Punto de vista salud, dinero y atención primaria

20 años de despilfarro formando médicos y enfermeros

Una vez más, el autor vuelve a poner de manifiesto cómo la realidad desmiente a los políticos porque, en contra de lo oído a algunos de ellos últimamente, no faltan médicos en España, aunque sí se carece de los que, a modo del ‘petróleo barato’, surtían a cualquier precio los puestos de trabajo en los ochenta/noventa. Por su interés, nos hacemos eco del trabajo publicado por Juan Simó en su blog.

Llevan mucho tiempo los políticos (los malos, claro) diciendo que en España faltan médicos. No se sabe muy bien a quién quieren engañar con esa coartada para tapar su incompetencia (aquí) o para justificar decretos impresentables (aquí y aquí). Es de torpes no identificar claramente el problema. Pero, como dice Enjuanes (aquí), se linda con el retraso mental cuando se hace un diagnóstico equivocado y, además, se yerra también en la terapia. La Presidenta de la Comunidad de Madrid dice que España tiene un problema evidente de falta de médicos y enfermeros por falta de oferta educativa y propone formar más (aquí).

ÚLTIMA APORTACIÓN POLÍTICA AL SUPER-BULO DE LA FALTA DE MÉDICOS EN ESPAÑA

Más de 11.000 médicos y más de 20.000 enfermeros vieron acreditado su título para establecer en algún país de la Unión Europea en los últimos 20 años.

Porque, claro, si la señora Díaz Ayuso afirma con rotundidad que tenemos un problema evidente de falta de médicos y enfermeros, no se puede poner tan nerviosa porque le pregunten por cómo va a dotar de personal sanitario ese hospital de pandemias con el que piensa asombrar al mundo. No vaya a ser que para vestir a San Pancracio haya que desvestir a San Florencio.

La señora Díaz Ayuso ignora que tenemos más médicos que nunca y que, teniendo en cuenta la población, estamos bastante por encima del promedio de los países desarrollados, al contrario de lo que ocurre con el personal de enfermería. La señora Díaz Ayuso contribuye así a difundir el super-bulo interesado de la falta de médicos, explicado hasta la saciedad en este blog con pelos y señales (aquí). A la señora Díaz le vendría bien escuchar esta presentación con la que aprendería muchísimo al respecto.

CERTIFICADOS DE IDONEIDAD EMITIDOS POR LOS COLEGIOS DE MÉDICOS

La siguiente figura confeccionada con datos de la Organización Médica Colegial (OMC) muestra el número de certificados de idoneidad que los Colegios Médicos han emitido a solicitud de los profesionales desde 2008 hasta 2019, certificados que necesitan para poder ejercer la profesión fuera de España. No sabemos si han emigrado todos los que han pedido el certificado, no sabemos cuántos lo han pedido más de una vez en el mismo año (es posible por necesidades administrativas y plazos de acreditación, homologación o reconocimiento de títulos), no sabemos cuántos de los emigrados han vuelto, etc. Lo que sí sabemos es que han sido más de 30.000 solicitudes en los últimos 12 años con, y esto es lo importante, una tendencia creciente clarísima.

 

ACREDITACIÓN DE TÍTULOS

Hoy presento nuevos datos que muestran parte de la fuga de médicos; mejor dicho, de profesionales sanitarios. Me centraré en médicos y enfermeros, pero también mostraré datos sobre el resto de profesionales sanitarios. Mostraré la evolución de la acreditación de títulos efectuada por el Ministerio de Educación durante los últimos 20 años.

¿Qué es la acreditación? Para que un titulado universitario en un país miembro pueda ejercer su profesión en otro Estado de la Unión Europea, su título ha de ser ACREDITADO por el país de origen y posteriormente RECONOCIDO por el país de destino. En España, es el Ministerio de Educación el que acredita estos títulos.

Tres cuartas partes de los titulados que acreditaron en los últimos 20 años su título para ESTABLECERSE en la Europa comunitaria son profesionales relacionados con el sector salud

En el caso de las profesiones sanitarias, uno de los requisitos es presentar el certificado de idoneidad (certificado de colegiación donde se indique que el solicitante no ha sido suspendido, inhabilitado ni se le ha prohibido el ejercicio de la profesión en España) emitido por el Consejo General de Colegios o el Colegio Profesional correspondiente en los tres meses previos a la solicitud de la acreditación (aquí). Se puede consultar el modelo de solicitud de acreditación aquí.

Por lo tanto, cuando un médico o enfermero solicita al Ministerio de Educación la acreditación de su título ya se encuentra un paso más allá en su decisión de marcharse de España que cuando solicitó el certificado de idoneidad. De hecho, el Ministerio de Educación habla de “Acreditación de títulos de profesionales españoles para establecerse en otros Estados de la Unión Europea“. Y todos sabemos que significa ESTABLECERSE.

Fuente de datos

Los datos de títulos acreditados se publican anualmente en el “Anuario estadístico. Las cifras de la educación en España” del Ministerio de Educación (aquí). Con calma y tranquilidad se puede recoger la información de los últimos 20 años. Como ejemplo, muestro la que proporciona el Ministerio para el año académico 2011-2012, el que más títulos se acreditaron (aquí).

Tabla y figuras de títulos acreditados

La siguiente tabla muestra el número de títulos acreditados según profesiones durante los últimos 20 años académicos. Para cada año se muestra el total de títulos acreditados, el número de títulos acreditados de Médicos (incluye médicos con o sin especialidad), Enfermeros (incluye matronas), Fisioterapeutas, Odontólogos, Farmacéuticos, resto de titulados sanitarios (Dietista/Nutricionista; Logopeda; Óptico; Podólogo; Psicólogo; Terapeuta Ocupacional y Veterinario).

Tabla de titulados egresados

Para interpretar y contextualizar adecuadamente los datos de la tabla anterior conviene tener una idea de cuántos egresados anuales hay en las universidades españolas (públicas y privadas), en general, y en las titulaciones relacionadas con el sector salud que se muestran en dicha tabla. Los datos de egresados proceden de los datos estadísticos EDUBASE del propio Ministerio de Educación [Estudiantes egresados por curso académico, comunidad autónoma, tipo de universidad, sexo y campo de estudio. Total Grado y Ciclo.] (aquí).  Los titulados egresados el año académico 2015-2016 fueron 203.253 y los titulados relacionados con el sector salud alcanzaron los 37.081 (el 18,2% del total).

PRINCIPALES RESULTADOS

Más de 11.000 médicos y más de 20.000 enfermeros (32.001 si los sumamos) vieron acreditado su título para ESTABLECERSE en algún país de la Unión Europea en los últimos 20 años.

Médicos y enfermeros suponen el 42% de los titulados españoles que durante los últimos 20 años han solicitado la acreditación de su título para ESTABLECERSE en algún país de la Unión Europea.

El conjunto de los titulados relacionados con el sector salud (n=56.797) representan el 74% de los 76.670 titulados españoles que durante los últimos 20 años han solicitado la acreditación de su título para ESTABLECERSE en algún país de la Unión Europea.

Comparación egresados y acreditados

Médicos y enfermeros suponen el 8% de los egresados en el año académico 2015-2016, sin embargo representan el 31% de los titulados españoles que ese año acreditaron su título para ESTABLECERSE en algún país de la Unión Europea.

El conjunto de los titulados relacionados con el sector salud representan el 18% de los egresados en el año académico 2015-2016, sin embargo suponen el 68% de los titulados españoles que ese año acreditaron su título para ESTABLECERSE en algún país de la Unión Europea.

CONCLUSIONES
Las profesiones sanitarias, las que más emigran a Europa

No faltan médicos, falta “petróleo barato”. Lo que definitivamente ya no existe es aquel “petróleo barato” que surtía a borbotones en la década de los 80 hasta bien entrados los 90

Al igual que ocurre con la solicitud del certificado de idoneidad, no sabemos cuántos de los que solicitan la acreditación realmente emigran, ni cuántos de los que emigraron regresaron posteriormente o se quedaron definitivamente. Pero los datos son concluyentes: tres cuartas partes de los titulados que acreditaron en los últimos 20 años su título para ESTABLECERSE en la Europa comunitaria son profesionales relacionados con el sector salud. Por lo visto, andamos sobrados de estos profesionales.

Crisis y emigración

Durante los peores años de la pasada crisis económica de 2008 aumentaron las cifras de titulados españoles que obtuvieron la acreditación de su título para ESTABLECERSE en algún país de la Unión Europea. Así, entre 2011 y 2013 prácticamente se duplicaron las cifras respecto de los años precedentes a la crisis. El incremento ocurrió en todas las profesiones sanitarias excepto en la de farmacéutico que mantuvo la tendencia previa. Hay que destacar la intensa acreditación de títulos de enfermería ocurrida a finales de los 90 y primeros años de este siglo lo que, a buen seguro, es reflejo de una intensa emigración de enfermeros españoles a Europa -y, probablemente, a otras partes del mundo- durante esos años. De hecho, entre 1998 y 2004 la mayor parte de los titulados españoles que solicitaban la acreditación de su título para ESTABLECERSE en algún país de la Unión Europea eran enfermeros. La cosa parece haber mejorado para los enfermeros en los últimos dos años de la serie estudiada (2016-17 y 2017-18) donde se reducen las cifras a mínimos “históricos” (una historia de 20 años, claro), mientras que la reducción no ha sido tan intensa en el caso de los médicos que mantienen todavía cifras superiores a los años previos a la crisis de 2008.

Pérdida de talento y de recursos

Algo no va nada bien cuando un país forma anualmente miles de profesionales y una buena parte de ellos tiene que emigrar para ganarse la vida. No es de recibo el despilfarro de recursos en la formación de profesionales que en buena parte tienen que emigrar, especialmente cuando el dinero es público. Si preocupante es lo que ocurre con médicos y enfermeros, ¿qué se puede decir de lo que ocurre con fisioterapeutas u odontólogos? Un país que forma anualmente 1.700 odontólogos y, al mismo tiempo, unos 600 al año (una tercera parte) acreditan su título para ESTABLECERSE en un país de la Unión Europea, debería hacérselo mirar. El caso de los fisioterapeutas también clama al cielo, pues una cuarta parte hace lo propio.

EPÍLOGO

No faltan médicos, falta “petróleo barato”. Lo que definitivamente ya no existe es aquel “petróleo barato” que surtía a borbotones en la década de los 80 hasta bien entrados los 90. Es decir, no existe un ejército de galenos sin curro dispuestos a aceptar cualquier migaja que les quieran echar los capataces sanitarios puestos a dedo por sus amos. Eso se acabó y no volverá. Y no volverá por muchos vergonzosos decretos que los amos de los capataces dispongan para que regrese el “petróleo barato” y facilitar así la función del capataz.

¿Por qué no volverá el “petróleo barato”? Pues porque los médicos son un bien preciado y escaso around de world, como bien ha puesto de manifiesto esta pandemia. Tendríamos que volver a la autarquía española previa a 1986 y los futuros médicos tendrían que desaprender sus segundos o terceros idiomas para que volviera el “petróleo barato”. Señores amos y capataces, háganse a la idea de que eso no volverá. Pero si Uds. se empeñan en mantener la precariedad y las malas condiciones laborales y profesionales, lo que sí sucederá es que nuestros médicos y enfermeros seguirán emigrando allá donde se les valore y no se les precarice. Puede que entonces, aunque no es seguro, Uds. puedan sustituirlos por profesionales extracomunitarios. Pero esa sustitución puede que no sea posible porque los países extracomunitarios necesitan más médicos que nosotros: esos países sí que realmente necesitan médicos. Así que lo probable es que cuantos más médicos se formen en nuestras facultades más médicos acaben emigrando. pues no se van a quedar aquí esperando a que les echen las migajas que tengan a bien echarles. Aumentar la oferta formativa de las facultades no es una opción. En todo caso, habría que aumentar a medio plazo la oferta de plazas MIR, como señala Vicente Matas en su reciente y magnífico trabajo (aquí y aquí); y. en el corto, mejorar mucho la estabilidad en el empleo y las condiciones laborales y profesionales, especialmente en atención primaria.

Se cierne un nuevo peligro. Por lo que muestran los datos, los médicos comunitarios no quieren venir a España a ejercer. Ni los médicos comunitarios ni los españoles que han cursado Medicina o una especialidad médica en Europa. Los propios datos del Ministerio de Educación muestran que, desde la pasada crisis de 2008, se ha reducido drásticamente el número de títulos de Medicina obtenidos en países comunitarios reconocidos en España. Un número que hasta entonces mostraba una tendencia creciente y se contaba por centenares, incluso superó el millar los dos años previos a la crisis de 2008.

¡Atención! Desde 2011, España sólo ha reconocido un título de Medicina (o de especialista médico) obtenido en algún país de la Unión Europea (UE). Sólo UNO, y fue en el año académico 2014-2015. Lo que indica que ni siquiera solicitan el reconocimiento de su título en España los, cada vez más numerosos, españoles que han cursado Medicina (o una especialidad médica) en algún país de la UE y que, por tanto, han de solicitar dicho reconocimiento si pretenden regresar a España a especializarse o a ejercer la profesión (los datos aquí).

Imaginen cómo estará el patio laboral y profesional de la medicina en nuestro país para que ni los españoles que han cursado Medicina (o una especialidad médica) en la UE soliciten el reconocimiento de su título en España. Ni esos quieren volver. ¿Cómo van a volver aquellos que emigraron al acabar su especialidad en España? El intento de conseguir “petróleo barato” mediante el aumento de la oferta formativa en las facultades nos está saliendo muy caro, un auténtico despilfarro.

 

Juan Simó Miñana

1 Comentario

  1. Isidoro Jiménez Rodríguez says:

    Otro punto de vista.
    La situación de la plantillas de médicos y enfermeros no es comparable.

    La presente opinión personal, que no representa a ningún colectivo o grupo profesional, pone de manifiesto que la situación de enfermeros y médicos son totalmente antagónicas, y por lo tanto, no guardan relación alguna, ni es posible establecer ningún tipo de paralelismo entre las mismas.
    En primer lugar considero que la situación de la atención sanitaria en Madrid es caótica, siendo el nivel de medicalización de sus órganos gestores insostenible. Bajo mi punto de vista no se administran los recursos sanitarios con vistas al paciente, sino de acuerdo a los trasnochados y corporativistas intereses galénicos. No estaría demás, que se cambiara el nombre al departamento que “dirige” la sanidad en Madrid por el de “Consejería de Ocurrencias Galénico-Sanitarias”.
    Que los políticos utilicen la sanidad para crearse imagen y conseguir votos, demuestra su baja capacidad representativa, por no decir su bajeza moral. Las instancias oficiales, contratando más médicos (innecesarios, como veremos más adelante), pretende presentarnos una sanidad mejor. También, la idea de la falta de médicos es algo que se ha venido lanzando a la sociedad desde los órganos representativos de tal colectivo (organización colegial y sindicatos), así como desde los sindicatos generales.
    Lo que el opinante anterior dice de pasada, con miedo, es la verdadera realidad. Efectivamente, con respecto al número de médicos, “estamos bastante por encima del promedio de los países desarrollados, al contrario de lo que ocurre con el personal de enfermería”. Ahí están los datos, España el cuarto país de la OCDE en cuanto a dotación de médicos, pero también el cuarto, por la cola, en cuanto a enfermeras. Esto hace de nuestra sanidad algo insostenible e inviable. Que medio-funcione, resulta algo milagroso. Los médicos no son la solución, como pretenden sus órganos de representación, o la propia administración, sino, por el contrario, parte del problema.
    Por otro lado, los sindicatos y asociaciones médicas, también persiguen que el excesivo número de médicos que se forman en nuestras universidades encuentren trabajo en la ya saturada sanidad española. Que la sanidad y el estado despilfarren sus fondos en tal cuestión, les importa un bledo.
    Bajo mi punto de vista, la presente pandemia no ha venido sino a confirmar algo que no nos debe pasar inadvertido. Me refiero a la excesiva formación del grado en medicina, algo ilógico y que no se corresponde tampoco con su intolerable proceso de especialización. Se comenta que muchos de estos super-especialistas, con 11 o 12 años de formación, han estado desaparecidos en combate durante los momentos más críticos.
    La homogenización de los diferentes grados universitarios sanitarios, así como en los posteriores estudios de especialización, debería ser una directriz europea a corto plazo. Utilizar los años de estudios para ostentar un estatus social superior o justificar su acceso exclusivo a los puestos directivos, resulta, sencillamente, un timo a la sociedad.
    Tenemos unos médicos super-especializados, a la vez que una Enfermería a la que se le obstaculiza la preparación para desempeñar mejor su rol de cuidados en los distintos ámbitos clínicos. La calidad asistencial es lo de menos para nuestra administración sanitaria (regional y estatal).
    Creo haber razonado que no es lo mismo, como pretende hacernos creer el autor del artículo anterior, que un médico o un enfermero tengan que salir de España para buscar trabajo. En el primer caso, tiene su lógica, es de sentido común. No así en el caso de los enfermeros, donde para aproximarnos a la media europea, sería necesario integrar en nuestro sistema sanitario mas de 100.000 nuevos puestos de trabajo. Y si hacemos caso a recientes estimaciones del sindicato CSIF, más de 200.000.
    Tergiversar, ocultar datos y engañar a la sociedad, resulta muy fácil. Sólo hay que observar el gran número de (ociosos) galenos que pululan por los más diversos programas de televisión, radio, prensa y revistas.
    Espero que nadie se ofenda por haber empleado el término “galeno”, como sinónimo del rancio corporativismo médico. Nuestra “administración” sigue utilizando la denominación de “Diplomado en Enfermería”, o para justificar un salario tipo A-2, ignorando que desde hace varios años tal titulación ha desaparecido.