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Una ventana abierta en el ICOMEM. Aprovechemos para limpiar

Julian Ezquerra Gadea

El pasado 14 de febrero de 2014 se celebró una asamblea de compromisarios en el colegio de médicos de Madrid. No fue diferente a las que se han celebrado en los últimos años. Tensión, opiniones enfrentadas, ambiente enrarecido, junta directiva dividida, asesoría jurídica poco clara… en fin, más de lo mismo. Pero por una mayoría de los presentes se aprobó que se elaboren unos nuevos estatutos por 12 redactores a nombrar por las candidaturas presentadas en las últimas elecciones.

No sé si es lo más adecuado que estos 12 compañeros sean designados proporcionalmente a los resultados electorales o de forma paritaria, y esto me parece lo menos trascendente. Lo que creo imprescindible es que se pongan a la faena lo más rápidamente posible y que lo hagan libres de prejuicios, ideologías o rencillas previas. Ahora, lo más importante es que en un plazo muy breve de tiempo sean capaces de presentar unos estatutos nuevos, modernos, adaptados a los tiempos, que incorporen ya lo que se establece en el anteproyecto de ley que regulará los colegios, y que den respuesta a las necesidades de los colegiados, no de las Juntas Directivas o de las empresas que parasitan los colegios. Y que permitan que antes de finalizar el año tengamos una nueva Junta Directiva al frente del colegio.

 Me gustaría ver unos estatutos en los que la vocación de servicio al colegiado y la profesión sea el objetivo de los candidatos a la Junta Directiva

Y me gustaría ver unos estatutos en los que la vocación de servicio al colegiado y la profesión sea el objetivo de los candidatos a la Junta Directiva, valorando la posibilidad de listas abiertas, en los que la retribución de los mismos sea inexistente o testimonial, los gastos de representación y las dietas las justas y necesarias, con acreditación de su necesidad, con justificación y públicas. Un colegio en el que la contratación de servicios externos sea la excepción, donde los empleados sean los que soporten el peso de la gestión, donde los asesores, directores generales, cargos de confianza, etc. sean cosa del pasado. No podemos recibir más contestaciones como las habituales que pretenden esconder lo que se paga a ciertos empleados del colegio, nuestros empleados, no de la Junta Directiva, donde los colegiados puedan decidir de forma habitual y mediante los modernos medios digitales sobre los principales problemas que se plantean en nuestro día a día. En definitiva, un colegio de y para los profesionales, no de la Junta Directiva.

 Tenemos por vez primera la oportunidad de hacer que el colegio renazca de nuevo partiendo de cero, haciendo de él lo que queremos que sea, y no una institución que ya nadie respeta

Puede parecer utópico lo que digo, que se piense que soy un ingenuo, o como diría alguien, que escondo algo. Nada más lejos de la realidad. Tenemos por vez primera la oportunidad de hacer que el colegio renazca de nuevo partiendo de cero, haciendo de él lo que queremos que sea, y no una institución que ya nadie respeta, de la que los “socios” obligados reniegan, que recauda una importante cantidad de nuestro dinero y que no presta los servicios que necesitamos. Puede que estemos ante la única y quizá última oportunidad de lograr un cambio que vuelva a hacernos sentir orgullosos de pertenecer a nuestra profesión, de vivir el placer de ser médicos, y de tener un colegio del que sintamos que nos representa.

Y si no somos capaces de lograrlo, si tiramos por la borda esta oportunidad, si los egos personales, los que se sienten en posesión de la única razón, los que ven de antemano la imposibilidad de lograrlo, los que defienden eso del caos o YO, el estar conmigo o contra mí, el quítate tú que me pongo yo, el que ve en esto una posibilidad de medrar profesional y económicamente, entonces ya solo se dará pie al total rechazo al colegio, que se seguirá pagando por obligación, pero no por convicción.

Por favor, que esos 12 hombres buenos que tienen en su mano la solución, no nos defrauden. Todos los médicos de Madrid necesitamos que sean capaces de hacer posible lo que esperamos. Y esto no es otra cosa que hacer del colegio la casa común de todos los médicos, en la que nos sintamos representados y del que sintamos orgullo de pertenencia.

Que la ventana que se ha abierto, ventile y limpie las impurezas de un colegio que necesita un profundo cambio. Lo merecemos y lo necesitamos.

 

Julian Ezquerra Gadea

Secretario General de AMYTS

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