayer reclama espacios de descanso digno en los hospitales, para dormir las escasas horas de las que se puede disponer en las guardias, dado que se pasó, con la pandemia, de una situación mala a otra peor, y hay muchos residentes que tienen que compartir habitaciones con ocho o 10 camillas o literas.

Ello a la vez que la jornada de 35 horas, fijada legalmente por semana, raramente se cumple, con olvido, además, de que, acabadas las guardias de 24, el descanso preceptivo es de 12 horas, a pesar de lo cual, muchos residentes tienen que acudir, con todo su cansancio a cuestas, a su jornada laboral estándar o, incluso, encadenar otra guardia, por lo que se debería respetar el principio de las 36 horas de descanso a la semana y contemplar también medidas, como dar el lunes libre al residente que haya estado de guardia durante todo el fin de semana.

No más camas calientes

En definitiva, el vicepresidente de la AME reclama que se eviten las “camas calientes” y las situaciones de hacinamiento e insalubridad, además de que el periodo de formación, y la propia actividad formativa complementaria, se computen para el cálculo de la Carrera Profesional como personal laboral o estatutario.

Junto a ello, Mayer puso de relieve el respetar una jornada laboral de 35 horas semanales con registro obligatorio del inicio y final de la misma, para garantizar que, entre el final de una jornada laboral ordinaria y el inicio de la siguiente, pasen, al menos, 12 horas.

Todo ello a la vez que se blinda el descanso semanal de 36 horas ininterrumpidas semanales, ó 72 horas de descanso ininterrumpido en un periodo de 14 días, si es que no se puede asegurar, puntualmente, el descanso de 36 horas semanales.

E, igualmente, destacó Mayer el acuerdo suscrito que propone que los residentes tengan derecho a la organización del horario de su jornada laboral y al ajuste del número de guardias en el caso de enfermedad, menores o dependientes a su cargo, así como en relación con la denominada ‘hora de conciliación familiar‘.

Dejar de estar mal pagados

En este contexto, según precisó Mayer, estos periodos trabajados no se computan como tiempo trabajado a efectos de Carrera Profesional, con unos emolumentos muy alejados de la responsabilidad y esfuerzo que cada residente se ve obligado a emplear.

Se pide, por tanto, a Vicenç Martínez, tender a la homogeneización del complemento de formación y la hora de guardia de los MIR en todo el territorio nacional, a partir del momento en que el Ministerio de Sanidad se comprometa a elevar al Consejo Interterritorial del SNS los acuerdos adoptados en esta materia para que sean de aplicación vinculante en el conjunto del Estado.

No pasó Mayer la ocasión de agradecer la sintonía con este sindicato a la hora de lograr condiciones mínimas aceptables hoy tan lejanas, después de tantos años de excusas autonómicas, a pesar de lo cual, prefiere ver un clima algo más receptivo en la Administración después de todo lo vivido desde que empezó la pandemia.

María Victoria Gómez

Conculcación de derechos

La responsable de negociación colectiva de la FSS-CCOO, María Victoria Gómez, aseveró que todas las Administraciones de las comunidades autónomas incumplen la legislación española y europea porque obligan a trabajar a sus residentes hasta 48 horas a la semana, sin respetar los tiempos de descanso estipulados en 12 horas.

Muchas veces esto suma más de 2.000 horas en concepto de jornada. Se trata de una realidad generalizada en la que también se penaliza, en palabras de María Victoria Gómez, a los médicos en formación sujetos a bajas de maternidad o paternidad, quienes se ven forzados a prorrogar hasta seis meses su itinerario formativo.

Este es un problema agravado, además, para las gestantes que no deben exponerse a los posibles riesgos que pueden entrañar las guardias y sus indiscutibles incomodidades. Lamenta esta sindicalista que la ley no recoja, tal como está planteada hoy, las especialidades que requerirían unos contratos formativos bien diseñados.

Tirar la toalla en la docencia

También advierte Gómez sobre el grave problema que supondrá para el sistema sanitario las dificultades de reposición en las plantillas, a falta de un suficiente relevo generacional. Tal como adelantó, es previsible que, en seis años, quede vacante un 40 por ciento de las plazas de especialistas sin posibilidad de que sean cubiertas.

Pese a ello, esta responsable sanitaria del citado sindicato ve cierta recuperación en el número de profesionales incorporados al sistema, aunque aún lejos de las necesidades estimadas a medio plazo, de forma que lo que ayer era importante, hoy ya resulta muy urgente, según expresó.

Ello hasta el punto de haber alcanzado las 10.000 plazas después de una década de reivindicaciones, y a través de la masiva Oferta Pública de Empleo (OPE), hoy resulta claramente insuficiente y lo será todavía más en pocos años. Finalmente, Gómez también dijo que el sistema MIR de formación de especialistas se resiente porque muchos tutores tuvieron que renunciar a su actividad docente por ser muy invasiva la parte asistencial de su trabajo.

Esta es una decisión que, sin duda, por parte de esta ponente, se habrá concretado en la mayoría de los casos en un acto no grato de responsabilidad, al no desear lesionar en modo alguno ni los derechos de los pacientes, ni las necesidades de formación los de los propios MIR.

En general, estos ponentes coincidieron al afirmar que dotar suficientemente el sistema MIR en lo económico es algo que no supone un riesgo de quiebra para el SNS y se puede incoar ejecutivamente desde la Administración central.