Punto de vista reflexión sobre el momento político en madrid

A la altura de lo esperado, ¿lo merecemos como sociedad? Creo que no… o ¿sí?

Hemiciclo Asamblea de Madrid

En la web del sindicato médico AMYTS, la autora, preocupada sobre todo de su dedicación a la sanidad, ofrece una visión muy personal del actual momento político en la Comunidad de Madrid con el deseo que las soluciones a que se lleguen sean en beneficio de todos los ciudadanos.

“Curiosamente, los votantes  no se sienten responsables de los fracasos del gobierno que han votado”. Alberto Moravia

Ya he escrito con anterioridad que tengo la sensación de que no les gustamos a los que nos gobiernan. Los médicos quiero decir. A ellos, políticos de profesión en su mayoría (y con alguna excepción que no dudo), no les gusta nuestra preparación, no les gusta que les rebatan argumentos desde la elevada cualificación que otorgan seis años de carrera, uno de preparación MIR, entre 4-5 años de especialidad y toda una vida de estudio. Les incomoda que antepongamos el beneficio del paciente a sus maniobras electoralistas. Nos temen porque no nos controlan como ellos quisieran, aunque llevan años en solucionar ese pequeño detalle, ¿verdad, Sr. Alfonso Guerra?

Esta semana una nueva gota que desborda la paciencia hasta del más santo. En medio de una pandemia que ha generado una de las peores crisis de las últimas décadas, la noticia no es que se hayan puesto de acuerdo en unos presupuestos de consenso que alivien las penalidades que está viviendo mucha gente y ayude a reforzar un sistema sanitario como el madrileño que venía haciendo aguas desde hace décadas y que lleva un año entero sometido a un sobreesfuerzo que está acabando con sus profesionales y empeorando la atención a los pacientes, no. La noticia es que se enzarzan de nuevo en un Juego de Tronos cutre y que solo les interesa a ellos. La noticia es que hay elecciones anticipadas, o moción de censura, o “tamayazo”, o…

Ahora, ¿qué voto?

Pero ahora, ¿qué voto? Como los políticos se permiten el lujo de opinar y gobernar sin tener en ocasiones demasiada idea, yo hoy me voy a permitir opinar de política. Desde el enfado, desde la perplejidad y la sorpresa que me producen los movimientos políticos partidistas de esta semana, y por supuesto sin ser una experta en análisis político. Ya me gustaría poder escribir que me siento orgullosa de ellos, pero lo ponen muy difícil. Comparto mi visión absolutamente personal y desde el desencanto y la orfandad de partido (los únicos que me llegaron a ilusionar fueron Ciutadans antes de Rivera y UPYD con sus virtudes y defectos). Así que inicio repaso absolutamente personal del espectro político según los partidos presentes actualmente en la Asamblea de Madrid.

Vamos de menos a más representación:

  • Tenemos los extremos populistas, Podemos y adláteres (se fragmentan tanto ellos mismos en ese extremo ideológico de la autodenominada izquierda que sucede como con Convergencia y Unión, es imposible seguirles todos los nombres y las siglas) y Vox. Ambos muy ocupados en señalar lo “ultracomunista-bolchevique-fascistas”* que son los unos y lo “ultraderecha-falangista- fascistas”* que son los otros. En estos casos solo puedo citar las etiquetas en Twitter desde las que el responsable de formación de AMYTS, desde una posición informada y reflexiva, nos llama a no dejarnos arrastrar #YoNoMeDejoRadicalizar #NiPorUnosNiPorOtros.
  • En medio de “no saben muy bien ni ellos mismos dónde”, tenemos a Más Madrid; es una de las fragmentaciones, la madrileña, de los que iban a conquistar los cielos tras el 15M. Tienen una figura muy interesante en Sanidad, pero no creo que sean capaces de vertebrar una izquierda no nacionalista, o una opción de izquierdas, sencillamente. Ya dieron la pista cuando en su salto, más que discreto a la política nacional, lo hicieron como Más País, les escuece usar España. Una parte se engloba en el extremismo populista de Podemos, y otra, en un “quiero y no puedo” ya que se venden moderados, como el PSOE, pero en contra del propio PSOE… Qué lío, mejor pasamos al siguiente.
  • Ciudadanos, ese cadáver político gracias a su líder, el ambicioso Albert Rivera, tramposo desde un inicio (¿recuerdan el cartel?). Porque había mejores hombres y mejores mujeres para dirigir el proyecto, pero se hicieron a un lado para que su pasado político no lastrara el proyecto, cuando él lo tenía y lo ocultó; habría preferido ver qué sucedía con un Carreras o un Ovejero. Tras su encumbramiento mediático y una OPA hostil a UPYD, en la que a quienes decíamos que no éramos lo mismo se nos miraba raro. Se quitó la careta cuando rechazó trabajar por los cambios y reformas a los que podía haber optado gobernando con el PSOE. En el pecado llevarán ambos su penitencia. Ni al PSOE ni a Albert Rivera les venía bien, el primero estaba muy ocupado quitándose a Ciudadanos de encima, y el segundo se veía como presidente de la derecha española sin haber pasado por el PP más que el tiempo referido de Nuevas Generaciones. Lo de estos dos años en la Comunidad de Madrid como muleta inútil del PP, o lo de esta semana (la que has “liado, pollito”), da para otro análisis completo. Solo señalar una cosa, UPYD se equivocó en una cosa más al final, en disolverse; a veces hay que limpiar, reacondicionar la casa y esperar. De momento el camino es duro, pero si alguien lo toma o crea otra opción que vaya por ahí, tiene que ser una opción de “centro” “centro”. Que unas veces pacte con el PSOE y otras con el PP, para que no dependan de nacionalismos excluyentes (sigue urgiendo la reforma de la Ley Electoral en esta España fragmentada en 17 reinos más dos ciudades autónomas) o de extremismos populistas. Ya lo sé, ya, que me vaya a ver Borgen, que esto es España.
  • Y el PP, qué decir del PP. Llevamos un año de pandemia en el que la Sra. Ayuso, a la que en teoría colocó Pablo Casado en el puesto, ha estado más preocupada de hacer de principal opositora al gobierno central que de las cifras y la gestión de la pandemia en su comunidad. En 2019 busqué por internet a ver si podía ser que, por primera vez, el PP hubiera dado con una candidata a presidenta de la CM a la que mereciera la pena tener en cuenta. Y me encontré con este vídeo de Isabel Díaz Ayuso, sobre el despatarre de las señorías de Podemos en el metro en la Asamblea de Madrid, que además ha sido jaleado mucho tiempo por medios con editorial conservadora hasta que lo han retirado. Desconozco a qué llegará (con el olfato político que tengo, probablemente a presidenta del gobierno), pero no admiro de dónde partía. Puede haber aprendido, puede que “MAR” haga de ella una “nueva Aznar”. Puede. Pero de momento, el mejor argumento para saber lo que vale su palabra es escucharla a ella misma hace unas semanas. De quien no se respeta a sí misma ni a su palabra difícilmente se podrá esperar que respete a los demás… El resto será problema de Casado y del entorno que la jalea sin atisbo de crítica. Al menos en sanidad, la Sra. Presidenta ha incumplido con la Atención Primaria de la Comunidad de Madrid. Y como presidenta de la CM en mitad de la pandemia, esta semana ha dejado claro a lo que está, que no es a lo de todos, sino una jugadora más en el cutre Juego de Tronos de la política madrileña, española… Bueno, que se aclare ella.
  • Me queda el PSOE. Vaya por delante que creo que Ángel Gabilondo representa a los políticos de otra época, para lo bueno y para lo malo. Bastante tuvieron los pobres con encajar en el 2019 no lograr ser la alternativa al PP en Madrid una vez más (ya llevamos 25 años de gobierno del PP). Al frente de su equipo, Gabilondo ha hecho durante la pandemia una oposición responsable y mucho más noble de lo que la otra parte merecía, probablemente buscando el servicio a Madrid más que el personal. El precio a pagar es que hay quien le recrimina que no ha hecho oposición en absoluto. Respetable como me lo parece, me cuesta entender que pase por el devenir a nivel nacional del PSOE, donde parece que impera la dirección de Redondo en base a la intención de voto y la perpetuación en el poder de Pedro Sánchez (que es el que le contrata) sobre cualquier otra cosa.
Defensa con argumentos

Vamos, que no he dejado títere con cabeza. Quizás haya que ejercitar el voto útil con la nariz tapada… Pero va a ser que no, que no me resigno, que no me voy a responsabilizar de depositar un voto con el que luego ellos, los políticos, van a hacer y deshacer a su antojo en su mundo paralelo al margen de la realidad y de los auténticos problemas de la población. Mientras la política siga llena de términos como “tránsfugas”, “tamayazo”, “paracaidistas”, “cainismo”, “intención de voto”…, seguiré ansiando una clase política que se acerque a su ejercicio desde una auténtica vocación de servicio de lo de todos, defendiendo sus ideas con vehemencia pero con argumentos y, sobre todo, con líderes políticos que tengan una profesión y un lugar al que volver que no les haga vivir presos de aparatos de partido que, visto lo visto, rara vez encumbran al mejor y con más preparación, sino ambiciones sin límite y personalismos enfermizos.

Así que, ¡qué quieren que les diga! Me gusta la política y la sigo, aunque con menos interés que la Sanidad. Pero me parece que nuestra clase política es mala, y que nuestro deber como ciudadanos de una democracia de pleno derecho es exigir y lograr que sea mejor. Será que me hago mayor.

*Términos apelotonados a “licencia” de la autora, antes que los “trolls” de unos y otros empiecen a explicarme por qué no tengo ni idea.

Ángela Hernández Puente

Especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo. Vicesecretaria General de AMYTS

1 Comentario

  1. Lidia Colomina says:

    Querida Angela Hernandez,
    Tu opinión , es muy personal … decir extremista al de podemos , separatista al de Más Madrid… bueno, me parece un insulto a la inteligencia.
    Mira los extremistas son los que no quieren bajar los alquileres impagables en Madrid , son los que tienen tarjetas black, son los corruptos, etc etc. Esos si son extremistas.
    Estoy segura que puedes opinar mejor, pensando en la gente que malvive. Creo que los madrileños se los merecen.

    Un saludo